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. 2020 Nov 13;94:e202011170. [Article in Spanish]

Episodios de consumo intensivo de alcohol “Binge drinking”: retos en su definición e impacto en salud

Binge drinking: the challenges of definition and its impact on health

José-L Valencia-Martín 1,2, Iñaki Galán 3,4, Lidia Segura-García 5, Francisco Camarelles-Guillem 6, Mónica Suárez-Cardona 7, Begoña Brime-Beteta 8
PMCID: PMC11583091  PMID: 33185195

ABSTRACT

Heavy episodic drinking, or binge drinking, is a drinking pattern characterized by the intake of large amounts of alcohol in a short period of time, which often leads to alcohol intoxication.

There is no consensus on its operational definition, finding large methodological differences between studies in estimating the amount of alcohol consumed, as well as in defining the occasion of drinking and the reference time period.

Keep in mind that most drinkers with this pattern have a low risk total average alcohol consumption. Therefore, actively detecting binge drinking is essential to be able to identify and classify all risk drinkers and characterize the global impact of alcohol consumption on health, society or the economy.

Its negative effects affect the drinker himself (intoxication, cardiovascular diseases, dependence, neurocognitive and developmental disorders, among others), but also causes harm to others (accidents, violence, harmful effects on fetal and perinatal neuronal development). These effects can be acute or chronic, even among those who adopt binge drinking sporadically. Different thresholds or ways of characterizing this pattern of alcohol consumption could more adequately predict each of the associated acute and chronic effects, especially if we consider the intensity and frequency of the episodes. However, the absence of a safe threshold for alcohol consumption, both regularly and occasionally, is clear; Any intake with a binge drinking pattern, regardless of the threshold we establish, carries significant risks, not only for the health of the drinker, but also for the people around them.

Key words: Alcohol, Drinking pattern, Binge drinking, Assessment, Health effects

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los episodios de consumo intensivo de alcohol o binge drinking se definen como un patrón de ingesta de grandes cantidades de alcohol concentrado en un período de tiempo que se reserva expresamente para este fin 1 (una sesión de bebida), y que comporta con frecuencia una intoxicación alcohólica.

Este patrón de bebida es originariamente típico de países anglosajones y nórdicos, donde ha recibido diversas denominaciones (heavy episodic drinking, risky single occasion drinking, etc.), siendo binge drinking la más extendida en la literatura científica internacional. Sin embargo, en países mediterráneos como España este patrón es también el que más contribuye actualmente al riesgo global derivado del consumo de alcohol 2 , observando prevalencias de episodios de binge drinking en el último mes del 15,1% en población adulta en 2017 3 y del 32,3% en 2018 4 en población adolescente.

Hay que tener en cuenta que una mayoría de los bebedores, alrededor del 80% con este patrón, tienen un consumo promedio total de alcohol de bajo riesgo (por debajo de 20 g/día para hombres y 10 g/día para mujeres) 5 . Por ello, detectar de forma activa el patrón de consumo intensivo episódico, resulta fundamental para poder identificar y clasificar a todos los bebedores de riesgo y caracterizar el impacto global del consumo de alcohol en la salud, la sociedad o la economía.

No existe consenso en su definición operativa, con una gran heterogeneidad entre estudios. Para establecerla, deberíamos considerar tanto la cantidad de alcohol consumida, como la definición de episodio u ocasión de bebida, o la referencia temporal respecto a la que se define este patrón de bebida, aunque no existe consenso científico para ninguno de estos parámetros.

DEFINICIONES DE BINGE DRINKING

Aspectos a considerar en las definiciones operativas

Entre las definiciones más frecuentemente empleadas para definir los episodios de consumo intensivo destaca la propuesta en 2004 por el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA): “consumo, durante una misma ocasión de bebida, de ≥5 unidades de bebida estándar (UBE) en hombres y ≥4 en mujeres, en las últimas 2 semanas”. Para ello, aproximaron la ingesta alcohólica que elevaría a 0,08 g/dL la concentración de etanol en sangre, produciendo una intoxicación alcohólica 6 . Algunos autores valoran esta definición como demasiado restrictiva, considerando que hay diferencias individuales y contextuales (velocidad del consumo, masa corporal, alimentos ingeridos, etc.) que condicionan esa concentración de alcohol, y sugieren emplear puntos de corte más elevados 7 , 8 .

En Reino Unido, adoptaron otra definición objetiva más adaptable a las recomendaciones oficiales según el consumo habitual de cada país: “la ingesta, en una misma ocasión de bebida, de más del doble de la cantidad diaria de alcohol considerada como de riesgo bajo”, que en ese país equivaldría a ≥8 unidades estándar en hombres, y ≥6 o más en mujeres (64 g y 48 g respectivamente según la equivalencia de 8 g de cada UBE en este país) 9 .

Más recientemente, algunos autores han tratado de estimar el umbral más adecuado según los efectos agudos más conocidos de este patrón de consumo, observando efectos negativos incrementales, es decir, consecuencias más frecuentes y graves cuanto mayor es el umbral 10 . Esto ilustra la importancia de considerar la intensidad o cantidad de alcohol que se consume en cada episodio, que quedaría oculta con una definición dicotómica o poco restrictiva del binge drinking. Otros autores han establecido un punto de corte más bajo o sensible (50 g y 40 g de alcohol en hombres y mujeres, respectivamente), que podría ser útil para predecir algunas de las consecuencias agudas más comunes, pero podría resultar demasiado inespecífico para identificar las consecuencias más graves de este patrón de bebida 11 .

En la definición del binge drinking es importante diferenciar para cada sexo el umbral establecido, debido a las diferencias existentes en la masa corporal y el metabolismo del etanol antes comentadas, que condicionarían sus efectos. No obstante, instrumentos para el cribado del consumo de riesgo de alcohol, tan extendidos como el AUDIT, o instituciones como la OMS, continúan empleando un umbral único, de 60 g de etanol puro, común a ambos sexos 12 , 13 , 14 .

Otra fuente de heterogeneidad en la definición de binge drinking se deriva de las diferencias en la UBE, que a menudo no son consideradas al comparar las definiciones propuestas en distintos países. Por ejemplo, en Estados Unidos la UBE equivale a 14 g de alcohol puro, por lo que el umbral de 5/4 (hombres/mujeres) bebidas estándar equivalen al consumo de ≥70 y ≥56 g de alcohol puro, mientras que en España equivaldría a ≥50 g y ≥40 g, al contener 10 g de alcohol la UBE. La definición de 8/6 (hombres/mujeres) UBE de Reino Unido equivaldría a 64 g y 48 g de alcohol puro, respectivamente (según la equivalencia de 8 g de cada UBE en este país), siendo en realidad bastante similar a la propuesta por el NIAAA. Esta heterogeneidad también debe ser tenida en cuenta en instrumentos de cribado de amplio uso poblacional, como el AUDIT, en el que se establece un punto de corte basado sólo en número de bebidas, sin considerar su contenido alcohólico o la forma de consumirlas 15 .

Es importante también conocer el tipo de bebida consumida en los episodios de binge drinking, o al menos diferenciar entre bebidas de baja y alta graduación, y considerar en cualquier caso su equivalencia en gramos de etanol. Además, la mayor parte de estos bebedores consume en los episodios de binge drinking una cantidad de alcohol que supera de forma importante los umbrales que lo definen 5 , 16 .

El marco temporal de referencia que se establezca para clasificar al bebedor como binge drinker resulta otro elemento igualmente relevante. Lo que entendemos por “ocasión o sesión de bebida” puede ser muy diferente en cada país, y depende de la forma de consumo de alcohol más habituales en cada sociedad: unas 2 horas de consumo en los países anglosajones o nórdicos (con un consumo de alcohol típicamente más esporádico y concentrado), frente a varias horas más en países mediterráneos, con un consumo más regular y social. Algo similar sucede con el periodo de referencia que tomemos para identificar este tipo de episodios, que oscila entre las últimas “2 semanas”, “30 días”, o “12 meses”. El criterio utilizado lógicamente condicionará la prevalencia final estimada, aunque se han descrito importantes efectos negativos para binge drinkers clasificados bajo cualquiera de estas referencias temporales 5 , 10 , 13 , 17 . En cualquier caso, para realizar comparaciones adecuadas entre estudios es importante considerar estas diferencias

Definiciones utilizadas en países europeos

La definición del patrón binge drinking presenta diferencias importantes en los distintos países europeos 18 , 19 , derivadas tanto del contenido alcohólico de la UBE como de las características del consumo de alcohol (duración de los episodios, frecuencia y periodo temporal que se toma como referencia), que resumimos en la tabla 1. Como se puede observar que existe una amplia diversidad en la forma de estimar la cantidad ingerida, oscilando entre 3/2 (hombres/mujeres) UBEs en Austria y 8/6 UBEs en Reino Unido. Igualmente, el periodo temporal de ingesta de alcohol en cada episodio fluctúa entre menos de 2 horas en Italia y un día en Alemania, Bélgica o Reino Unido.

Tabla 1. Definición del patrón binge drinking en distintos países europeos, según la cantidad de unidades de bebida estándar (UBE), la duración y frecuencia de los episodios y el periodo temporal de referencia 18 , 19 .

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Definiciones utilizadas en otros estudios internacionales

Ante la heterogeneidad existente en la literatura en el abordaje de este patrón de consumo de alcohol, instituciones e investigadores de distintos países del mundo han reformulado las definiciones de binge drinking con distintos enfoques. La tabla 2 resume los aspectos más destacables de cada una de ellas, además de comparar las diferencias según el umbral de consumo, el periodo temporal que se toma como referencia, la duración o la frecuencia, su intensidad o el tipo de bebida ingerida en los episodios.

Tabla 2. Definiciones internacionales del patrón binge drinking, según los principales indicadores para su estimación.

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Definiciones utilizadas en España y Europa

La Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) recoge desde 2011 la estimación del binge drinking incluyendo una cantidad de alcohol específica para cada sexo (6 y 5 unidades de bebida estándar para hombres y mujeres, equivalente a 60 y 50 g de etanol puro respectivamente), y una referencia para la duración de la ocasión de consumo (4-6 horas por ocasión). Desde entonces, su estimación ha sido idéntica, tanto en las sucesivas ENSE (2011 y 2017), como en las Encuestas Europeas de Salud en España (EESE) de 2014 y 2019 (tabla 3) 22 .

Tabla 3. Definición de binge drinking en la Encuesta Nacional de Salud (ENSE) y Encuesta Europea de Salud (EESE y EHIS).

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Por otro lado, el Plan Nacional sobre Drogas realiza bienalmente desde 1995 la Encuesta Domiciliaria sobre Drogas y Alcohol en España (EDADES) en población general de 15 a 64 años (tabla 4) 23 . También bienalmente, desde 1994, este mismo organismo realiza la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), en población escolar de 14 a 18 años 24 . El patrón binge drinking empezó a estimarse en 2003 en EDADES, y en 2006 en ESTUDES, con pequeñas diferencias en su medición en las diferentes ediciones de cada encuesta así como en relación con las encuestas de salud antes mencionadas (ENSE y EESE) (tabla 5).

Tabla 4. Definición de binge drinking en la Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (EDADES).

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Tabla 5. Definición de binge drinking en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES).

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En Europa, la European Health Interview Survey (EHIS) recoge quinquenalmente información de población de 15 o más años residente en los Estados miembros de la Unión Europea desde 2006, incluyendo información sobre el consumo de alcohol. Su definición de consumo binge drinking no diferencia entre hombres y mujeres (umbral común de 60 g etanol) y no estandariza la duración de la ocasión (tabla 3).

EFECTOS EN SALUD DEL BINGE DRINKING

Este patrón de consumo se asocia a importantes efectos negativos para el bebedor, pero también para otras personas y para la sociedad en su conjunto. Estos son proporcionales a la cantidad de alcohol consumida en cada episodio y a la frecuencia de los mismos. Los efectos del binge drinking son independientes del consumo promedio, y equiparables en magnitud y relevancia a los que clásicamente se atribuyen al consumo promedio de riesgo, incluso en aquellos bebedores que adoptan este patrón de forma esporádica 13 , 25 , 26 , 27 .

La presencia de alcohol a altas concentraciones puede afectar potencialmente a cualquier tejido y órgano, alterando su función, de forma tanto aguda como crónica. Las evidencias sobre el impacto en salud del consumo intensivo episódico son bastante más recientes que las existentes en relación al consumo promedio, y con frecuencia presentan limitaciones metodológicas por la heterogeneidad en la forma de estimación o la falta de control de confusores, incluyendo el propio consumo promedio de alcohol. Esto explica el reducido número de metaanálisis que han podido integrar los resultados de diversos estudios, que sin embargo han identificado asociaciones sólidas entre el binge drinking y distintos efectos en salud.

Intoxicaciones, accidentalidad y violencia

Uno de los efectos en salud más obvios es la intoxicación aguda, producida por el consumo de cantidades masivas de alcohol que incrementan la concentración de alcohol en sangre. Esta implica riesgos severos por sí misma, incluso el compromiso vital a partir de concentraciones de 3 g de alcohol por litro de sangre. La investigación de estos efectos, sin embargo, presenta dificultades metodológicas que suelen conducir a una infraestimación del riesgo en muchos estudios 26 , 28 .

El binge drinking se asocia a un incremento en el riesgo de lesiones intencionales por ataques violentos a otras personas (incluyendo peleas, violencia de género, abusos sexuales y homicidios) o auto-infligidas (lesiones y suicidio), especialmente entre los jóvenes 29 , 30 , 31 , asociándose a un consumo intensivo de alcohol de la víctima y/o del perpetrador, lo que hace aún más compleja su investigación 32 . Diversos estudios muestran diferencias importantes en estas asociaciones según el sexo o el nivel cultural; además, la causalidad no siempre está clara, ya que el alcohol podría consumirse previamente de forma deliberada para favorecer la desinhibición o aliviar el dolor esperado, o una vez producidos dichos episodios. De hecho, se ha relacionado la intoxicación alcohólica propia del consumo intensivo episódico con el desarrollo de depresión y lesiones por causas externas, con importantes incapacidades laborales asociadas 33 .

También es conocido el papel del consumo de alcohol en la incidencia de lesiones por accidentes y lesiones no intencionales, debido a las alteraciones que produce en la coordinación, el procesamiento cognitivo o el tiempo de reacción. Estas son particularmente importantes en las edades más jóvenes, y cuando se derivan de la adopción de un patrón de consumo intensivo de alcohol, que incrementa el riesgo hasta 4 veces respecto a los que no siguen este patrón 34 , 35 . Así, conducir bajo los efectos del binge drinking incrementa el riesgo de sufrir accidentes automovilísticos y otras lesiones no intencionales, de forma exponencial y proporcional a los niveles de alcoholemia alcanzados 29 . Además, el riesgo es mayor en los bebedores con un consumo promedio moderado y episodios de consumo intensivo asociados, respecto a los que adoptan un consumo promedio de riesgo con una alcoholemia similar en las 6 horas previas a las lesiones 36 .

Kuntsche et al también relacionan el binge drinking con una actividad sexual sin protección 29 , cuyo riesgo fue estimado en un metaanálisis en un 5% por el aumento de 0,1 g/L en la alcoholemia 37 . Estos hallazgos son consistentes con la relación observada entre el binge drinking y otros patrones de consumo de alcohol y mantener relaciones sexuales sin preservativo entre personas VIH serodiscordantes 38 , sugiriendo un mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual entre los binge drinkers.

Además, el binge drinking puede causar otros daños sociales de diversa consideración, tanto directos (ruidos, vandalismo, etc.), como indirectos (costes derivados de la asistencia sanitaria o jurídica, pérdida de productividad, etc.) que pueden suponer una carga económica muy importante para la sociedad. Por ejemplo, solo el coste anual de la asistencia sanitaria requerida por los binge drinkers se estima en 168.000 millones de dólares en Estados Unidos o en 1.700 millones de libras esterlinas en Gran Bretaña 39 .

Riesgo cardiovascular

Aunque existe una evidencia consistente de que cantidades bajas de alcohol pueden asociarse a un menor riesgo de enfermedad coronaria, el patrón binge drinking se asocia claramente a un incremento del riesgo cardiovascular, por distintos mecanismos fisiopatológicos. Aunque todavía no son bien conocidos, la evidencia disponible sugiere que estos mecanismos están relacionados con:

La inducción de estrés oxidativo vascular y cambios en la función endotelial.

El rebote del estado protrombótico secundario a la retirada del efecto inhibitorio sobre la agregación plaquetaria.

Efectos adversos en el perfil lipídico, con elevación del colesterol LDL sin incremento del colesterol HDL.

Además, aunque el alcohol baja la presión arterial en las primeras 4 horas de su consumo, esta se eleva de forma significativa entre las 20-24 horas.

Finalmente, afecta a la conducción del impulso eléctrico, ocasionando un mayor riesgo de arritmias 40 , 41 , 42 .

Según un metaanálisis de Britton y McKee, a partir de 6 estudios de cohortes y 3 estudios caso-control, concluyeron que el patrón binge drinking duplicaba el riesgo de mortalidad cardiovascular 43 . Otra revisión centrada en la enfermedad coronaria, realizado por Bagnardi et al, a partir de 6 estudios (4 de cohortes y 2 caso-control), concluyeron que el consumo intensivo episódico modificaban el efecto favorable del alcohol sobre el riesgo de enfermedad coronaria, incrementando significativamente su probabilidad, con un riesgo relativo (RR) de 1,10 (IC 95%: 1,03-1,17) 44 . En la misma línea, otro metaanálisis de Roerecke y Rehm a partir de 14 estudios (10 cohortes y 4 caso-control) estimó en aquellos bebedores con un patrón binge drinking un RR de padecer cardiopatía isquémica de 1,45 (IC 95%: 1,24-1,70), respecto al riesgo de otros bebedores sin episodios de consumo intensivo ocasional (bebedores regulares “moderados”) 45 . En el estudio INTERHEART 40 , estudio caso-control realizado en 52 países de todo el mundo, el consumo de 6 o más bebidas estándar en las últimas 48 horas se asoció a un incremento del riesgo (odds ratio (OR)) de infarto de miocardio de 1,4 (1,1-1,9), siendo significativo a partir de los 45 años (OR=1.57; IC 95% 1,1-2,25), y aumentando a 5,33 (IC 95%: 1,55-18,3) en los mayores de 65 años.

Otro efecto importante del consumo binge drinking sobre el corazón son los trastornos en la conducción. Diversos estudios longitudinales han observado que tanto en sujetos sanos como en aquellos con antecedentes de enfermedades cardiovasculares con un patrón binge drinking, tenían mayor riesgo de arritmias como la fibrilación auricular. La magnitud de los riesgos variaba entre 1,13 y 1,29 41 . Diversos mecanismos implicados han sido descritos: las intoxicaciones etílicas conllevan una mayor actividad del sistema simpático con un incremento del 17% de la frecuencia cardiaca en sujetos sanos tras los episodios de binge drinking; el efecto diurético, con la elevación de la aldosterona y de la hormona antidiurética, pueden originar una alteración electrolítica y contribuir a un estado proarrítmico; además, el efecto cardiotóxico del acetaldehído puede persistir durante todo el periodo de la intoxicación 46 .

Finalmente, de forma consistente el binge drinking se asocia a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y de mortalidad por esta causa, incluso después de un control integral de variables confusoras, así como ajustando por hipertensión. Incluso se han observado efectos agudos relacionados con el consumo en las últimas 24 horas, tanto en jóvenes como en personas de mediana edad 41 . Esta elevación del riesgo parece relacionarse tanto con el accidente cerebrovascular isquémico como el hemorrágico. Uno de los factores que pueden estar involucrados es el efecto del consumo agudo de alcohol sobre la presión arterial, tanto sistólica como diastólica, independientemente del promedio del consumo de alcohol(47). Sin embargo, existe controversia respecto a esta explicación, y otros autores defienden que la evidencia de que la hipertensión asociada al consumo de alcohol es la mediadora del incremento del riesgo de accidente cerebrovascular no es suficiente ya que este riesgo persiste incluso después de ajustar por los niveles de presión arterial 48 .

Efectos neurocognitivos y en el desarrollo

La exposición prenatal al alcohol es la causa prevenible más común de retraso mental, produciendo alteraciones estructurales y funcionales en el desarrollo neuronal, con anomalías cognitivas y conductuales, como un bajo coeficiente intelectual, hiperactividad, déficits en la función motora, la atención, la memoria, el lenguaje verbal, la función ejecutiva o la visión espacial 49 , 50 , 51 . Diversos modelos animales, y estudios en humanos basados en neuroimagen, neurofisiología y neuropsicología, han observado alteraciones en el desarrollo y maduración del cerebro asociados al binge drinking, especialmente cuando este era frecuente y/o comportaba la ingesta de grandes cantidades de consumo de alcohol 52 . Así, el binge drinking se ha asociado a déficits en la memoria verbal y funciones ejecutivas, especialmente el control inhibitorio deficiente, que sería el principal rasgo diferenciador frente a las consecuencias del consumo “excesivo” regular 51 . Estas alteraciones se presentan de forma similar en ambos sexos 53 , y podrían condicionar un menor rendimiento académico 29 , identificado también por Montgomery et al. en estudiantes universitarios 54 . Aunque este último estudio incluyó un metaanálisis previo que no identificaba diferencias cognitivas significativas, esta falta de asociación ha sido explicada por problemas metodológicos, tanto en la definición de consumo intensivo como en la forma de estimación de las alteraciones cognitivas en los estudios incluidos 54 , un problema también señalado por revisiones realizadas en otro tipo de poblaciones 55 . Los efectos sobre atención, memoria y funciones ejecutivas asociados al binge drinking se asemejan cualitativamente a los observados en la dependencia alcohólica, con una doble alteración del control ejecutivo (acciones deliberadas) y un incremento de procesos automáticos y emocionales (comportamientos impulsivos). Considerando que existe una asociación entre la adopción temprana del binge drinking y el desarrollo de dependencia alcohólica en la edad adulta, algunos autores proponen la teoría del continuum entre ambos problemas de salud 56 , 57 , 58 . Los mecanismos neurobiológicos que lo explicarían no han sido aún verificados, proponiéndose entre otros la existencia de polimorfismos genéticos 59 o la existencia de comorbilidades y factores familiares y ambientales comunes para justificarlo 29 .

Durante el periodo de adolescencia, la neuroplasticidad límbica y un desarrollo incompleto de la corteza prefrontal y de los circuitos responsables del juicio y el control inhibitorio favorecería la impulsividad y la adopción de distintas conductas de riesgo, incluidas el inicio del consumo y el abuso del alcohol y otras sustancias, que agravarían a su vez el compromiso inhibitorio. Estas alteraciones también se han asociado a una mayor predisposición y severidad de los trastornos relacionados con el uso del alcohol, y la adopción de otras conductas de riesgo, como conducir bajo los efectos del alcohol. En este sentido, autores como Spear muestran una asociación entre el inicio temprano del consumo de alcohol con una mayor frecuencia del patrón binge drinking y alteraciones cognitivas 58 .

Otros efectos sobre la salud

Diversos estudios preclínicos asocian la exposición a altas concentraciones de alcohol con importantes alteraciones en la microbiota y en la permeabilidad intestinal, provocando alteraciones inmunológicas e inflamatorias en todo el sistema digestivo, que explicarían efectos deletéreos en el metabolismo lipídico y daños tóxicos e inflamatorios en el hígado o el páncreas 39 , 63 , 64 . Alguno de estos daños, podrían ser mayores entre los bebedores con un consumo promedio de riesgo que en los binge drinkers, especialmente si este patrón se adopta de forma esporádica 26 . Otros, como la esteatosis y el daño hepático, parecen ser superiores entre aquellos bebedores con un consumo promedio de riesgo que además adoptan el patrón binge drinking 39 .

El binge drinking también se ha asociado a daños en el tejido pulmonar y musculo-esquelético (miopatía, rabdomiolisis), con afectación renal secundaria 39 , 64 , al igual que a daños en el sistema inmunológico (alteración de los fagocitos, depleción de citoquinas) que incrementarían la vulnerabilidad ante distintos tipos de infecciones 26 .

Por último, otros estudios sugieren un incremento de hasta 5 veces en el riesgo de desarrollar diabetes mellitus, que se produciría por alteraciones en el metabolismo de la glucosa combinadas con un pobre patrón nutricional, aunque esta asociación resulta aún controvertida por los escasos estudios disponibles con calidad metodológica suficiente 26 , 65 . También se ha descrito un efecto oncogénico asociado al binge drinking en boca, esófago e hígado, pero sólo en modelos animales, o en estudios observacionales sin control de factores confusores importantes, como el consumo promedio de alcohol o el consumo de tabaco 39 .

DISCUSIÓN

Podríamos definir los episodios de binge drinking como un patrón de ingesta de grandes cantidades de alcohol concentrado en un período de tiempo que se reserva expresamente para este fin (OMS) 1 . Sin embargo, no existe un acuerdo científico en su definición debido a la gran heterogeneidad en la estimación de la bebida estándar, así como por factores individuales y contextuales que condicionan los efectos fisiopatológicos y sociales de esta forma de bebida. Además, distintos umbrales o formas de caracterizar este patrón de consumo de alcohol podrían predecir de forma más adecuada cada uno de los efectos agudos y crónicos asociados. Esto hace muy complejo establecer un consenso científico en su definición, y sugiere la necesidad de combinar distintos indicadores para poder identificar todos los efectos negativos del binge drinking.

Resulta clara la ausencia de un umbral seguro de consumo de alcohol, tanto de forma regular como puntual; cualquier ingesta intensiva de alcohol, con independencia del umbral que establezcamos, comporta riesgos importantes, no solo para la salud del bebedor (efectos agudos y crónicos), sino también para las personas de su entorno. A nivel individual, se ha evidenciado que los efectos deletéreos de este patrón son incrementales conforme aumentan las cantidades consumidas en cada episodio.

Para hacer operativa la identificación de los binge drinkers y caracterizar los efectos en salud asociados a este patrón de bebida, no es posible recomendar un único umbral, ya que este condiciona la capacidad de establecer diferentes asociaciones causales y estimar de forma específica distintos efectos para la salud del binge drinking. Un punto de corte demasiado bajo podría infraestimar los efectos asociados más graves y menos frecuentes 10 , 11 ; por el contrario, un umbral más alto (más específico) permitiría identificar mejor algunas consecuencias, pero dejaría fuera a una parte de los binge drinkers con un consumo menos extremo y otro tipo de consecuencias asociadas.

Por ello, la definición elegida debe considerar el objetivo principal de la estimación, o, en su caso, combinar distintas definiciones o umbrales que permitan caracterizar de forma más precisa y completa los efectos agudos y crónicos asociados a este patrón de consumo, ya que estos condicionarán la prevalencia de personas consideradas dentro de este grupo de riesgo, la estabilidad de este indicador y su comparabilidad entre distintos países y sistemas de información epidemiológica.

Los riesgos del consumo binge drinking son importantes incluso cuando este patrón se adopta de forma esporádica, incluso una sola vez a lo largo de un año 13 , por lo que el periodo temporal de referencia para clasificar estos bebedores probablemente debería ampliarse más allá de los últimos 30 días, y en cualquier caso debería ser considerado dicho periodo al estimar y comparar sus efectos. Estos bebedores, que con frecuencia tienen un consumo promedio de riesgo bajo de alcohol, constituyen un importante grupo de riesgo que no será posible identificar si no realizamos un examen pormenorizado de todas las características que determinan el consumo intensivo de alcohol y sus efectos asociados.

Es igualmente necesario complementar el umbral elegido con indicadores complementarios, como la frecuencia de episodios, el número y tipo de bebidas consumidas habitualmente en los episodios de binge drinking (intensidad), o el consumo de alcohol promedio consumido de forma regular, para mejorar la sensibilidad y el poder predictivo de esta clasificación.

Por todo ello, no se puede considerar un umbral seguro para este patrón de consumo, que por definición debe siempre desaconsejarse, limitando tanto la frecuencia como la cantidad de alcohol consumida durante cada episodio de bebida. Su estudio resulta de gran importancia para identificar a todos los bebedores de riesgo y caracterizar el impacto en la salud que provoca, tanto de forma independiente como asociada al consumo promedio de riesgo. 

Cita sugerida: Valencia Martín JL, Galán I, Segura García L, Camarelles Guillem F, Suárez Cardona M, Brime Beteta B.Episodios de consumo intensivo de alcohol “Binge drinking”:retos en su definición e impacto en salud. Rev Esp Salud Pública.2020; 94: 13 de noviembre e202011170.

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