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. 2024 Jun 30;55(2):e7005938. doi: 10.25100/cm.v55i2.5938
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Reflections of doctor Vicente Borrero Restrepo on receiving the Doctorate Honoris Causa

Reflexiones del Médico Vicente Borrero Restrepo al recibir el Doctorado Honoris Causa

Rodrigo Guerrero Velasco 1,
PMCID: PMC11776385  PMID: 39881757

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On February 23, 2024, during the Graduation Ceremony for Postgraduate Students, ICESI University awarded me the honorary degree of Doctor Honoris Causa in Administrative and Economic Sciences. At that moment, I shared some reflections and addressed the audience with words that several friends have kindly asked me to share.

Dr. Francisco Barberi, Chairman of the Board of ICESI University, and Esteban Piedrahita, President of ICESI University, dear friends who are receiving your postgraduate degrees today; ladies and gentlemen: Allow me to begin by recalling the year 1969, when, in mid-June, I returned to my homeland after completing my Master's and Doctorate studies at Harvard University. Despite the insistence that I remain in the United States, I always felt deeply rooted in my responsibility to contribute to the development of Colombia, my country. I firmly believe that underdevelopment, at its core, is a direct consequence of lack of access to education. This conviction is reflected in the history of Israel, a concrete example of how education can transform entire nations.

My return to Cali was marked by my appointment as Director of the Valle University Hospital, at the age of 28. This responsibility was not without challenges, particularly as I became the leader of my former professors. However, I remembered a valuable lesson I had learned from Pepón, the well-known cartoonist from El Tiempo newspaper: it is better to let our actions speak for themselves; there is no need to boast about them. This lesson has accompanied me throughout my career: ‘Do not speak of your works; they will speak for you.’

I would like to take this moment to share with you two brief reflections: one of an institutional nature and the other of a personal nature. First, the Fundación Valle del Lili has gained recognition as a highly complex healthcare institution, not only for its infrastructure and cutting-edge technology but primarily for the quality of its human resources. It is crucial to remember that machines and technology lack feelings, and the essence of medical care lies in the human aspect. A doctor attending to a mother with her sick child in an emergency room cannot delegate this care to a machine; he or she must handle differently the mother’s feelings and the child’s illness. Here, the fundamental sentiments of compassion, tenderness, and love emerge. A machine can never replace this.

This is the teaching we have instilled in our more than 8,000 employees, especially the institutional physicians and the hundreds of medical students currently practicing in the Hospital. This proclamation is summarized in a phrase I have left engraved to endure within the institution: ‘At Fundación Valle del Lili, we do not treat diseases; we care for sick human beings.’

I would also like to share an additional experience related to this humanistic principle, which marked my time at Harvard University. It was my encounter with my professor, Dr. Thomas Weller. One day, I visited him in his office, and through a large painting and medal hanging on the wall, I realized that Dr. Thomas Weller had received the Nobel Prize in Medicine for his research on tissue culture, which enabled the development of the polio vaccine—a breakthrough that profoundly impacted humanity. His demeanor left a deep impression on me. His humble approach to improving human life, rather than boasting about his achievements, taught me the importance of modesty and dedication in scientific and medical work.

On a more personal level, I would also like to share three fundamental principles that have guided my actions and decisions throughout my life, which can be summarized as follows: ‘I feared God, I loved my family, and I served my country.’

On this day of celebration and recognition, I hope that each of you completing your postgraduate studies today will carry these words as inspiration and guidance in your professional and personal journeys.

Thank you

Colomb Med (Cali). 2024 Jun 30;55(2):e7005938. [Article in Spanish]

Reflexiones del Médico Vicente Borrero Restrepo al recibir el Doctorado Honoris Causa


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El 23 de febrero de 2024, durante la Ceremonia de Graduación de Estudiantes de Posgrado, la Universidad ICESI me otorgó el Doctorado "Honoris Causa" en Ciencias Administrativas y Económicas. En ese momento hice unas reflexiones y dirigí unas palabras a la audiencia que varios amigos me han pedido amablemente que las comparta.

“Doctores Francisco Barberi, Presidente de la Junta Directiva de la Universidad ICESI y Esteban Piedrahita, Rector de la Universidad ICESI, queridos amigos que hoy reciben sus títulos de posgrado; señoras y señores:

Permítanme comenzar rememorando el año 1969, cuando, a mediados de junio, regresaba a mi patria tras culminar mis estudios de Máster y Doctorado en la Universidad de Harvard. A pesar de la insistencia para que me quedara en Estados Unidos, siempre sentí arraigada en mí la responsabilidad de contribuir al desarrollo de Colombia mi país. Creo firmemente que el subdesarrollo, en su esencia, es una consecuencia directa de la falta de acceso a la educación. Esta convicción se ve reflejada en la historia de Israel, un ejemplo concreto de cómo la educación puede transformar naciones enteras.

Mi retorno a Cali estuvo marcado por el nombramiento como Director del Hospital Universitario del Valle, a la temprana edad de 28 años. Esta responsabilidad no estuvo exenta de desafíos, especialmente al convertirme en el líder de mis antiguos profesores. Sin embargo, recordé una valiosa lección que había aprendido de Pepón, el conocido caricaturista del periódico El Tiempo: es mejor permitir que nuestras acciones hablen por si solas, no es necesario andar haciendo alarde de ellas. Esta lección me ha acompañado a lo largo de mi carrera: “No hable usted de sus obras, ellas hablarán por usted”.

Quisiera aprovechar este momento para compartir con ustedes dos breves reflexiones una de carácter institucional y otra de índole personal.

En primer lugar, la Fundación Valle del Lili ha alcanzado reconocimiento como institución de salud de alta complejidad, no solo por su infraestructura y tecnología de punta, sino principalmente por la calidad de su recurso humano. Es crucial recordar que las máquinas y la tecnología carecen de sentimientos, y que la esencia de la atención médica radica en el aspecto humanitario. Un médico que atienda en un servicio de urgencias a una madre con su hijo enfermo no puede entregarle su manejo a una máquina pues tiene que tratar en forma diferente el sentimiento de la madre y la enfermedad del hijo y allí, aparecen los sentimientos básicos de la compasión, de la ternura, del amor. Eso jamás lo reemplazará una máquina.

Esta es la enseñanza que hemos inculcado a nuestros más de 8,000 empleados, especialmente a los médicos institucionales y a los cientos de estudiantes de medicina que hoy hacen sus prácticas en el Hospital. Esta proclamación se resume en una frase que he dejado grabada para que perdure en la institución: “En la Fundación Valle del Lili no se tratan enfermedades, se atienden seres humanos enfermos”

Quisiera también compartir una experiencia adicional relacionada con este principio humanístico, que marcó mi tiempo en la Universidad de Harvard. Fue el encuentro con mi profesor el Dr. Thomas Weller un día que lo visité en su oficina y por un cuadro y una medalla muy grandes que tenía colgados en la pared supe que el Dr. Thomas Weller, había recibido el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones en cultivo de tejidos que permitió que se desarrollara la vacuna contra el polio de gran impacto sobre la humanidad. Su comportamiento me dejó una profunda impresión. Su enfoque humilde en mejorar la vida humana, en lugar de presumir de sus logros, me enseñó la importancia de la modestia y la dedicación en las labores científica y médica.

En un plano más personal quiero compartirles también tres principios fundamentales que han guiado cada una de las acciones y decisiones a lo largo de mi vida y que se pueden resumir así: “temí a Dios, amé a mi familia y serví a mi patria”.

En este día de celebración y reconocimiento, deseo que cada uno de ustedes, quienes culminan hoy sus estudios de posgrado, se lleven consigo estas palabras como inspiración y guía en su camino profesional y personal

Gracias.


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