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. 2023 Mar 30;19:e4385. [Article in Spanish] doi: 10.18294/sc.2023.4385
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Cannabis recreativo: Perfil de los cannabinoides presentes en muestras de marihuana suministradas por población consumidora

Santiago Gómez Velásquez 1, Ángela María Amaya Heredia 2, Santiago Bedoya Moncada 3, Juan Esteban Patiño González 4, Jorge Ariel Martínez Ramírez 5
PMCID: PMC11961222  PMID: 37311141

RESUMEN

El cannabis o marihuana es una de las sustancias psicoactivas más consumida en todo el mundo, por lo que conocer la composición y el tipo de cannabis que se comercializa en los entornos urbanos es un insumo necesario para el diseño de políticas en salud pública sustentadas en la evidencia científica. Este estudio caracterizó los principales fitocannabinoides de muestras de marihuana (cigarrillos o cogollos) obtenidas en áreas urbanas y rurales de la ciudad Medellín, en octubre de 2021. Se realizó un muestreo no probabilístico a conveniencia en el que se recolectaron 87 muestras de marihuana donadas por consumidores en diferentes puntos de recolección en toda la ciudad, aplicando las técnicas de cromatografía de gases masas e ionización de llama para la caracterización de los fitocanabinoides. Se encontró el tetrahidrocannabinol como el constituyente principal de la marihuana circulante en Medellín, donde el 67,8% de las muestras presentaba un rango toxicológico alto o superior para THC; lo anterior en un contexto donde el mercado desregulado limita la posibilidad que tienen los consumidores en la práctica de calibrar o decidir la concentración de cannabinoides en sus dosis.

PALABRAS CLAVES: Cannabis, Cannabinoides, Tetrahydrocannabinol, Cannabidiol, Colombia

INTRODUCCIÓN

La Cannabis Sativa L también conocida como cannabis o marihuana, una planta milenaria que hoy en día se cultiva alrededor de todo el mundo, ha sido ampliamente empleada a nivel medicinal y recreacional. Según el “Código de los Estados Unidos”, el término cannabis o marihuana corresponde a todas las partes de la planta Cannabis L., ya sea que crezcan o no, las semillas, la resina extraída de cualquier parte de la planta, y todo compuesto, manufactura, sal, derivado, mezcla o preparación de dicha planta, sus semillas o resina1. Dicha planta pertenece a la familia Cannabaceae y hoy en día, de acuerdo a las más recientes clasificaciones, se sabe que tiene alrededor de 170 especies2. La especie Cannabis es la más conocida, la cual tiene la capacidad de sintetizar alrededor de 565 sustancias, 120 de las cuales, corresponden a moléculas de 21 átomos de carbonos con un esqueleto terpenofenólico llamadas fitocannabinoides, siendo el delta 9 tetrahidrocannabinol (Δ9 -THC o THC) el cannabinoide que se encuentra en mayor proporción en la planta y el responsable de la gran mayoría de los efectos psicoactivos del cannabis. Otros fitocannabinoides, que también presentan actividad psicotrópica y que están en menor proporción en el material vegetal, son la cannabivarina (THCV) y el CBN, este último evaluado en el presente estudio como marcador de oxidación del THC. Otros cannabinoides que no presentan actividad psicoactiva y que se pueden encontrar en la planta en diferentes concentraciones dependiendo de la cepa son cannabidiol (CBD), cannabicromeno (CBC), y canabigerol (CBG)3,4.

Es originaria de los ambientes tropicales de Asia centro-oriental y ha sido utilizada por los humanos desde la antigüedad, adaptándose a diferentes condiciones climáticas, hoy en día es un cultivo que se extiende en buena parte del mundo5. Cuando el cannabis es consumido, activa el sistema de receptores y neurotransmisores dentro del organismo llamado sistema endocannabinoide (SEC). En el caso del THC, este se une a receptores CB1 y CB2 generando un amplio rango de efectos, algunos de ellos más deseados que otros. Por ejemplo, puede ayudar a reducir el dolor y mejorar el apetito; sin embargo, al mismo tiempo puede causar paranoia y ansiedad. Por su parte el CBD disminuye la señalización de los endocanabinoides y esta respuesta a su vez depende de la dosis al unirse al grupo alostérico del receptor CB1 alterando la potencia de otros ligandos primarios, produciendo efectos antagónicos6,7.

Los efectos psicotrópicos más destacables del uso recreacional del THC informados por usuarios son: placer, relajación, felicidad y aumento de la percepción sensorial entre otros8. Sin embargo, estos efectos son acompañados de efectos indeseables sobre el sistema nervioso central, el sistema respiratorio, el sistema cardiovascular y algunas condiciones psiquiátricas caracterizados por depresión, sedación, síntomas psicóticos, incremento de la actividad cardiovascular, deterioro de enfermedades mentales preexistentes y síntomas de dependencia9.

La cantidad de THC en muestras de cannabis puede disminuir por interconversión a cannabinol (CBN), un cannabinoide que no está presente en la planta, con muy bajo poder psicoactivo y que se generada por calentamiento u oxidación del material vegetal. Altas concentraciones de CBN en las muestras de cannabis pueden indicar un almacenamiento prolongado o mala manipulación de la muestra10.

En cuanto al cannabinoide CBD, extractos vegetales y derivados ricos en este cannabinoide han sido empleados en terapias para dolor crónico, enfermedades respiratorias, algunos tipos de cáncer, y riesgo cardiometabólico entre otras patologías11. La variedad en los efectos depende de la cantidad y concentración de cannabinoides presente en material vegetal y derivados utilizado por los usuarios.

Tradicionalmente y dependiendo de la cantidad de estos componentes, el Cannabis sativa puede clasificarse en tres quimiotipos. El quimiotipo I es rico en el cannabinoide psicotrópico THC; la gran mayoría de los cultivares modernos pertenecen a esta categoría; estas plantas son muy apreciadas por los consumidores con fines recreativos que buscan “colocarse”, y por quienes consumen marihuana con fines holísticos. El quimiotipo II ofrece una proporción de THC y CBD equilibrada; los cultivares con este equilibrio están teniendo mucho éxito tanto entre consumidores con fines recreativos como holísticos; produce un efecto psicotrópico fuerte, pero una cantidad similar de CBD atenúa la influencia del THC y podría reducir sus efectos psicotrópicos perjudiciales. El quimiotipo III es rico en CBD y tiene un contenido bajo de THC, por eso, estas variedades apenas producen efectos psicotrópicos; para algunos consumidores recreativos y holísticos, este efecto lúcido resulta muy útil y funcional4. Aunque esta clasificación no es válida desde el punto de vista taxonómico de la semilla, es práctica desde el punto de vista analítico, farmacológico y legal (en el caso de Colombia) ya que rápidamente se puede ubicar el tipo de muestra de acuerdo a su concentración y asociarla a un riesgo toxicológico y legal. En Colombia se considera material psicoactivo cuando la concentración de THC supera el 1%12.

Los efectos psicotrópicos de los cannabinoides presentes en la marihuana, la convierten en una de las sustancias psicoactivas más consumida en todo el mundo, tanto en contextos de legalización como de prohibición del consumo. La evidencia indica que las prevalencias de consumo se han mantenido en aumento durante las últimas décadas, con tasas que registran consumos superiores en jóvenes y adultos jóvenes, donde el uso de la sustancia permanece vigente en diferentes territorios independiente del marco normativo que la regule13,14.

Algo similar ocurre en el continente americano, la información más reciente revela que el consumo de marihuana ha aumentado en ocho países de los once que reportaron datos; de acuerdo con los informes de la Organización de Estados Americanos (OEA) el consumo se está generando en edades cada vez más tempranas y la percepción general de riesgo asociada al consumo ha disminuido, con cambios en los hábitos y formas de consumo15.

En Colombia, la última Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas realizada en 2019 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), obtuvo como hallazgo -compatible con las tendencias a nivel global y continental- que la mayor prevalencia vida de consumo en sustancias de uso ilícito se presentó para la marihuana con un 8%. Es necesario destacar que los jóvenes colombianos, coincidente con las tendencias etarias en el continente, también registran un inicio cada vez más temprano del consumo de marihuana, y una visible inclinación a experimentar con una evidente percepción de riesgo leve16. De igual manera, la evidencia indica sin ambigüedades un incremento en el consumo de las sustancias catalogadas como ilegales (marihuana) y una disminución en el consumo de las sustancias legales (tabaco) en población colombiana15,17, el enfoque de reducción de oferta que se ha implementado por años desde el Estado colombiano no ha reducido el consumo; las investigaciones sobre este particular establecen, de forma consistente a lo largo de tres décadas de estudio, que las personas colombianas perciben una ausencia casi total de obstáculos para acceder a sustancias como la marihuana18.

Por otra parte, la literatura científica pone de manifiesto que, desde 1992 y hasta la última encuesta nacional de 2019, la ciudad de Medellín es una de las regiones en las que se presentan prevalencias de uso de sustancias psicoactivas superiores a las del promedio nacional18. Este resultado es corroborado por estudios locales como “El Análisis de la Situación de Salud 2005-2015” publicado por la Alcaldía de la ciudad, en el que afirma: “El municipio de Medellín presenta mayor prevalencia de vida que el país en el consumo de alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, bazuco, tranquilizantes, estimulantes, heroína, éxtasis y en general de cualquier sustancia legal, ilegal o de uso indebido”. Asimismo, los jóvenes de la ciudad presentan prevalencias de vida de consumo de marihuana superiores, en comparación con grupos poblacionales en otros rangos de edad19,20.

Como puede colegirse con lo expuesto hasta aquí, las acciones de las instituciones nacionales y municipales para afectar la demanda y uso de sustancias psicoactivas, en general, y de la marihuana, en particular, no han generado cambios significativos en los patrones de consumo. Adicionalmente, los diferentes estudios alrededor del abuso de cannabis se centran básicamente en la frecuencia de consumo21, dejando de lado la composición y la concentración de cannabinoides que pueden tener las diferentes muestras. Esta situación es preocupante si se tiene en cuenta que el riesgo toxicológico definitivamente cambia de acuerdo con la concentración del principal componente psicoactivo de la planta. No obstante, los debates en torno a la legalización del consumo recreacional de la marihuana y su uso medicinal siguen marcando las agendas políticas tanto en Colombia como en diferentes países de la región, lo que indicaría una transición del paradigma prohibicionista hacia estrategias médico-preventivas, de salud pública y de reducción de daños y riesgos22.

Identificar los tipos de cannabinoides presentes en muestras de marihuana que circulan en los entornos urbanos es una acción indispensable para el desarrollo de estrategias de atención integral en salud pública y medicina especializada, que puedan orientar intervenciones preventivas frente a las problemáticas asociadas con el consumo de sustancias psicoactivas; entregando de manera simultánea la posibilidad de fortalecer o resignificar el enfoque de los programas de promoción y prevención para el abordaje de las conductas de riesgo, sustentando su diseño y ejecución en la evidencia científica.

En Colombia, a través de la Ley 1787 del 2016, se creó un marco regulatorio para permitir el acceso seguro e informado al uso médico y científico del cannabis y sus derivados. En este sentido, a través del Decreto 613 del 2017, emitido por el Ministerio de Salud y Protección Social, se considera que un material de cannabis es psicoactivo si la concentración de THC es mayor a 1% en peso seco, indicando que para los derivados de cannabis se deberá como mínimo cuantificar los cannabinoides THC como componente psicoactivo, CBD como componente medicinal y CBN como indicador de degradación del THC. De acuerdo a esta reglamentación, este trabajo tuvo como objetivo principal conocer cuál es la concentración de THC, CBD y CBN presente en muestras de cannabis (material vegetal) recolectadas de manera voluntaria en seis comunas y dos corregimientos del distrito de Medellín, obteniendo una caracterización sociodemográfica general del consumo con fines recreacionales.

MATERIALES Y MÉTODOS

Estudio de tipo transversal con alcance analítico y captación prospectiva del dato, en el cual se realizó un muestreo no probabilístico para la captación de usuarios de cannabis en la ciudad de Medellín, que de forma voluntaria estuvieran dispuestos a donar la sustancia consumida como muestra para el análisis. Esta investigación no presentó ningún riesgo para los participantes según lo establece la Resolución 8430 de 1993, habiendo acatado lo concerniente al código bioético en el proceso de recolección de la información; sin embargo, a cada participante se le entregó un aplicativo tipo encuesta con la finalidad de recolectar información sociodemográfica y de frecuencias de consumo, sin identificar, ni indagar sobre aspectos sensitivos de su conducta, el cual fue contestado sin su firma, pero con consentimiento de tipo verbal, teniendo en cuenta que los consumidores de este tipo de sustancias son temerosos a ser identificados, estigmatizados y posiblemente judicializados. La recolección y posterior trabajo con las muestras fue avalado por el Centro Internacional de Estudios Estratégicos contra el Narcotráfico (CIENA) de la Policía Nacional y por el Fondo Nacional de Estupefacientes. Con el ánimo de preservar en su totalidad el anonimato de los participantes del estudio, ninguna de estas dos entidades tuvo contacto directo ni indirecto con alguno de ellos, evitando prácticas que pudieran percibirse como de identificación o rastreo.

Recolección de las muestras

La recolección de las muestras estuvo a cargo de la empresa Consultoría Especializada en Drogas, Salud & Sociedad (CEDSS) contratada por la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Todas las muestras fueron recogidas en el distrito de Medellín durante el mes de octubre del año 2021, mediante 22 intervenciones en diferentes eventos sociales dirigidos a población joven, en los cuales fue instalado un puesto fijo de análisis y atención, con la finalidad de que los usuarios de cannabis se acercaran de forma voluntaria a realizar la donación de la sustancia. En cada momento de recolección se siguió un protocolo detallado para garantizar la estandarización y calidad en el proceso de recolección y a cada usuario se le pidió llenar de manera potestativa un aplicativo que permitió recoger información de la muestra y datos sociodemográficos generales. A cada usuario se le entregó la información respectiva sobre la investigación, sus objetivos y el uso estrictamente académico e investigativo de la información resultante, solicitándole finalmente su consentimiento verbal para diligenciar el aplicativo y donar voluntariamente la muestra. Durante las diferentes jornadas de recolección se llevaron a cabo cuatro tipos de muestreos: muestreo en cadena o bola de nieve, muestreo por conveniencia, muestreo por cuotas y muestreo por participantes voluntarios o autoseleccionado. Una vez que se recolectaron todas las muestras, estas fueron trasladadas por funcionarios del “Centro internacional de estudios estratégicos contra el narcotráfico” (CIENA) al laboratorio de Análisis Instrumental Farmacéutico del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia, donde se llevaron a cabo los respectivos análisis cromatográficos.

Tipo de muestras y preparación para su análisis

Como criterio de selección en la recolección de las muestras se definió que fueran exclusivamente material vegetal. El resto fueron excluidas de este estudio. Las muestras se recolectaron en las comunas de Laureles-Estadio, La Candelaria, Poblado, San Javier, Guayabal, Robledo y los corregimientos de San Antonio de Prado y Santa Elena del distrito de Medellín durante el mes de octubre de 2021.

Cada una de las muestras de material vegetal de cannabis fueron maceradas hasta obtener un tamaño de partícula homogéneo. Una porción (50 mg) del macerado fue empleado para llevar a cabo la extracción de los cannabinoides suspendiéndolo en 1,5 mL de etanol en un vial eppendorf seguido de vortex durante tres minutos, sonicación durante cinco minutos y centrifugación a 9.000 rpm durante cinco minutos. El sobrenadante fue filtrado en vial para cromatografía, empleando una membrana de 0,45 µm y 1 µL fue inyectado en cada uno de los cromatógrafos de gases.

Técnica de análisis químico

Para la identificación de los diferentes cannabinoides, en todas las muestras se empleó cromatografía de gases con detector de masas e impacto electrónico (GC-MS/EI) y para la cuantificación, cromatografía de gases con detector de ionización de llama (FID). Ambas metodologías analíticas fueron validadas de acuerdo con las guías de validación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)23.

Los parámetros para la identificación de los diferentes cannabinoides, mediante la metodología analítica GC-MS/EI, fueron tomados del documento de la UNODC “Métodos recomendados para la identificación y el análisis del cannabis y los productos del cannabis”24.

GC-MS/EI. El Sistema empleado para la identificación de los diferentes fitocannabinoides empleó un cromatógrafo de gases Thermo TRACE 1300 con Detector ISQ QD y una columna analítica capilar TR-5MS 30 m x 0,25 mm i.d x 0,25 µm. Las temperaturas del inyector, detector y línea de transferencia fueron 290°C, 230°C y 280°C respectivamente. La inyección fue hecha en modo split 20:1 y el horno fue programado iniciando en 240°C durante un minuto, con un incremento de 12°C/min hasta 270°C por cinco minutos. Para la evaluación de los datos se empleó el software Chromeleon® con la librería de masas NIST 2007.

GC-FID. La cuantificación de los fitocannabinoides en el material vegetal fue llevada a cabo usando un cromatógrafo de gases Shimadzu GC 2010 plus equipado con un automuestreador Shimadzu AOC-20i y una columna analítica capilar (30 m x 0,25 mm x 0,25 µm, Restek, Bellefonte, Pennsylvania, US). La temperatura del detector y el inyector fueron mantenidas a 290 °C y 300 °C, respectivamente. Un 1 µL del extracto de cannabis disuelto en etanol al 99% fue inyectado en modo split 10:1. El horno fue programado iniciando en 200 °C durante dos min con un incremento de 10 °C/min hasta 260°C por siete minutos, con un tiempo total de corrida de 15 minutos. La cuantificación fue llevada a cabo para THC, CBD y CBN con tetracosano como estándar interno en una concentración de 100 ppm. Para la evaluación de los datos se empleó el software Lab Solutions vr 5,52 de Shimadzu.

Sustancias químicas y reactivos

Material de referencia “THC cannabinoids mixture-3” con delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), cannabinol (CBN) y cannabidiol (CBD) 1 mg/mL - Cerilliant Corporation (Round Rock, TX) y Tetracosano del 99% adquiridos de Sigma/Merck, Colombia, etanol grado analítico al 99% PanReac. Solución de trabajo de cannabinoides en concentración de 100 µg/mL.

Análisis estadístico

El análisis de la información se realizó utilizando el software estadístico de código abierto Jamovi 2.3.21; las variables de tipo categórico fueron analizadas calculando frecuencias absolutas y relativas. Para las variables cuantitativas se usaron estadísticas descriptivas de tendencia central (media y mediana) y de dispersión (desviación estándar y rango intercuartil).

RESULTADOS

En total se recogieron 87 muestras de cannabis correspondientes a material vegetal con igual número de aplicativos. La cantidad donada en promedio para este material fue de 282,8 mg, con un rango que va desde 29,1 a 1.037,4 mg.

Con respecto a las características sociodemográficas de las personas donantes de las muestras, en la Tabla 1 se puede observar que 22 fueron mujeres, 63 hombres, mientras 2 personas no respondieron la categoría sexo; que la mayoría de las personas que contribuyeron con la donación de las muestras tenía formación profesional o de postgrado y se ubicaba en un rango de edad entre los 29 y 59 años. Destaca además que el 70% de las personas donantes pertenecían al nivel socioeconómico medio (estrato 3-4) o alto (estrato 5-6) de acuerdo con la estratificación socioeconómica en Colombia25. El 80,5% de los consumidores llevaban más de 5 años consumiendo la sustancia.

Tabla 1. Caracterización de las personas usuarias que donaron las muestras (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.

Características Total Mujeres Hombres
n % n % n %
Formación
Ninguna 3 3,5 0 0,0 3 4,8
Primaria 1 1,2 0 0,0 1 1,6
Secundaria 15 17,2 1 4,6 14 22,2
Técnico/Tecnólogo 17 19,5 4 18,2 13 20,6
Profesional 40 46,0 17 77,3 23 36,5
Posgrado 8 9,2 0 0,0 8 12,7
No responde 3 3,5 0 0,0 1 1,6
Edad
18-28 29 33,3 7 31,8 22 34,9
29-59 55 63,2 15 68,2 40 63,5
> 60 1 1,2 0 0,0 1 1,6
No responde 2 2,3 0 0,0 0 0,0
Nivel socioeconómico*
Bajo 24 27,6 2 9,1 22 34,9
Medio 53 60,9 19 86,3 34 54,0
Alto 8 9,2 1 4,5 7 11,1
No responde 2 2,3 0 0,0 0 0,0
Tiempo de consumo
1 a 2 años 2 2,3 0 0,0 2 3,2
3 a 5 años 11 12,6 2 9,1 9 14,3
Más de 5 años 70 80,5 19 86,4 49 77,8
No responde 4 4,6 1 4,6 3 4,8

Fuente: Elaboración propia.

Nota: Del total de personas usuarias que donaron las muestras, dos personas no respondieron la categoría sexo.

*Corresponde a la estratificación socioeconómica de los inmuebles residenciales de un municipio, que se hace en atención al Régimen de los Servicios Públicos Domiciliarios en Colombia según la Ley 142 de 1994.

Análisis cromatográfico

Las 87 muestras recolectadas en el marco del Programa de Salud Pública Juvenil de la Secretaría de la Juventud de Medellín se obtuvieron en seis de las 16 comunas del área urbana de la ciudad, y en dos de los cinco corregimientos que conforman la zona rural. De acuerdo con la Tabla 2, los territorios urbanos aportaron el 83,9% (73) de las muestras y la zona rural el 16,1% (14).

Tabla 2. Lugar de recolección de las muestras de cannabis de material vegetal (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.

Comuna y corregimientos n %
Laureles-estadio 27 31,0
La candelaria 18 20,7
Poblado 12 13,8
Santa Elena 8 9,8
San Javier 7 8,1
San Antonio de prado 6 6,9
Guayabal 5 5,8
Robledo 4 4,6

Fuente: Elaboración propia.

De las seis comunas en las que se captaron muestras, las comunas ubicadas sobre el costado occidental (Laureles, Guayabal, Robledo y San Javier) aportaron el 58,9%. Por su parte, las comunas ubicadas al oriente de la ciudad (La Candelaria y Poblado) contribuyeron con el 41,1%. El corregimiento de San Antonio de Prado suministró el 42,8% de las muestras procedentes de la zona rural. El número de muestras reunidas y su dispersión espacial permitieron obtener un panorama amplio de los cannabinoides presentes en la marihuana que se consume en la ciudad de Medellín.

Análisis de las muestras

GC-MS/EI

El análisis cualitativo por GC-MS/EI permitió la detección de siete fitocanabinoides ordenados de acuerdo con su incidencia en las diferentes muestras (Tabla 3). En su orden se encuentran tetrahidrocannabinol (THC), el Cannabigerol (CBG), el Cannabinol (CBN), el Cannabicromeno (CBC), y el Delta-9-Tetrahidrocannabivarina; Cannabidiol (CBD) y Cannabidivarol (CBDV).

Tabla 3. Cannabinoides presentes en las muestras de cannabis de material vegetal (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.
Cannabinoides n %
THC (tetrahidrocannabinol) 87 100,0
Cannabigerol (CBG) 78 89,5
Cannabinol (CBN) 67 77,0
Cannabicromeno (CBC) 63 72,4
Delta-9-Tetrahidrocannabivarina 47 54,0
Cannabidiol (CBD) 13 14,9
Cannabidivarol (CBDV) 2 2,2

Fuente: Elaboración propia.

La estructura y composición de cada uno de los fitocannabinoides se puede observar en la Tabla 4. La presencia de THC en el 100% de las muestras y de CBG en 78 de ellas, sigue un patrón lógico, teniendo en cuenta que el mayor componente de los cannabinoides en material vegetal es de THC y por su parte el CBG proviene del CBG ácido, primer fitocannabinoide que se biosintetiza después de la formación de ácido olivetólico, siendo el precursor de los demás cannabinoides en la planta26. No obstante, y a pesar de que el THC presentó una media de 89,4% de la composición total de cannabinoides de las 87 muestras, el CBD cannabinoide terapéutico no psicoactivo tuvo una media de 37,1%, porcentaje promedio nada despreciable en la composición total de las 13 muestras en que estuvo presente. La presencia promedio de los demás cannabinoides (CBG, CBN, CBC, CBDV y el Delta-9-Tetrahidrocannabivarina) fue inferior al 2,3%.

Tabla 4. Presencia porcentual de cada cannabinoide encontrado con respecto al total de cannabinoides cuantificados en las muestras de cannabis de material vegetal (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.
Cannabinoide Estructura molecular Muestras positivas Composición
Media ± DE Mediana (Q1 - Q3)
THC (tetrahidrocannabinol) graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg001.jpg 87 89,4 ± 15,8 94,9 92,1 - 95,9
CBG Cannabigerol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg002.jpg 78 2,3 ± 1,7 1,9 1,5 - 2,5
CBN Cannabinol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg003.jpg 67 1,8 ± 2,0 1,1 0,8 - 1,9
CBC Cannabicromeno graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg004.jpg 63 1,8 ± 1,1 1,4 1,2 - 2,0
Delta-9-Tetrahidrocannabivarina graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg005.jpg 47 0,5 ± 0,4 0,4 0,3 - 0,6
CBD Cannabidiol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg006.jpg 13 37,1 ± 26,1 51,3 6,9 - 57,0
CBDV Cannabidivarol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg007.jpg 2 0,9 ± 0,9 0,9 0,6 - 1,3

Fuente: Elaboración propia.

En cuanto a su actividad psicotrópica27, en este estudio se encontró THC y CBN (baja actividad), como cannabinoides psicoactivos y CBG, CBC, CBD y el CBDV como componentes no psicoactivos. En comparación con otros cannabinoides, el THC en su composición porcentual fue muy superior. Por ello, al estudiar la composición del cannabis de la ciudad de Medellín, el THC se debe considerar como el contribuyente principal del tipo de efecto que los consumidores esperan de la sustancia. El CBN, otro componente menos psicoactivo del cannabis y diez veces menos potente que el THC28, estuvo presente en el 77,0% de las muestras (Tabla 3). Sin embargo, su concentración en las muestras no supera el 1% y por consiguiente se puede afirmar que todas las 87 muestras analizadas correspondieron a material vegetal fresco y con baja manipulación.

En cuanto a los cannabinoides no psicoactivos, el CBD fue identificado en 13 muestras con un promedio de presencia porcentual significativa comparada con los demás cannabinoides (37,1%). El CBD se diferencia estructuralmente del THC por la presencia de un doble enlace de carbono y un grupo hidroxilo que previene los efectos deletéreos de las altas dosis de THC, moderando sus efectos psicoactivos, con propiedades medicinales29. Asimismo el CBG fue identificado en 78 muestras con una presencia porcentual promedio del 2,3% (Tabla 4). Estos dos cannabinoides, al actuar por un mecanismo diferente al del THC, cuentan potencialmente con ciertos efectos antiinflamatorios, analgésicos, antipsicóticos, antiisquémicos, antiepilépticos y ansiolíticos que hoy en día están siendo ampliamente estudiados30,31.

En la Tabla 5 se reporta el quimiotipo y el promedio de concentración del THC, mientras en la Tabla 6 se muestra el porcentaje de cada uno de los tres cannabinoides más relevantes en este estudio.

Tabla 5. Quimiotipo y riesgo toxicológico en función del THC presente en las muestras de cannabis analizadas (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.
Comunas y corregimientos Quimiotipo Riesgo toxicológico (THC)*
I II Extremadamente alto Muy alto Alto Medio Bajo
n % n % n % n % n % n % n %
San Javier 7 100,0 0 0,0 0 0,0 0 0,0 2 28,6 3 42,9 2 28,6
Robledo 4 100,0 0 0,0 1 25,0 0 0,0 2 50,0 1 25,0 0 0,0
La Candelaria 17 94,4 1 5,6 0 0,0 3 16,7 9 50,0 5 27,8 1 5,6
Laureles-Estadio 25 92,6 2 7,4 0 0,0 8 29,6 13 48,2 4 14,8 2 7,4
Poblado 12 100,0 0 0,0 1 8,3 3 25,0 5 41,7 1 8,3 2 16,7
Guayabal 5 100,0 0 0,0 0 0,0 3 60,0 1 20,0 1 20,0 0 0,0
San Antonio de Prado 6 100,0 0 0,0 0 0,0 1 16,7 5 83,3 0 0,0 0 0,0
Santa Elena 3 37,5 5 62,5 0 0,0 0 0,0 2 25,0 2 25,0 4 50,0
Total 79 90,8 8 9,2 2 2,3 18 20,7 39 44,8 17 19,5 11 12,6

Fuente: Elaboración propia.

Tabla 6. Cuantificación del THC, CBD y CBN presentes en las muestras de cannabis analizadas (n=87). Comunas y corregimientos de Medellín, Colombia, 2021.
Comunas y corregimientos Peso muestra (mg) THC (% p/p) CBD (% p/p) CBN (% p/p) CBD+THC+CBN (% p/p)
Media ± DE Media ± DE Media ± DE Media ± DE Media ± DE
San Javier 101,2 ± 37,6 7,6 ± 3,1 0,2 ± 0,1 0,3 ± 0,2 8,1 ± 3,2
Robledo 231,3 ± 115,7 14,7 ± 6,6 0,4 ± 0,3 0,1 ± 0,1 15,2 ± 6,6
La Candelaria 380,6 ± 320,4 11,0 ± 3,7 0,6 ± 1,4 0,1 ± 0,2 11,7 ± 3,2
Laureles-Estadio 278,7 ± 177,1 12,4 ± 4,2 0,8 ± 2,0 0,1 ± 0,1 13,2 ± 3,8
Poblado 260,3 ± 147,2 12,9 ± 5,3 0,2 ± 0,1 0,3 ± 0,6 13,4 ± 5,6
Guayabal 158,7 ± 78,6 13,1 ± 4,2 0,2 ± 0,0 0,3 ± 0,1 13,5 ± 4,3
San Antonio de Prado 198,9 ± 131,0 13,8 ± 2,8 0,2 ± 0,0 0,2 ± 0,1 14,1 ± 2,9
Santa Elena 435,6 ± 295,0 6,1 ± 4,1 4,4 ± 3,5 0,0 ± 0,0 10,5 ± 2,3
Total 282,8 ± 223,4 11,5 ± 4,7 0,8 ± 2,0 0,1 ± 0,3 12,4 ± 4,2

Fuente: Elaboración propia.

*Rango de concentración de THC - Riesgo Toxicológico32: bajo: contenido de THC entre 1,0% - 5,0%; medio: contenido de THC entre 5,0% - 10,0%; alto: contenido de THC entre 10,0% - 15,0%; muy alto: contenido de THC entre 15,0% - 20,0%; extremadamente alto: contenido de THC entre 20,0% - 25,0%.

De acuerdo con la legislación actual colombiana, todas las muestras cuantificadas estarían clasificadas como material psicoactivo debido a que la concentración de THC supera el 1% p/p (Tabla 5). La gran mayoría de las muestras cuantificadas (90,8%) corresponden a un quimiotipo I rico en el cannabinoide THC, por lo que estas principalmente tienen efectos psicotrópicos. Un porcentaje del 9,2%, correspondiente a 8 muestras, presentó quimiotipo II rico en CBD (mayor contenido de CBD que de THC), por lo cual es posible presumir que estas poseen menos efectos psicotrópicos sobre el organismo al contrarrestarse estos últimos con los efectos terapéuticos generados por las altas concentraciones del cannabinoide medicinal. Específicamente, las 8 muestras ricas en CBD reportaron contenidos de este cannabinoide en el rango de 4,7 a 9,6% p/p. Las comunas en las cuales se recolectó mayor cantidad de muestras de material vegetal de cannabis fueron Laureles-Estadio, La Candelaria y Poblado. De manera general, la mayor parte de las muestras (44,8%) presenta riesgos toxicológicos altos con relación a la concentración de THC presente.

Como muestra la Tabla 6, en promedio, se encontraron concentraciones (% p/p) de THC en un rango de 6,1-14,7% con una media del 11,5%, las concentraciones de CBD de 0,2-4,4% con una media del 0,8%, y las concentraciones de CBN de 0,0-0,3% con una media del 0,1%, La concentración de la suma total de los tres cannabinoides mencionados tuvo una media del 12,4%.

DISCUSIÓN

A pesar de que la evidencia científica ha demostrado que el consumo agudo de cannabis aumenta la inflamación de las vías respiratorias, destruye el tejido pulmonar, y que simultáneamente hay estudios que muestran cómo el uso crónico de cannabis resulta en un mayor riesgo de enfermedades crónicas como bronquitis, de enfisema, inflamación respiratoria crónica y deterioro de la función respiratoria33, fumar marihuana sigue siendo un práctica que va en aumento, tanto en Medellín como en diferentes ciudades de la región18,34,35,36,37. Todos los efectos adversos que se presentan en vías respiratorias y tejido pulmonar están estrechamente relacionados con la principal manera de consumo de la marihuana. Cuando esta es consumida por vía pulmonar, las concentraciones sanguíneas de THC se alcanzan entre siete y diez minutos después del consumo, con generación de efectos máximos, los cuales están sujetos a variabilidad interindividual, en 20 a 30 minutos, y se extienden hasta por un máximo de tres a cuatro horas38.

Al caracterizar los componentes de las muestras de marihuana obtenidas, se puede destacar varios hallazgos relevantes. En primer lugar, el contenido de cannabinoides no es constante en todas las muestras, lo cual indica que la oferta de cannabis en el Distrito de Medellín es dinámica y las muestras que se pueden obtener para el consumo recreacional podrían provenir de variedades de cannabis cultivadas en diferentes pisos térmicos y regiones de la topografía colombiana, o provenientes de cultivos hidropónicos o del uso de semillas pertenecientes a distintas variedades o cepas, entre otros aspectos. En segundo lugar, en el presente estudio no se encontraron cannabinoides sintéticos (moléculas diseñadas en un laboratorio que producen efectos similares al THC por unión a los receptores CB1 y CB2 del sistema endocanabinoide), del tipo new psychoactive substances (NPS). Este resultado es relevante ya que este tipo de moléculas sintéticas no están fiscalizadas en las convenciones de drogas de abuso de 1961 ni de 197139 y, por consiguiente, no tienen estudios de seguridad y eficacia, lo cual constituye un riesgo relevante en salud pública al ser incluso más tóxicas que el cannabis utilizado con fines recreacionales. En tercer lugar, en todas las muestras analizadas se encontró THC en diferentes concentraciones, las cuales indiscutiblemente están asociadas a diferentes riesgos toxicológicos que se pueden ver exacerbados dependiendo de la frecuencia de consumo que tengan cada uno de los usuarios32. Gracias a los efectos combinados del THC como psicoactivo y depresor del sistema nervioso central, esta molécula causa relajación, alteraciones de la percepción y de la sensación de bienestar, efectos que buscan los consumidores sociales de este tipo de droga40. Finalmente, como cuarto aspecto a destacar es que, en 8 de las 87 muestras analizadas, se encontró una concentración similar o mayor de CBD comparada con THC, razón por la cual fueron clasificadas como quimiotipo II. Este hallazgo es notable teniendo en cuenta que el CBD es no psicoactivo y mitiga los efectos adversos del THC41. Este tipo de muestras puede provenir de cultivos destinados al uso medicinal del cannabis con posterior tratamiento de los extractos para disminuir al máximo la concentración de THC, de la creación de cepas con contenidos de CBD modificados o de otras dinámicas de cultivo y producción que buscan disponer una oferta de cannabis con mayor concentración de CBD, tanto para uso recreativo como terapéutico.

A la fecha, en Colombia existe un estudio similar a la presente investigación. En 2009, Florian et al. cuantificaron cannabinoides en muestras de material fresco de marihuana cultivadas en cuatro regiones de Colombia: Llanos orientales, Santa Marta, Cauca y Eje Cafetero42. En las cuatro regiones se encontró como cannabinoide principal el THC con mayores concentraciones en las muestras provenientes de Llanos Orientales (hasta un 17,6%) y Cauca (hasta un 15,5%), lo que permitiría sugerir que, con el transcurso de los años, y comparando con el presente estudio, en Colombia se están cultivando variedades de Cannabis fitomejoradas, ya que los contenidos máximos de THC encontrados en las muestras de material vegetal de la ciudad de Medellín, alcanzan concentraciones hasta del 21,3% y, a nivel mundial, el contenido de THC sin manipulación genética, no supera el 7%43. Este hallazgo se corrobora en el estudio del Ministerio de Justicia y del Derecho, la Dirección de Política de Drogas y el Observatorio de Drogas de Colombia en el 2013 cuando afirman que: “el tetrahidrocannabinol (THC), es el cannabinoide más abundante entre los cannabinoides vegetales en Colombia”38. En cuanto al CBD en el estudio de Florian se encontraron concentraciones máximas de 4,9% que en ninguna de las muestras cuantificadas superaron las concentraciones de THC. En este estudio la concentración (% p/p) de CBD máxima encontrada fue de 9,5% y en algunos casos los valores fueron superiores a las concentraciones para THC. Lo anterior presume un uso recreacional de variedades fitomejoradas ricas en CBD lo cual podría ser un indicio de cambio en las dinámicas de consumo dentro de la ciudad, que favorecen los cuadros tóxicologicos cuando solo se consume cannabis con altos contenidos de THC sin CBD. El CBD al no poseer actividad psicotrópica tiene efectos neuroprotectores, antiinflamatorios y ansiolíticos, de igual manera existen estudios que indican que podría atenuar algunos de los efectos neurocognitivos y conductuales del THC44,45,46; y aunque la evidencia de interacción entre ambos componentes no es concluyente por la existencia de estudios contradictorios47,48, la presencia de CBD en cannabis de uso recreativo se perfila como un posible factor a controlar, con el propósito de reducir los riesgos toxicológicos asociados al consumo41,49. Siguiendo esta línea, se observa que, en ensayos clínicos realizados para personas consumidoras de cannabis, las farmacoterapias basadas en CBD (cannabis con 0,4% de THC y 9% de CBD) han reducido la frecuencia de consumo de cannabis, las ansias y los síntomas de abstinencia50. De esta manera, el material rico en CBD es pensado como una alternativa de mitigación de riesgos y resultados adversos en el consumo de cannabis, e incluso en usuarios de otras drogas ilícitas y alcohol, y en la reducción de adicción a opiáceos51.

En el campo internacional, un estudio52 llevado a cabo en 2021, en Innsbruck, Austria, sobre 93 muestras de marihuana incautadas, reveló que todas las muestras tenían THC; sin embargo, un 45% de ellas presentaron concentraciones mayores de CBD (entre el 2,5% y el 14%) con respecto al THC. Lo anterior, pone en evidencia el uso de muestras de marihuana con fines recreativos ricos en CBD y que, según los resultados de este estudio, es una práctica que empieza a ser empleada en la ciudad de Medellín. Adicionalmente, en el estudio austríaco se detectó un cannabinoide sintético y 15 pesticidas. En el presente estudio, como se mencionó previamente, no se detectaron cannabinoides sintéticos ni pesticidas volátiles, por lo menos en altas concentraciones.

Teniendo en cuenta las concentraciones de THC encontradas en las diferentes muestras analizadas y de acuerdo a la evidencia académica existente, las variedades de marihuana circulante en la ciudad y que presentaron altos contenidos de THC (mayor a dos dígitos) son predominantemente las clasificables como creepy, para distinguirlas de las variedades convencionales; “la creepy posee un porcentaje de THC mayor (entre el 10% y el 25%) al de la variedad regular, además de que permite dos o más cosechas al año, lo que incrementa su rentabilidad, donde la mayor cantidad de THC se debe a modificaciones genéticas”53. Este fenómeno se ajustaría a las tendencias continentales por incrementar el nivel de THC en la marihuana en países productores como Paraguay, Uruguay, México, Costa Rica y Colombia53.

La marihuana con una alta composición porcentual de THC genera dosis de alta potencia que hacen efecto con una o dos “inhalaciones” al fumar, aumentando la rapidez con que aparecen los efectos54, el problema radica en que una marihuana más potente supone un mayor riesgo de intoxicación, y un mercado desregulado limita la posibilidad que tienen los consumidores en la práctica de calibrar o decidir su dosis de THC.

Fumar marihuana con los niveles de THC descritos no es una práctica inocua, sumado a que los fumadores inhalan profundamente y mantienen la respiración para maximizar la absorción del THC, incrementando los riesgos de intoxicaciones leves, graves o agudas55.

El THC, como constituyente principal de la marihuana circulante en Medellín, se ajusta a las tendencias y preferencias de productores y consumidores a nivel continental. La literatura académica y los resultados de la investigación evidenciarían una confluencia entre las variedades genéticamente modificadas (creepy) para obtener mayores niveles de THC y el incremento en la propensión a un mayor consumo; dicho de otro modo, esta confluencia de oferta y demanda mostraría una inclinación por efectos depresores más fuertes sobre el sistema nervioso de los consumidores por medio de dosis más potentes53,56.

Los riesgos de esta concurrencia fáctica es que las probabilidades de intoxicaciones se incrementan, arrastrando consigo mayores niveles de morbilidad para consumidores que no pueden decidir en un mercado ilegal que impide controlar los niveles de THC deseados. Una regulación técnica y científicamente estructurada del comercio de cannabis en la región podría permitir el control de los quimiotipos disponibles, permitiendo dinámicas de consumo que disminuyan el riesgo toxicológico de la sustancia y su respectivo impacto en la salud pública.

Es necesario ahondar con la caracterización y análisis químico de la marihuana circulante de una manera continua y permanente, al igual que con las demás sustancias de uso ilícito, con la finalidad de aportar evidencia científica que posibilite resignificar los marcos normativos, valorativos y teóricos sobre los que se fundamenta el abordaje convencional a la problemática del consumo de psicoactivos y las políticas antidrogas, en ciudades y países de la región.

AGRADECIMIENTOS

A la Secretaría de la Juventud de Medellín y al Programa de Salud Pública Juvenil, quienes desde una comprensión integral de la problemática de consumo de sustancias psicoactivas han apostado por contribuir con acciones investigativas que permitan fortalecer y sustentar abordajes con un enfoque predominante en salud pública. A la Universidad Nacional de Colombia por la dirección y ejecución del proyecto de investigación en la ciudad de Bogotá.

Funding Statement

La investigación recibió financiamiento de la Secretaría de la Juventud de Medellín, Colombia; en el marco de Contrato Interadministrativo para el análisis de sustancias psicoactivas circulantes, sus contenidos y riesgos químicos en población joven. Contrato N° 4600091389 DE 2021.

Footnotes

FINANCIAMIENTO: La investigación recibió financiamiento de la Secretaría de la Juventud de Medellín, Colombia; en el marco de Contrato Interadministrativo para el análisis de sustancias psicoactivas circulantes, sus contenidos y riesgos químicos en población joven. Contrato N° 4600091389 DE 2021.

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Recreational cannabis: Profile of cannabinoids present in marijuana samples supplied by the consuming population

Santiago Gómez Velásquez 1, Ángela María Amaya Heredia 2, Santiago Bedoya Moncada 3, Juan Esteban Patiño González 4, Jorge Ariel Martínez Ramírez 5

ABSTRACT

As cannabis/marijuana is one of the most consumed psychoactive substances in the world, knowing the composition and type of cannabis sold in urban environments is a necessary input for the design of public health policies based on scientific evidence. This study characterized the main phytocannabinoids of marijuana samples (cigarettes or buds) obtained in urban and rural areas of the city of Medellín in October 2021. Non-probabilistic convenience sampling was carried out in which 87 marijuana samples donated by consumers were collected at different collection points throughout the city, and gas chromatography-mass spectrometry and flame ionization techniques were employed for the characterization of phytocannabinoids. Tetrahydrocannabinol (THC) was found to be the main constituent of circulating marijuana in Medellín, where 67.8% of the samples had a high or higher toxicological range for THC; the foregoing in a context where the deregulated market in practice limits the possibility that consumers have to calibrate or decide the concentration of cannabinoids in their doses.

KEY WORDS: Cannabis, Cannabinoids, Tetrahydrocannabinol, Cannabidiol, Colombia

INTRODUCTION

Cannabis Sativa L, also known as cannabis or marijuana, is an ancient plant that is today cultivated all around the world. It has been widely used for both medicinal and recreational purposes. As per the United States Code, the term cannabis or marijuana refers to all parts of the Cannabis L. plant, whether growing or not, including the seeds, resin extracted from any part of the plant, and any compound, manufacture, salt, derivative, mixture, or preparation of the plant, its seeds, or resin.1 This plant belongs to the Cannabaceae family, and according to the most recent classifications, it is known to have around 170 species.2 The Cannabis species is the most well-known, capable of synthesizing approximately 565 substances, 120 of which are molecules with a terpenophenolic skeleton consisting of 21 carbon atoms called phytocannabinoids. The cannabinoid found in the highest proportion in the plant is delta 9-tetrahydrocannabinol (Δ9-THC or THC) and it is responsible for the majority of the psychoactive effects of cannabis. Other phytocannabinoids that also exhibit psychotropic activity but are present in lower proportions in the plant material include cannabivarin (THCV) and CBN, the latter being evaluated in this study as a marker of THC oxidation. There are also other cannabinoids found in the plant, such as cannabidiol (CBD), cannabichromene (CBC), and cannabigerol (CBG), which do not have psychoactive effects and can be found in varying concentrations depending on the strain.3,4

Cannabis is native to tropical environments in central and eastern Asia and has been used by humans since ancient times, adapting to different climatic conditions. Today it is a crop that spans a large part of the world.5 When cannabis is consumed, it activates the receptor system and neurotransmitters within the body called the endocannabinoid system (ECS). The THC cannabinoid binds to CB1 and CB2 receptors, generating a wide range of effects, some more desirable than others. For example, THC can help reduce pain and improve appetite; however, it can also cause paranoia and anxiety. On the other hand, CBD reduces the signaling of endocannabinoids, a response that in turn depends on the dose as it binds to the allosteric site of the CB1 receptor, altering the potency of other primary ligands and producing opposite effects.6,7

The most notable psychotropic effects reported by recreational users of THC include pleasure, relaxation, happiness, and increased sensory perception, among others.8 However, these effects are accompanied by undesirable effects on the central nervous, respiratory, and cardiovascular systems and certain psychiatric conditions such as depression, sedation, psychotic symptoms, increased cardiovascular activity, exacerbation of preexisting mental illnesses, and symptoms of dependence.9

The amount of THC in cannabis samples may decrease through interconversion to cannabinol (CBN), a cannabinoid that is not naturally present in the plant and with very low psychoactive potency, generated through heating or oxidation of the plant material. High concentrations of CBN in cannabis samples may indicate prolonged storage or mishandling of the sample.10

Regarding the cannabinoid CBD, plant extracts and derivatives rich in this cannabinoid have been used in therapies for chronic pain, respiratory diseases, certain types of cancer, and cardiometabolic risk, among other conditions.11 The variation in effects depends on the quantity and concentration of cannabinoids present in the plant material and its derivatives utilized by users.

Traditionally, and depending on the quantity of these components, Cannabis sativa can be classified into three chemotypes. Chemotype I is rich in the psychotropic cannabinoid THC; the majority of modern cultivars belong to this category. These plants are highly appreciated by recreational consumers seeking a “high” and by those using marijuana for holistic purposes. Chemotype II offers a balanced proportion of THC and CBD. Cultivars with this balance are gaining popularity among both recreational and holistic consumers. It produces a strong psychotropic effect, but a similar amount of CBD attenuates the influence of THC and may reduce its harmful psychotropic effects. Chemotype III is rich in CBD and has low THC content. As a result, these varieties produce minimal psychotropic effects; for some recreational and holistic consumers, this lucid effect is highly useful and functional.4 Although this classification is not valid from a taxonomic standpoint of the seed, it is practical from an analytical, pharmacological, and legal perspective (in the case of Colombia) as it quickly allows for the identification of the type of sample based on its concentration and its association with toxicological and legal risks. In Colombia, material is considered psychoactive when the THC concentration exceeds 1%.12

The psychotropic effects of cannabinoids present in marijuana make it one of the most widely consumed psychoactive substances worldwide, whether its consumption is legal or prohibited. Evidence indicates that the prevalence of marijuana consumption has been increasing over the past decades, with higher rates of use among young people and young adults; indeed, use of the substance continues to occur in different regions, regardless of the regulatory framework with respect to its use.13,14

Something similar can be seen in the American continent. The most recent information reveals that marijuana consumption has increased in eight out of the eleven countries that reported data; according to reports from the Organization of American States (OAS), consumption is occurring at increasingly younger ages, and the overall perception of risk associated with consumption has decreased, with changes in habits and forms of consumption.15

In Colombia, the latest National Survey on the Consumption of Psychoactive Substances conducted in 2019 by the National Administrative Department of Statistics [Departamento Nacional de Estadística] (DANE) revealed - in line with global and continental trends - that the highest lifetime prevalence of consumption of illicit substances was found for marijuana, at 8%. It is important to note that Colombian youth, consistent with age trends in the continent, also report an increasingly early onset of marijuana use and a visible inclination to experiment with a perceived mild level of risk.16 Similarly, the evidence unambiguously indicates an increase in the consumption of substances classified as illegal (marijuana) and a decrease in the consumption of legal substances (tobacco) among the Colombian population.15,17 The supply reduction approach that has for years been implemented by the Colombian State has not reduced consumption; research on this matter establishes consistently, over three decades of study, that Colombians perceive there to be almost no barriers to accessing substances such as marijuana.18

In addition, scientific literature highlights that, since 1992 and up to the latest national survey in 2019, the city of Medellín presents a higher prevalence of psychoactive substance than the national average.18 This result is corroborated by local studies such as the “El Análisis de la Situación de Salud 2005-2015” [Health Situation Analysis 2005-2015] published by the city government, which states: “The municipality of Medellín has a higher lifetime prevalence than the country as a whole in the consumption of alcohol, tobacco, marijuana, cocaine, basuco [cocaine base paste], tranquilizers, stimulants, heroin, ecstasy, and in general, any legal, illegal, or illicit substance.” Additionally, young people in the city have a higher lifetime prevalence of marijuana use compared to population groups in other age ranges.19,20

As can be inferred from the above, the actions of national and municipal institutions to affect the demand and use of psychoactive substances, in general, and marijuana, in particular, have not generated significant changes in consumption patterns. Additionally, the different studies on cannabis abuse mainly focus on the frequency of use,21 neglecting the composition and concentration of cannabinoids that different samples may have. This situation is concerning considering that the toxicological risk definitely changes according to the concentration of the plant’s main psychoactive component. Debates surrounding the legalization of recreational marijuana use and its medicinal use continue to shape the political agendas in Colombia and different countries in the region, which could indicate a transition from a prohibitionist paradigm towards strategies based on preventive medicine, public health, and harm reduction.22

Identifying the types of cannabinoids present in marijuana samples circulating in urban environments is essential for developing comprehensive care strategies in public health and specialized medicine that can guide preventive interventions regarding the issues associated with the consumption of psychoactive substances. Such an analysis simultaneously provides the opportunity to strengthen or redefine the approach of promotion and prevention programs in addressing risk behaviors, basing their design and implementation on scientific evidence.

In Colombia, through Act 1787 of 2016, a regulatory framework was created to allow safe and informed access for the medical and scientific use of cannabis and its derivatives. In this regard, according to Decree 613 of 2017 issued by the Ministry of Health and Social Protection, cannabis material is considered psychoactive if the THC concentration is greater than 1% in dry weight. This indicates that for cannabis derivatives, at minimum it is necessary to quantify the cannabinoids THC as the psychoactive component, CBD as the medicinal component, and CBN as an indicator of THC degradation. Based on this regulation, the main objective of this study was to determine the concentration of THC, CBD, and CBN in cannabis samples (plant material) collected voluntarily in six comunas [urban subdivisions] and two corregimientos [rural subdivisions] of the district of Medellin. This study also aimed to provide a general sociodemographic characterization of recreational cannabis consumption.

MATERIALS AND METHODS

A cross-sectional study with prospective data collection and an analytical scope was carried out; non-probabilistic sampling was used to capture cannabis users in the city of Medellin who voluntarily agreed to donate they substance they consume as a sample for analysis. This research presented no risks to the participants, as established by Resolution 8430 of 1993, and complied with the relevant bioethical code in the data collection process. Each participant was asked to complete a survey-like form in order to collect sociodemographic information and consumption frequencies, which did not identify participants nor inquire about sensitive aspects of their behavior. Participants answered without providing their signature but did give verbal consent, an approach that took into account the fear among substance users of being identified, stigmatized, or possibly facing legal consequences. The collection and subsequent handling of the samples was approved by the International Center for Strategic Studies against Narcotrafficking [Centro Internacional de Estudios Estratégicos contra el Narcotráfico] (CIENA) of the National Police and by the National Narcotics Fund [Fondo Nacional de Estupefacientes]. To fully preserve the anonymity of the study participants, neither entity had direct or indirect contact with participants, as any practices that could be perceived as identification or tracing were avoided.

Sample collection

The collection of samples was carried out by the company Consultoría Especializada en Drogas, Salud & Sociedad (CEDSS), contracted by the Universidad Nacional de Colombia, Bogotá Campus. All samples were collected in the district of Medellin during the month of October 2021, through 22 interventions at different social events targeting youth, in which a booth was set up to encourage cannabis users to approach of their own accord and voluntarily donate the substance they consume. Detailed protocols were followed at the time of each collection to ensure standardization and quality in the collection process. Each user was asked to optionally fill out an form that allowed for the collection of information regarding the sample and general sociodemographic data. Each participant was provided with information about the research, its objectives, and the use of the resulting information for strictly academic and research purposes, then asked for their verbal consent to complete the form and voluntarily donate the sample. During the different collection sessions, four types of sampling were conducted: snowball sampling, convenience sampling, quota sampling, and voluntary or self-selected participant sampling. Once all the samples were collected, they were transported by officials from the CIENA to the Pharmaceutical Instrumental Analysis Laboratory of the Department of Pharmacy at the Universidad Nacional de Colombia, where the respective chromatographic analyses were carried out.

Types of samples and preparation for analysis

As a selection criterion for sample collection, it was determined that only plant material would be included. Other forms of cannabis were excluded from this study. The samples were collected in the comunas of Laureles-Estadio, La Candelaria, Poblado, San Javier, Guayabal, Robledo, and the corregimientos of San Antonio de Prado and Santa Elena in the district of Medellin during the month of October 2021.

Each of the cannabis plant material samples was macerated until a homogeneous particle size was achieved. A portion (50 mg) of the macerate was used for cannabinoid extraction by suspending it in 1.5 mL of ethanol in an Eppendorf vial, followed by three minutes of vortexing, five minutes of sonication, and five minutes of centrifugation at 9,000 rpm. The supernatant was filtered into a chromatography vial using a 0.45 µm membrane, and 1 µL was injected into each of the gas chromatographs.

Chemical anaylsis technique

For the identification of the different cannabinoids, gas chromatography with mass spectrometry and electron impact (GC-MS/EI) was used for all samples, while gas chromatography with flame ionization detection (FID) was employed for quantification. Both analytical methodologies were validated following the validation guidelines of the United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC).23

The parameters for the identification of different cannabinoids using the GC-MS/EI analytical methodology were taken from the UNODC document “Recommended Methods for the Identification and Analysis of Cannabis and Cannabis Products.”24

GC-MS/EI. The system used for the identification of different phytocannabinoids employed a Thermo TRACE 1300 gas chromatograph with an ISQ QD detector and a TR-5MS analytical capillary column (30 m x 0.25 mm i.d x 0.25 µm). The injector, detector, and transfer line temperatures were set at 290°C, 230°C, and 280°C, respectively. The injection was performed in a split 20:1 mode, and the oven was programmed to start at 240°C for one minute, with a ramp of 12°C/min up to 270°C for five minutes. The Chromeleon® software with the NIST 2007 Mass Spectral Library was used for data evaluation.

GC-FID. The quantification of phytocannabinoids in the plant material was performed using a Shimadzu GC-2010 Plus gas chromatograph equipped with a Shimadzu AOC-20i autosampler and an analytical capillary column (30 m x 0.25 mm x 0.25 µm, Restek, Bellefonte, Pennsylvania, US). The detector and injector temperatures were maintained at 290 °C and 300 °C, respectively. A 1 µL aliquot of the cannabis extract dissolved in 99% ethanol was injected in a split 10:1 mode. The oven was programmed to start at 200 °C for two minutes with a ramp of 10 °C/min up to 260 °C for seven minutes, resulting in a total run time of 15 minutes. Quantification was performed for THC, CBD, and CBN using tetracosane as an internal standard at a concentration of 100 ppm. The LabSolutions VR 5.52 software from Shimadzu was used for data evaluation.

Chemical and reactive substances

The reference material was “THC cannabinoids mixture-3” with delta-9-tetrahydrocannabinol (Δ9-THC), cannabinol (CBN), and cannabidiol (CBD) at a concentration of 1 mg/mL from Cerilliant Corporation (Round Rock, TX) and tetracosane of 99% purity from Sigma/Merck (Colombia) as well as analytical-grade ethanol at 99% purity from PanReac. The working solution of cannabinoids was prepared at a concentration of 100 µg/mL.

Statistical analysis

The analysis of the information was conducted using the open-source statistical software Jamovi 2.3.21. Categorical variables were analyzed by calculating absolute and relative frequencies. Descriptive statistics including measures of central tendency (mean and median) and measures of dispersion (standard deviation and interquartile range) were used for quantitative variables.

RESULTS

A total of 87 cannabis samples were collected, each corresponding to plant material, along with an equal number of survey responses. The average amount donated for this material was 282.8 mg, with a range of 29.1 to 1,037.4 mg.

Regarding the sociodemographic characteristics of the sample donors, as shown in Table 1, it can be observed that 22 were female and 63 were male, while 2 individuals did not respond to the sex category. The majority of the sample donors had a professional or postgraduate education level and fell within the age range of 29 to 59 years. It is also worth highlighting that 70% of the sample donors belonged to the middle or high socioeconomic level (stratum 3-4 or stratum 5-6), according to the system of socioeconomic stratification defined in Colombia.25 Furthermore, 80.5% of the consumers had been using the substance for more than 5 years.

Table 1. Characteristics of the participants who donated samples (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.

Characteristics Total Women Men
n % n % n %
Education
None 3 3.5 0 0.0 3 4.8
Primary school 1 1.2 0 0.0 1 1.6
Secondary school 15 17.2 1 4.6 14 22.2
Technical Degree 17 19.5 4 18.2 13 20.6
Professional 40 46.0 17 77.3 23 36.5
Graduate 8 9.2 0 0.0 8 12.7
No response 3 3.5 0 0.0 1 1.6
Age
18-28 29 33.3 7 31.8 22 34.9
29-59 55 63.2 15 68.2 40 63.5
> 60 1 1.2 0 0.0 1 1.6
No response 2 2.3 0 0.0 0 0.0
Socioeconomic level*
Low 24 27.6 2 9.1 22 34.9
Medium 53 60.9 19 86.3 34 54.0
High 8 9.2 1 4.5 7 11.1
No response 2 2.3 0 0.0 0 0.0
Period of use
1 to 2 years 2 2.3 0 0.0 2 3.2
3 to 5 years 11 12.6 2 9.1 9 14.3
Over 5 years 70 80.5 19 86.4 49 77.8
No response 4 4.6 1 4.6 3 4.8

Source: Own elaboration.

Note: Two of the participants who donated samples did not respond to the sex category.

*Based on the socioeconomic stratification of residential dwellings of municipalities carried out according to the Regimen of Domiciliary Public Services in Colombia in Act 142 of 1994.

Chromatographic analysis

The 87 samples collected within the framework of the Youth Public Health Program of the Secretary of Youth in Medellin were obtained in six of the sixteen comunas of the urban area of the city, as well as two of the five corregimientos that make up the rural zone. According to Table 2, the urban territories contributed 83.9% (73) of the samples, while the rural zone contributed 16.1% (14).

Table 2. Places from which samples of cannabis plant material were collected (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.

Comuna or corregimiento n %
Laureles-estadio 27 31.0
La candelaria 18 20.7
Poblado 12 13.8
Santa Elena 8 9.8
San Javier 7 8.1
San Antonio de prado 6 6.9
Guayabal 5 5.8
Robledo 4 4.6

Source: Own elaboration.

Of the six comunas from which samples were collected, the comunas located on the western side (Laureles, Guayabal, Robledo, and San Javier) contributed 58.9% of the samples. The comunas located in the eastern part of the city (La Candelaria and Poblado) contributed 41.1%. The corregimiento of San Antonio de Prado provided 42.8% of the samples from the rural zone. The number of gathered samples and their spatial dispersion allowed for a comprehensive overview of the cannabinoids present in the marijuana consumed in the city of Medellín.

Analysis of the samples

GC-MS/EI

The qualitative analysis by GC-MS/EI allowed for the detection of seven phytocannabinoids, ordered according to their incidence in the different samples (Table 3): tetrahydrocannabinol (THC), cannabigerol (CBG), cannabinol (CBN), cannabichromene (CBC), delta-9-tetrahydrocannabivarin, cannabidiol (CBD) and cannabidivarin (CBDV).

Table 3. Cannabinoids present in the samples of cannabis plant material (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.
Cannabinoides n %
THC (tetrahydrocannabinol) 87 100.0
Cannabigerol (CBG) 78 89.5
Cannabinol (CBN) 67 77.0
Cannabicromene (CBC) 63 72.4
Delta-9-Tetrahydrocannabivarin 47 54.0
Cannabidiol (CBD) 13 14.9
Cannabidivarin (CBDV) 2 2.2

Source: Own elaboration.

The structure and composition of each of the phytocannabinoids can be observed in Table 4. The presence of THC in 100% of the samples and CBG in 78 of them is logical, considering that THC is the largest component of cannabinoids in plant material, and CBG is derived from CBG acid, the first phytocannabinoid biosynthesized after the formation of olivetolic acid, serving as a precursor to other cannabinoids in the plant.26 However, despite THC having an average composition of 89.4% of the total cannabinoids in the 87 samples, the therapeutic non-psychoactive cannabinoid CBD had an average composition of 37.1%, which is a significant percentage in the total composition of the 13 samples in which it was present. The average presence of other cannabinoids (CBG, CBN, CBC, CBDV, and delta-9-tetrahydrocannabivarin) was less than 2.3%.

Table 4. Percentage presence of each cannabinoid found with respect to all the cannabinoids quantified in the samples of cannabis plant material (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.
Cannabinoid Molecular structure Positive samples Composition
Mean ± SD Median (Q1 - Q3)
THC (Tetrahydrocannabinol) graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg001.jpg 87 89.4 ± 15.8 94.9 92.1 - 95.9
CBG Cannabigerol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg002.jpg 78 2.3 ± 1.7 1.9 1.5 - 2.5
CBN Cannabinol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg003.jpg 67 1.8 ± 2.0 1.1 0.8 - 1.9
CBC Cannabicromene graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg004.jpg 63 1.8 ± 1.1 1.4 1.2 - 2.0
Delta-9-Tetrahidrocannabivarin graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg005.jpg 47 0.5 ± 0.4 0.4 0.3 - 0.6
CBD Cannabidiol graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg006.jpg 13 37.1 ± 26.1 51.3 6.9 - 57.0
CBDV Cannabidivarin graphic file with name 1851-8265-scol-19-e4385-ilg007.jpg 2 0.9 ± 0.9 0.9 0.6 - 1.3

Source: Own elaboration.

Regarding their psychotropic activity,27 this study found THC and CBN (low activity) as psychoactive cannabinoids, while CBG, CBC, CBD, and CBDV were identified as non-psychoactive components. In comparison to other cannabinoids, THC made up a significantly higher percentage of the composition. Therefore, when studying the composition of cannabis in the city of Medellín, THC should be considered as the main contributor to the type of effect that consumers expect from the substance. CBN, another less psychoactive component of cannabis - ten times less potent than THC28 - was present in 77.0% of the samples (Table 3). However, its concentration in the samples did not exceed 1%, indicating that all 87 analyzed samples corresponded to fresh plant material with minimal manipulation.

Regarding non-psychoactive cannabinoids, CBD was identified in 13 samples with a significant percentage compared to other cannabinoids (37.1%). CBD structurally differs from THC by the presence of a carbon double bond and a hydroxyl group, which prevents the deleterious effects of high doses of THC, moderating its psychoactive effects while exhibiting medicinal properties.29 Additionally, CBG was identified in 78 samples with an average presence of 2.3% (Table 4). These two cannabinoids, acting through a mechanism different from THC, potentially have certain anti-inflammatory, analgesic, antipsychotic, anti-ischemic, antiepileptic, and anxiolytic effects that are being widely studied.30,31

Table 5 reports the chemotype and average concentration of THC, while Table 6 shows the percentage of each of the three most relevant cannabinoids in this study.

Table 5. Chemotype and toxicological risk given the THC present in the analyzed cannabis samples (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.
Comuna or corregimiento Chemotype Toxicological Risk (THC)*
I II Extremely high Very high High Medium Low
n % n % n % n % n % n % n %
San Javier 7 100.0 0 0.0 0 0.0 0 0.0 2 28.6 3 42.9 2 28.6
Robledo 4 100.0 0 0.0 1 25.0 0 0.0 2 50.0 1 25.0 0 0.0
La Candelaria 17 94.4 1 5.6 0 0.0 3 16.7 9 50.0 5 27.8 1 5.6
Laureles-Estadio 25 92.6 2 7.4 0 0.0 8 29.6 13 48.2 4 14.8 2 7.4
Poblado 12 100.0 0 0.0 1 8.3 3 25.0 5 41.7 1 8.3 2 16.7
Guayabal 5 100.0 0 0.0 0 0.0 3 60.0 1 20.0 1 20.0 0 0.0
San Antonio de Prado 6 100.0 0 0.0 0 0.0 1 16.7 5 83.3 0 0.0 0 0.0
Santa Elena 3 37.5 5 62.5 0 0.0 0 0.0 2 25.0 2 25.0 4 50.0
Total 79 90.8 8 9.2 2 2.3 18 20.7 39 44.8 17 19.5 11 12.6

Source: Own elaboration.

*Range of THC Concentration - Toxicological Risk32: low: THC content between 1.0%-5.0%; moderate: THC content between 5.0% - 10.0%; high: THC content between 10.0% - 15.0%; very high: THC content between 15.0% - 20.0%; extremely high: THC content between 20.0% - 25.0%.

Table 6. Quantification of THC, CBD and CBN present in the analyzed cannabis samples (n=87). Comunas and corregimientos of Medellín, Colombia, 2021.
Comuna or corregimiento Sample weight (mg) THC (% w/w) CBD (% w/w) CBN (% w/w) CBD+THC+CBN (% w/w)
Mean ± SD Mean ± SD Mean ± SD Mean ± SD Mean ± SD
San Javier 101.2 ± 37.6 7.6 ± 3.1 0.2 ± 0.1 0.3 ± 0.2 8.1 ± 3.2
Robledo 231.3 ± 115.7 14.7 ± 6.6 0.4 ± 0.3 0.1 ± 0.1 15.2 ± 6.6
La Candelaria 380.6 ± 320.4 11.0 ± 3.7 0.6 ± 1.4 0.1 ± 0.2 11.7 ± 3.2
Laureles-Estadio 278.7 ± 177.1 12.4 ± 4.2 0.8 ± 2.0 0.1 ± 0.1 13.2 ± 3.8
Poblado 260.3 ± 147.2 12.9 ± 5.3 0.2 ± 0.1 0.3 ± 0.6 13.4 ± 5.6
Guayabal 158.7 ± 78.6 13.1 ± 4.2 0.2 ± 0.0 0.3 ± 0.1 13.5 ± 4.3
San Antonio de Prado 198.9 ± 131.0 13.8 ± 2.8 0.2 ± 0.0 0.2 ± 0.1 14.1 ± 2.9
Santa Elena 435.6 ± 295.0 6.1 ± 4.1 4.4 ± 3.5 0.0 ± 0.0 10.5 ± 2.3
Total 282.8 ± 223.4 11.5 ± 4.7 0.8 ± 2.0 0.1 ± 0.3 12.4 ± 4.2

Source: Own elaboration.

According to current Colombian legislation, all quantified samples would be classified as psychoactive material because the concentration of THC exceeds 1% w/w (Table 5). The vast majority of the quantified samples (90.8%) correspond to chemotype I, rich in the cannabinoid THC, indicating that they primarily have psychotropic effects. Another 9.2%, corresponding to 8 samples, exhibited chemotype II, rich in CBD (higher CBD content than THC), suggesting that these samples may have fewer psychotropic effects on the body due to the counteractive effects of high concentrations of the medicinal cannabinoid. Specifically, the 8 CBD-rich samples reported CBD contents in the range of 4.7% to 9.6% w/w. The neighborhoods where the highest number of cannabis plant material samples were collected were Laureles-Estadio, La Candelaria, and Poblado. Overall, the majority of the samples (44.8%) present high toxicological risks in relation to the concentration of THC present.

As shown in Table 6, the average concentrations (% w/w) of THC were found to be in the range of 6.1-14.7% with a mean of 11.5%. The concentrations of CBD ranged from 0.2-4.4% with a mean of 0.8%, and the concentrations of CBN ranged from 0.0-0.3% with a mean of 0.1%. The average concentration of the total sum of these three mentioned cannabinoids was 12.4%.

DISCUSSION

Despite scientific evidence showing that acute cannabis consumption increases inflammation in the respiratory pathways and damages lung tissue, as well as studies that show that chronic cannabis use is associated with a higher risk of chronic diseases such as bronchitis, emphysema, chronic respiratory inflammation, and impaired respiratory function,33 marijuana smoking continues to be a growing practice in Medellín and different cities in the region.18,34,35,36,37 All the adverse effects observed in the respiratory pathways and lung tissue are closely related to the primary method of marijuana consumption. When marijuana is consumed via inhalation, THC reaches peak blood concentrations between seven and ten minutes after consumption, with maximum effects occurring within 20 to 30 minutes, and lasting up to three to four hours, subject to interindividual variability.38

Several relevant findings can be highlighted in this characterization of the components of the obtained marijuana samples. Firstly, the cannabinoid content is not consistent across all samples, indicating that the supply of cannabis in the Medellín District is dynamic. The recreational cannabis samples could originate from different varieties of cannabis cultivated in different thermal floors and regions of the Colombian topography, or from hydroponic crops or the use of seeds belonging to different varieties or strains, among other factors. Secondly, synthetic cannabinoids (molecules designed in a laboratory that produce THC-like effects by binding to the CB1 and CB2 receptors of the endocannabinoid system), such as new psychoactive substances (NPS), were not found in this study. This result is relevant because these types of synthetic molecules are not regulated by the 1961 or 1971 drug control conventions39 and therefore lack safety and efficacy studies, posing a significant public health risk as they can be even more toxic than cannabis used for recreational purposes. Thirdly, THC was found in different concentrations in all analyzed samples, which is unquestionably associated with varied toxicological risks that can be exacerbated depending on the frequency of use by each user.32 Thanks to the combined effects of THC as a psychoactive and central nervous system depressant, this molecule causes relaxation, alterations in perception, and a sense of well-being, which is sought after by social consumers of this type of drug.40 Lastly, as a fourth aspect worth highlighting, in 8 out of the 87 analyzed samples, CBD was found in concentrations similar to or higher than that of THC, and were therefore classified as chemotype II. This finding is noteworthy considering that CBD is non-psychoactive and mitigates the adverse effects of THC.41 These types of samples may come from crops intended for the medicinal use of cannabis with subsequent treatment of extracts to minimize THC concentration, from the creation of strains with modified CBD content, or from other cultivation and production dynamics aiming to provide cannabis with higher CBD concentrations for both recreational and therapeutic use.

To date, there is one study in Colombia similar to the present investigation. In 2009, Florian et al. quantified cannabinoids in samples of fresh marijuana material cultivated in four regions of Colombia: Llanos Orientales, Santa Marta, Cauca, and Eje Cafetero.42 In all four regions, the main cannabinoid found was THC, with higher concentrations in samples from Llanos Orientales (up to 17.6%) and Cauca (up to 15.5%). This suggests that over the years, and in comparison with the present study, enhanced varieties of Cannabis are being cultivated in Colombia, as the maximum THC content found in the plant material samples from the city of Medellín reach concentrations of up to 21.3%, whereas worldwide, the THC content without genetic manipulation does not exceed 7%.43 This finding is corroborated by a study conducted by the Ministry of Justice and Law, the Drug Policy Directorate, and the Drug Observatory of Colombia in 2013, which states that “tetrahydrocannabinol (THC) is the most abundant cannabinoid among plant cannabinoids in Colombia.”38 Regarding CBD, Florian’s study found maximum concentrations of 4.9%, which did not surpass the concentrations of THC in any of the quantified samples. In this study, the maximum CBD concentration (% w/w) found was 9.5%, and in some cases, the values were higher than the concentrations for THC. This suggests recreational use of enhanced varieties rich in CBD, which could be an indication of a change in consumption dynamics within the city, creating more favorable toxicological conditions in comparison to when cannabis with high THC content is consumed without CBD. CBD, due to its lack of psychotropic activity, has neuroprotective, anti-inflammatory, and anxiolytic effects. Additionally, studies indicate that it could attenuate some of the neurocognitive and behavioral effects of THC.44,45,46 Although the evidence of interaction between both components is inconclusive due to the existence of contradictory studies,47,48 the presence of CBD in recreational cannabis is emerging as a possible factor to control in order to reduce the toxicological risks associated with consumption.41,49 Along these lines, it has been observed that in clinical trials conducted with cannabis users, CBD-based pharmacotherapies (cannabis with 0.4% THC and 9% CBD) have reduced cannabis consumption frequency, cravings, and withdrawal symptoms.50 Thus, CBD-rich material is considered an alternative for mitigating risks and adverse outcomes in cannabis consumption, even among users of other illicit drugs and alcohol, and in reducing opioid addiction.51

Looking internationally, a study52 conducted in Innsbruck, Austria in 2021 using 93 confiscated marijuana samples revealed that all samples contained THC. However, 45% of them exhibited higher concentrations of CBD (ranging from 2.5% to 14%) compared to THC. This highlights the use of CBD-rich marijuana samples for recreational purposes, which, according to the results of the present study, is a practice beginning to be employed in the city of Medellín. Additionally, the Austrian study detected one synthetic cannabinoid and 15 pesticides. In the present study, as mentioned previously, no synthetic cannabinoids or volatile pesticides were detected, at least in high concentrations.

Considering the concentrations of THC found in the different samples analyzed and based on existing academic evidence, the predominant varieties of marijuana circulating in the city with high THC contents (in the double digits) can be classified as “creepy,” a term that has emerged to distinguish them from conventional varieties. “Creepy” marijuana has a higher THC percentage (between 10% and 25%) compared to regular varieties and allows for two or more harvests per year, which increases its profitability. The higher THC content is attributed to genetic modifications.53 This phenomenon has to do with continental trends to increase the THC level in marijuana in producing countries such as Paraguay, Uruguay, Mexico, Costa Rica, and Colombia.53

Marijuana with a high THC composition produces high potency doses that take effect with one or two “hits” when smoked, increasing the speed at which the effects appear.54 The problem lies in the fact that more potent marijuana poses a greater risk of intoxication, and a deregulated market limits consumers’ ability to calibrate or choose their THC dosage in practice.

Smoking marijuana with the described THC levels is not a harmless practice. Additionally, smokers inhale deeply and hold their breath to maximize THC absorption, thereby increasing the risks of mild, severe, or acute intoxication.55

THC, as the main component of the marijuana circulating in Medellín, aligns with the preferences of producers and consumers at a continental level. The academic literature and the research findings demonstrate a convergence between genetically modified (“creepy”) strains aimed at achieving higher THC levels and an increased propensity in the population for greater consumption. In other words, this convergence of supply and demand shows a preference for stronger depressant effects on the nervous system of consumers through more potent doses.53,56

The risk of this confluence is that the probability of intoxication increases, leading to higher levels of morbidity for consumers who are unable to make decisions within an illegal market that prevents control over the desired THC levels. A technically and scientifically structured regulation of the cannabis market in the region could allow for control over available chemotypes, enabling consumption dynamics that reduce the toxicological risk of the substance and its impact on public health.

It is necessary to continue the characterization and chemical analysis of circulating marijuana in a continuous and permanent manner, and to do the same with other illicit substances. Such actions would contribute scientific evidence for the redefinition of the normative, evaluative, and theoretical frameworks on which the conventional approach to the issue of psychoactive substance use and antidrug policies is based in cities and countries in the region.

ACKNOWLEDGEMENTS

We would like to express our gratitude to the Secretaría de la Juventud de Medellín [Secretary of Youth of Medellín] and the Programa de Salud Pública Juvenil [Youth Public Health Program] for their comprehensive understanding of the issue of psychoactive substance use and their commitment to contributing research that strengthens and supports approaches with a predominant focus on public health. We also thank the Universidad Nacional de Colombia for guiding and carrying out the research project in the city of Bogotá.

Footnotes

FUNDING: This research received funding from the Secretaría de la Juventud de Medellín [Secretary of Youth of Medellín], Colombia, in the framework of an Interadministrative Contract for the analysis of psychoactive substances in circulation, their contents, and chemical risks in the youth population. Contract No. 4600091389 of 2021.


Articles from Salud Colectiva are provided here courtesy of Universidad Nacional de Lanús

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