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. 2024 Feb 23;37(2):196–198. [Article in Spanish] doi: 10.37201/req/140.2023

Paciente con alergia a medicamentos antituberculosos de primera línea

Xabier Larrea Urtaran 1,, Anna Dordà Benito 1, Laura Gratacós Santanach 1, Elisabet Nogué Pujadas 1, Raquel Aguilar Salmeron 1, Xavier Salgado Serrano 2
PMCID: PMC10945104  PMID: 38394351

Estimado editor:

La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas con mayor mortalidad mundial, aproximadamente 1,6 millones de personas al año, con una incidencia en el 2022 de 10,6 millones [1]. En España, en 2021 se notificaron 7,61 casos nuevos por cada 100.000 habitantes [2].

El tratamiento de primera línea es una combinación de isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol en una fase intensiva de dos meses de duración, seguido de una fase de continuación de entre 4 y 10 meses con isoniazida y rifampicina [3].

En el caso de bacterias resistentes, la Organización Mun-dial de la Salud (OMS) clasifica los fármacos en tres grupos estableciendo preferencias de utilización según la efectividad y seguridad (Tabla 1) [4].

Tabla 1.

Grupos de fármacos recomendados para uso en tuberculosis multiresistentes y esquema de tratamiento.

Grupo Fármacos
Grupo A
(incluir los tres fármacos)
Levofloxacino o moxifloxacino
Linezolid
Bedaquilina
Grupo B
(añadir uno o dos fármacos)
Clofazimina
Cicloserina o terizidona
Grupo C
(añadir para completar la pauta y cuando no se pueden utilizar fármacos de los grupos A y B).
Etambutol
Delamanid
Pirazinamida
Imipenem-cilastatina o Meropenem
Amikacina
Etionamida o protionamida
Ácido p-aminosalicílico

Otro motivo de utilización de fármacos de segunda línea es la presencia de alergias a medicamentos (AM). Las AMs suponen el 15% de las reacciones adversas a medicamentos. Para diagnosticarlas, se suelen realizar pruebas cutáneas, como parches cutáneos, prick test (PT) y pruebas intradérmicas (PI), así como test de provocación (TDP) [5].

Presentamos el caso de una mujer de 60 años diagnosticada de reactivación de tuberculosis pulmonar que presentó alergia en forma de rash cutáneo al iniciar tratamiento con isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol. La paciente ingresa de forma programa para la reintroducción de los anti-tuberculosos de manera progresiva (cada 72 horas).

La paciente presentaba alergia a ceftriaxona y levofloxacino. Como antecedentes patológicos presentaba enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfisema pulmonar y tuberculosis pulmonar tratada en 2014.

Presentaba tos con expectoración mucopurulenta y disnea a esfuerzos basales con fiebre ocasional en los últimos dos meses. En la exploración física se observó roncus y espiración alargada a la auscultación respiratoria, hepatalgia y probable hepatomegalia.

Se realizaron tres cultivos de esputo siendo positivos por Mycobacterium tuberculosis sensible a rifampicina, isoniazida, pirazinamida y etambutol. En la radiografía de tórax se observó una lesión cavitada en lóbulo superior derecho.

Debido a su historial de AM se planifica como pauta: etambutol 25 mg/kg/24h + pirazinamida 25 mg/kg/24h + line-zolid 600 mg/12h por 15 días y posteriormente 600 mg/24 h + clofazimina 100 mg/24h + delamanid 100 mg/12h.

El día 0, se inició tratamiento con pirazinamida sin presentar ningún tipo de alergia. Posteriormente, el día +3 se inició el etambutol. El día +4 presentó un cuadro clínico asociado a una posible reacción alérgica (dificultad respiratoria, que se auto limitó persistiendo un leve rash eritematoso urticariforme en tronco superior). Se suspendió la administración de etambutol y se valoró realizar pruebas de alergias correspondientes antes de reintroducir el tratamiento.

En el laboratorio de farmacotecnia se fabricaron las pruebas de alergia consensuadas con el servicio de alergología (Tabla 2) [6], siguiendo las guías de Buenas Prácticas de Preparación de Medicamentos en Servicios de Farmacia Hospitalaria [7].

Tabla 2.

Pruebas de alergias realizadas.

Fármaco PT PI1 PI2 Resultado
Isoniazida 60 mg/mL 0,6 mg/mL 6 mg/mL Positiva PI1
Rifampicina 60 mg/mL 0,06 mg/mL 6 mg/mL Positiva PT
Pirazinamida 250 mg - - Negativo
Etambutol 100 mg/mL 0,1 mg/ml 1 mg/ml Negativo
Levofloxacino 5 mg/mL - - Positivo PT
Ciprofloxacino 1 mg/mL 0,02 mg/mL - Negativo

PT: prick test; PI1: prueba intradérmica 1; PI2: prueba intradérmica 2

Se confirmó alergia a isoniazida, rifampicina y levofloxacino. Debido a la posible alergia presentada por la paciente a etambutol, esté se sustituyó por amikacina.

El día +7 se introdujo clofazimina, el día +10 delamanid, el día +13 linezolid y el día +15 amikacina, sin incidencias. El día +25 la paciente fue dada de alta con tratamiento antituberculoso domiciliario.

Recibió tratamiento durante 12 meses. Durante los dos primeros recibió cinco fármacos (amikacina, clofazimina, delamanid, pirazinamida y linezolid) y en los 10 meses posteriores siguió el mismo tratamiento con excepción de la amikacina.

Al finalizar el tratamiento, se realizaron tres cultivos de esputo siendo negativos y radiografía de tórax que mostró la resolución de las lesiones.

Respecto a la seguridad del tratamiento, presentó erupciones cutáneas (que se controlaron con antihistamínicos y corticoides), pigmentación de la piel y polineuropatía.

La confirmación de las AMs nos permite definir el tratamiento farmacológico con mayor seguridad.

En la literatura hay casos descritos de AM a antituberculosos, pero no se dispone de consenso en cuanto al abordaje a seguir. Por ello, en nuestro caso, se utilizó un esquema de tratamiento recomendado para M. tuberculosis multiresistente aunque fuese una bacteria sensible, siguiendo las recomendaciones de la OMS y guías clínicas [4,8,9].

Una de las limitaciones del caso fue que no se pudo confirmar la alergia a etambutol, ya que las pruebas cutáneas no presentan un 100% de sensibilidad o especificidad. El método definitivo para establecer si un paciente puede tolerar un medicamento es el TDP [10]. A la paciente no se le realizó ya que estaba en tratamiento con otros cinco fármacos bien tolerados.

Durante el tratamiento ambulatorio, la paciente presentó reacciones dermatológicas que fueron controlados con anti-histamínicos y corticoides. El tratamiento se mantuvo valorando beneficio riesgo dada la buena tolerancia de estos fármacos durante el ingreso.

En conclusión, las AMs suponen un problema de seguridad y condicionan el tratamiento a seguir. La utilización de pruebas diagnósticas a AM ayuda a establecer el tratamiento antituberculoso efectivo siguiendo las recomendaciones de la OMS, y de forma segura en un caso complejo de una paciente con varias alergias a antituberculosos de primera línea.

FINANCIACIÓN

Los autores declaran que no han recibido financiación para la realización de este estudio.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

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