Abstract
Introducción.
Más de un 50% de los pacientes diagnosticados con esclerosis múltiple (EM) comunican problemas con la función manipulativa e impedimentos en su vida diaria a causa de esta alteración. Por ello, el objetivo del presente estudio es determinar la afectación que la fuerza de pinza, la fuerza de presa y la destreza manipulativa ejercen sobre la calidad de vida y la autonomía personal de las personas diagnosticadas de EM, y estudiar si existe diferencia de estos aspectos entre los distintos tipos de esta enfermedad.
Sujetos y métodos.
Se contó con una muestra total de 126 participantes, de los cuales 57 fueron controles, y 69, casos. A todos ellos se les evaluó con el Multiple Sclerosis Quality of Life-54, el Nine-Hole Peg Test, la dinamometría de pinza y de presa para la medición de la fuerza, y el índice de Barthel para la evaluación de las actividades básicas de la vida diaria.
Resultados.
Las personas con EM presentaron peores fuerza de pinza, fuerza de presa, destreza manipulativa, desempeño en actividades básicas de la vida diaria y calidad de vida (p < 0,001). La fuerza de presa es un factor condicionante en el desempeño de actividades básicas y calidad de vida en personas con EM. En cuanto al tipo de EM, el tipo remitente-recurrente presentó mejores valores (p < 0,001).
Conclusiones.
Los hallazgos de este estudio apuntan a que los pacientes diagnosticados con EM presentan una disminución en la fuerza de pinza, la fuerza de presa, la destreza manipulativa, la calidad de vida y la autonomía en las actividades de la vida diaria en comparación con la población sana.
Palabras clave: Calidad de vida, Desempeño, Destreza manipulativa, Esclerosis múltiple, Fuerza de pinza, Fuerza de presa
Introducción
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria desmielinizante y neurodegenerativa crónica del sistema nervioso central, que da lugar a lesiones focales en la materia gris y blanca y a una neurodegeneración difusa de todo el cerebro [1]. Se estima que en el mundo padecen EM 2,5 millones de personas. En Europa afecta a 700.000 personas. Las zonas con una prevalencia mayor corresponden con las latitudes altas; además, ha habido un crecimiento en la prevalencia a lo largo de las últimas décadas, con una mayor incidencia en las mujeres [2]. La enfermedad puede comenzar a cualquier edad, pero es rara antes de los 10 años y después de los 60. Suele presentarse entre los 20 y los 40 años, y afecta con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres [3].
Las alteraciones motoras (90%), sensitivas (77%) y cerebelosas (75%) son las más frecuentes, seguidas en orden decreciente por las alteraciones de tronco cerebral, esfinterianas, mentales y visuales. El síntoma de inicio más frecuente es la alteración de la sensibilidad, que consiste en la aparición de parestesias en uno o más miembros o del tronco. La alteración motora también es muy frecuente. Se caracteriza por la pérdida de fuerza en uno o más miembros, y los signos más comunes son el arrastre de los pies durante la marcha o la presentación de debilidad y torpeza en una o ambas extremidades [4]. Más de un 50% de los pacientes diagnosticados con EM comunican problemas con la función manipulativa e impedimentos en su vida diaria a causa de estas alteraciones, las cuales están más presentes en los tipos progresivos [5]. Precisamente, la funcionalidad de la extremidad superior es una piedra angular importante para la independencia, la capacidad de realizar actividades diarias y participar en el entorno, y la calidad de vida de los pacientes [6]. Las alteraciones de la funcionalidad están estrechamente relacionadas con la fuerza muscular y la fatiga, afectando a la capacidad y autonomía en las actividades de la vida diaria [7].
El efecto incapacitante de la EM provoca detrimentos notables en la calidad de vida de las personas con EM, superiores a los producidos por otras enfermedades crónicas y con un empeoramiento claro, de al menos un tercio de las personas tras el diagnóstico [8]. Considerando la importancia de la pinza y el agarre en el estado funcional general y su repercusión en la realización de las actividades de la vida diría, y la falta de estudios que aborden las limitaciones en estas capacidades en la EM, así como su implicación en la discapacidad, el objetivo del presente estudio es determinar la afectación que la fuerza de pinza, la fuerza de presa y la destreza manipulativa ejercen sobre la calidad de vida y la autonomía personal de las personas diagnosticadas de EM, y estudiar si existe diferencia en estos aspectos entre los distintos tipos de EM.
Sujetos y métodos
Diseño del estudio
Se trata de un estudio observacional de casos y controles. El procedimiento para la selección del grupo experimental incluido en el estudio fue un muestreo de conveniencia no probabilístico y aleatorio. Los participantes fueron derivados por la Asociación de Esclerosis Múltiple de Vigo, la Confederación Española de Personas con Discapacidad de Asturias y la policlínica de rehabilitación neurológica Neurofunción, entre 2019 y 2021, con una duración aproximada de 24 meses. El grupo control se obtuvo por proximidad al equipo investigador y por conveniencia.
Los criterios de inclusión fueron estar diagnosticado de EM (según los criterios de McDonald) en cualquiera de sus estadios, ser mayor de edad y no haber sufrido una reagudización en los últimos 12 meses. Los criterios de exclusión fueron no tener antecedentes de enfermedad psiquiátrica antes del diagnóstico de EM. Se excluyó a los sujetos si padecían alguna enfermedad o proceso relacionado con la EM o alguna enfermedad o lesión que pudiera afectar a las extremidades superiores.
Procedimiento
La administración de las pruebas se realizó en un lugar libre de ruidos, con condiciones lumínicas óptimas y con un espacio mayor de 10 m2 para poder desarrollar cada una de las pruebas de forma óptima. En el inicio de la evaluación se administró un cuestionario sociodemográfico para obtener información relativa a las variables independientes (sexo, edad, tipo de EM y años de evolución). En cuanto a la duración, se estableció un máximo de 30 minutos para su administración, con el fin de no generar fatiga que pudiera afectar a los resultados. Todas las pruebas se aplicaron siempre por un único investigador.
Se administraron un total de cuatro pruebas de evaluación estandarizadas a cada paciente. Para la calidad de vida, se utilizó el Multiple Sclerosis Quality of Life-54, que es un cuestionario específico de calidad de vida relacionada con la salud para pacientes con EM [9]. La fuerza se evaluó utilizando dinamómetros analógicos de pinza y presa. La destreza manipulativa se evaluó con el Nine-Hole Peg Test (NHPT), que es la herramienta más recomendada y validada para evaluar la destreza manipulativa en este tipo de pacientes [10]. Por último, para valorar el desempeño en las actividades de la vida diaria básicas se utilizó el índice de Barthel, test validado en la población española y de gran uso en la práctica clínica, que consta de 10 actividades de la vida diaria que se puntúan sobre un máximo de 100 [11]. El orden de administración de las pruebas coincide con el orden descrito anteriormente.
Análisis estadístico
Para el análisis descriptivo y comparativo de las variables según grupo se realizó una comparación de medias utilizando la t de Student. Las comparaciones entre grupos de EM se realizaron mediante el modelo ANCOVA. Por último, para determinar la posible influencia que ejercen los diferentes factores sobre la calidad de vida y las actividades de la vida diaria se realizaron modelos de regresión lineal múltiple ajustados por las variables de grupo y edad.
Aspectos éticos
El proyecto fue aprobado por el comité de ética de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España (número de registro 0511201916019). Se informó con anterioridad a todos los participantes sobre el estudio, las pruebas y la finalidad, y se registró su consentimiento de participación.
Resultados
La muestra final del estudio se ha constituido con 126 participantes, de los cuales un 45,2% (n = 57) son controles y un 54,8% (n = 69) son casos, con edades comprendidas entre los 22 y los 92 años, con un promedio de 50 años (desviación estándar = 14,7). En relación con el sexo, un 62% de la muestra total (n = 78) fueron mujeres, mientras que un 38% (n = 48) fueron hombres. A su vez, el grupo de casos se ha subdividido en función a la tipología de la EM, y el 15,1% (n = 19) representan las personas con EM secundaria progresiva; el 30,2% (n = 38), las personas con EM remitente-recurrente; y el 9,5% (n = 12), las personas con EM primaria progresiva.
En la tabla I se muestra el descriptivo y comparativo de las variables entre los pacientes del grupo control y los casos. Los resultados evidenciaron diferencias estadísticamente significativas en todas las variables. Los valores del grupo control fueron significativamente superiores a los de los casos.
Tabla I.
Descriptivo y comparativo de variables según el grupo.
|
Grupo, media (DE) |
Prueba t de Student |
d
|
|
|
| Controles |
Casos |
t
(124)
|
Valor de p
|
| Fuerza de pinza |
7,96 (3,13) |
6,45 (3,89) |
2,375 |
<0,001 |
0,43 |
|
|
|
| Fuerza de presa |
32,81 (11,7) |
19,51 (10,42) |
6,744 |
<0,001 |
1,21 |
|
|
|
| Destreza manual |
18,61 (2,32) |
44,77 (36,48) |
–5,4 |
<0,001 |
–0,97 |
|
|
|
| Calidad de vida |
182,7 (11,61) |
143,49 (17,09) |
14,733 |
<0,001 |
2,64 |
|
|
|
| Índice de Barthel |
99,82 (1,32) |
73,03 (25,43) |
7,941 |
<0,001 |
1,42 |
Las comparaciones entre los tipos de EM se muestran en la tabla II. Los resultados de los modelos ANCOVA evidenciaron diferencias estadísticamente significativas en la fuerza de presa, la destreza manual, la calidad de vida y el índice de Barthel. La fuerza de presa de los pacientes con EM remitente-recurrente fue superior a la de los pacientes con EM primaria progresiva (p = 0,008) y sin diferencias con respecto a los pacientes con EM de tipo secundaria progresiva (p = 0,087). Entre los pacientes con EM secundaria progresiva y primaria progresiva no se observó diferencia significativa (p = 0,919). En relación con la destreza manual, la puntuación de los pacientes con EM remitente-recurrente fue inferior a la de los pacientes con EM primaria progresiva (p = 0,004) y sin diferencias con respecto a los pacientes con EM secundaria progresiva (p = 0,917). Entre los pacientes con EM secundaria progresiva y primaria progresiva no se observó diferencia significativa (p = 0,115). La calidad de vida de los pacientes con EM remitente-recurrente fue superior a la de los pacientes con EM primaria progresiva (p = 0,03) y sin diferencias con respecto a los pacientes con EM secundaria progresiva (p = 0,389). Entre los pacientes con EM secundaria progresiva y primaria progresiva no se observó diferencia significativa (p = 0,784). Por último, la puntuación en la escala de Barthel de los pacientes con EM remitente-recurrente fue significativamente superior a la de los pacientes con EM primaria progresiva (p = 0,004) y sin diferencia con los pacientes con EM secundaria progresiva (p = 0,059). Entre los pacientes con EM secundaria progresiva y primaria progresiva no se observó diferencia significativa (p = 0,998).
Tabla II.
Descriptivo y comparativo de variables según el tipo de esclerosis múltiple (EM).
|
Tipo EM, media (DE)a
|
ANCOVA |
|
|
| RR |
2P |
1P |
F(2;65)
|
Valor de p
|
η2 |
| Fuerza de pinza |
7,36 (0,93) |
6,49 (0,63) |
4,87 (1,17) |
1,298 |
0,28 |
0,04 |
|
|
|
|
| Fuerza de presa |
16,71 (2,34) |
ab |
23,06 (1,59) |
a |
12,69 (2,93) |
b |
6,222 |
0,003 |
0,162 |
|
|
|
|
| Destreza manual |
45,43 (8,19) |
ab |
35,14 (5,54) |
a |
74,22 (10,25) |
b |
5,759 |
0,005 |
0,164 |
|
|
|
|
| Calidad de vida |
140,78 (3,88) |
ab |
148,01 (2,62) |
a |
133,47 (4,85) |
b |
4,032 |
0,022 |
0,147 |
|
|
|
|
| Índice de Barthel |
59,63 (5,59) |
a |
82,66 (3,78) |
b |
63,74 (6,99) |
ab |
7,236 |
0,001 |
0,199 |
Para determinar la posible influencia que sobre la calidad de vida y la autonomía tienen la fuerza de pinza, la fuerza de presa y la destreza manual, se realizaron modelos de regresión lineal múltiple ajustados por las variables grupo y edad, cuyos resultados se muestran en la tabla III.
Tabla III.
Efecto de las fuerzas de pinza y de presa, y de la destreza manual en la calidad de vida y en el índice de Barthel.
| Predictor |
Calidad de vida |
Índice de Barthel |
|
|
| B (ET) |
t
|
Valor de p
|
B (ET) |
t
|
Valor de p
|
| Grupo (casos frente a controles) |
–34,85 (3,12) |
–11,17 |
<0,001 |
–15,14 (3,72) |
–4,07 |
<0,001 |
|
|
| Edad |
–0,3 (0,09) |
–3,21 |
0,002 |
–0,06 (0,11) |
–0,55 |
0,583 |
|
|
| Fuerza de pinza |
–0,24 (0,42) |
–0,57 |
0,569 |
–0,72 (0,5) |
–1,43 |
0,155 |
|
|
| Fuerza de presa |
0,26 (0,15) |
1,69 |
0,004 |
0,32 (0,18) |
1,77 |
0,049 |
|
|
| Destreza manual |
–0,05 (0,05) |
–1,01 |
0,316 |
–0,33 (0,06) |
–5,85 |
<0,001 |
|
|
|
R2 (%) |
69 |
50,2 |
|
|
| Modelo |
F(5;120) = 56,69, p < 0,001 |
F(5;120) = 26,17, p < 0,001 |
Para la calidad de vida, las variables que mostraron un efecto estadísticamente significativo fueron el grupo (los casos ven disminuida su calidad de vida en 34,85 puntos con respecto a los controles), la edad (a medida que aumenta la edad disminuye la calidad de vida) y la fuerza de presa. En el índice de Barthel mostraron un efecto estadísticamente significativo el grupo (los casos ven disminuida su puntuación en 15,14 puntos con respecto a los controles), la fuerza de presa y la destreza manual.
Discusión
El objetivo del presente estudio fue determinar si la fuerza de pinza, la fuerza de presa y la destreza manipulativa impactan sobre la calidad de vida y la autonomía personal de las personas diagnosticadas de EM y estudiar si existe diferencia de estos aspectos entre los distintos tipos de EM.
Los síntomas motores y sensitivos que encontramos en los pacientes con EM dificultan la realización de actividades de la vida diaria, además de otras actividades sociales. Esta alteración para realizar las actividades que llevan a la persona a desempeñar sus roles ocupacionales impacta negativamente en la calidad de vida de las personas con EM [12]. Sin embargo, aún no se comprende con precisión cómo afectan las distintas habilidades manuales en la calidad de vida y en la autonomía de la persona.
Los resultados de nuestro estudio indican que los pacientes con EM presentan una peor prensión y destreza manipulativa, así como menor fuerza de pinza y fuerza de presa que los sujetos sanos, y estos datos se agravan conforme aumenta la edad de los pacientes. Nuestros resultados coinciden con trabajos previos que evidencian el déficit de destreza manual bilateral en pacientes con EM medida con NHPT [13], si bien nuestro trabajo añade la existencia de deterioro en otras funciones (fuerza de pinza y fuerza de presa), que ayudan a comprender mejor el deterioro motor y funcional de la extremidad superior en esta enfermedad.
Algunas investigaciones han especificado en qué áreas de la calidad de vida impacta el entrenamiento de fuerza. Se encontraron mejoras en algunas áreas referentes a la calidad de vida de los pacientes con EM, específicamente en la vitalidad, el bienestar emocional y el bienestar general, medidas por Sclérose En Plaques-59, tras el entrenamiento de alta intensidad de fuerza y resistencia [14]. Otros estudios muestran mejoras en otras áreas referentes a la calidad de vida [15]. Nuestro estudio mostró mejoras en las áreas de salud o bienestar generales, dolor y función cognitiva tras el entrenamiento de la fuerza. Algunos investigadores han relacionado el entrenamiento de la fuerza con la mejora en la calidad de vida [14].
Otros autores han tratado el beneficio del ejercicio físico sobre el dolor en personas con EM [16]. El dolor es uno de los factores que más influye en el desarrollo de actividades de la vida diaria y, en general, en la participación de los pacientes diagnosticados con EM [17].
La mayoría de los estudios no explica cuáles son las estructuras corporales que entrenan en la fuerza. Este aspecto es importante, ya que hay estructuras corporales que están más relacionadas con el desarrollo de actividades de la vida diaria. Incluso la debilidad o fatigabilidad de ciertos músculos, como los flexores de codo, y ciertos movimientos, como la abducción de los dedos, se relacionan con la debilidad de otros músculos y movimientos y con la dificultad percibida por la persona para usar los miembros superiores en la ejecución de las actividades de la vida diaria [18]. Otros estudios han encontrado correlaciones entre variables cinéticas de movimiento con el grado de discapacidad percibido [19]. Además, se han encontrado correlaciones entre la debilidad de diferentes grupos musculares y la escala expandida del estado de discapacidad. En nuestra investigación, se ha relacionado el fortalecimiento de ciertas estructuras, como el agarre y la mano, que pueden mejorar la realización de actividades de la vida diaria y la calidad de vida de las personas haciendo una regresión lineal múltiple. El miembro superior es una estructura muy implicada en las actividades de la vida diaria, pero, a nivel distal, la mano, es una herramienta fundamental para el desarrollo de éstas. Por eso, y por la bibliografía encontrada, el entrenamiento en destreza manual, fortalecimiento de la pinza y fortalecimiento del agarre es fundamental para mejorar la ejecución de las actividades de la vida diaria y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. No sólo se asocia la debilidad muscular de los miembros superiores y las alteraciones en ellos con la imposibilidad de ejecución de las actividades de la vida diaria, sino que también lo hace con el desempleo [20].
Respecto a la destreza motora, el NHPT es una de las pruebas más utilizadas en la población con EM. Algunos autores sugieren que el NHPT correlaciona con la edad, el sexo, el tiempo desde la aparición del primer síntoma y la puntuación en la escala expandida del estado de discapacidad [21]. Es importante tener en cuenta estas correlaciones para ajustar las puntuaciones obtenidas en el NHPT. Aun así, es el test más usado, ya que tiene buenas propiedades psicométricas y predice la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria [22]. Al igual que en estas investigaciones, en nuestro estudio se encontró correlación entre las puntuaciones del NHPT, y la calidad de vida y la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria. Hay variabilidad de resultados en las diferentes medidas según el tipo de EM que curse la persona. Algunos autores encontraron una peor ejecución en el desarrollo del NHPT en los pacientes que cursaban con EM primaria progresiva [21]. En nuestra investigación, fueron los pacientes con EM remitente-recurrente los que realizaron peor la prueba. No encontramos diferencias en la realización del NHPT entre los pacientes que cursaban con EM primaria progresiva y secundaria progresiva.
Se necesitan más estudios para analizar la repercusión y la posible causalidad de las alteraciones presentes en la destreza manual en la calidad de vida y la autonomía personal de los pacientes diagnosticados de EM, así como las variaciones que pudieran estar presentes en los diferentes tipos de diagnósticos de EM, para mejorar el enfoque de los tratamientos rehabilitadores de los pacientes afectados por esta enfermedad.
Limitaciones
Como limitaciones del estudio, cabe destacar que la muestra corresponde a la misma zona geográfica, así como que el rango de edad de ésta es muy amplio. Serán necesarios estudios complementarios que analicen las posibles diferencias en función de los factores socioeconómicos y culturales.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio apuntan a que los pacientes diagnosticados con EM presentan una disminución en la fuerza de pinza, la fuerza de presa, la destreza manipulativa, la calidad de vida y la autonomía en las actividades de la vida diaria en comparación con la población sana. Estos aspectos, además, empeoran conforme aumenta la edad de los sujetos diagnosticados de EM.
Nuestros datos muestran la existencia de diferencias en la fuerza de presa y la destreza manual entre los diferentes tipos de diagnósticos de EM, lo que reafirma que son funciones que deben evaluarse y tratarse de forma específica. En concreto, los pacientes con EM remitente recurrente muestran mayor fuerza de presa que los pacientes con EM primaria progresiva, pero presentan una peor destreza manual. También evidenciamos diferencias en la calidad de vida y autonomía en las actividades de la vida diaria entre los diferentes tipos de diagnósticos de EM, ya que la calidad de vida y la autonomía en las actividades de la vida diaria de los pacientes con EM remitente-recurrente fueron superiores a las de los pacientes con EM primaria progresiva. Son necesarios más estudios para comprender con precisión el impacto de la alteración de las funciones manipulativas de la extremidad superior y el deterioro en la calidad de vida y en la autonomía en las actividades de la vida diaria de los pacientes con EM.
Rev Neurol. 2024 Apr 16;78(8):213–218. [Article in English]
Abstract
Introduction.
More than 50% of patients diagnosed with multiple sclerosis report problems with manipulative function and impairments in their daily lives due to this disorder. Therefore, the aim of the present study is to determine how pinch strength, prey strength and manipulative dexterity affect the quality of life and personal autonomy of people diagnosed with multiple sclerosis and to study whether there is a difference in these aspects between different types of multiple sclerosis.
Subjects and methods.
There was a total sample of 126 participants, of which 57 were controls and 69 cases. All of them were assessed with a Multiple Sclerosis Quality of Life-54 test, Nine-Hole Peg Test and Barthel Index.
Results.
People with multiple sclerosis have worse pinch strength, prey strenght, manipulative dexterity, performance in basic activities of daily living and quality of life (p < 0.001). Prey strength is a conditioning factor for performance and quality of life in people with multiple sclerosis. As for the type of multiple sclerosis, relapsing-remitting multiple sclerosis presented better values (p < 0.001).
Conclusions.
The findings of this study point to the fact that patients diagnosed with multiple sclerosis have a decrease in prey strength, pinch strength, manipulative dexterity, quality of life and autonomy in activities of daily living compared to the healthy population.
Key words: Manipulative dexterity, Multiple sclerosis, Performance, Pinch strength, Prey strength, Quality of life
Introduction
Multiple sclerosis (MS) is a chronic inflammatory demyelinating and neurodegenerative disease of the central nervous system (CNS), resulting in focal lesions in the grey and white matter and diffuse neurodegeneration of the whole brain [1]. An estimated 2.5 million people worldwide suffer from MS. In Europe, 700,000 people are affected. The areas with the highest prevalence correspond to high latitudes, and there has been an increase in prevalence over the last decades, with a higher incidence in women [2]. The disease can begin at any age, being rare before the age of 10 and after 60. It usually presents between the ages of 20-40 years, affecting women more often than men [3].
Motor (90%), sensory (77%) and cerebellar (75%) disturbances are the most frequent, followed in decreasing order by brainstem, sphincteric, mental and visual disturbances. The most frequent onset symptom is altered sensation, which consists of the appearance of paresthesia in one or more limbs or in the trunk. Motor impairment is also very common, characterized by loss of strength in one or more limbs, the most common signs being shuffling during walking or weakness and clumsiness in one or both limbs [4]. More than 50% of patients diagnosed with MS report problems with manipulative function and impairments in daily life due to these impairments, which are more present in progressive types [5]. Precisely, the functionality of the upper extremity is an important cornerstone for the independence, the ability to perform daily activities and participate in the environment and the quality of life of patients [6]. Functional impairments are closely related to muscle strength and fatigue, affecting the ability and autonomy in activities of daily living [7].
The disabling effect of MS causes significant detriments to the quality of life of people with MS, greater than those caused by other chronic diseases and with a clear worsening of at least one third of people after diagnosis [8]. Considering the importance of pinch strenght and prey strength in general functional status and their impact on the performance of activities of daily living, and the lack of studies addressing limitations in these abilities in MS, as well as their involvement in disability, the aim of this study is to determine the impact of pinch strength, prey strength and manipulative dexterity on the quality of life and personal autonomy of people diagnosed with MS and to study whether there are differences in these aspects between the different types of MS.
Subjects and methods
Study design
This is an observational case-control study. The procedure for the selection of the experimental group included in the study was a non-probabilistic and random convenience sampling. The participants were referred by the Multiple Sclerosis Association of Vigo, the Spanish Confederation of People with Disabilities of Asturias and the neurological rehabilitation polyclinic Neurofunction, between 2019 and 2021, with an approximate duration of 24 months. The control group was obtained by proximity to the research team and by convenience.
Inclusion criteria were to be diagnosed with MS (according to McDonald criteria) in any of its stages, to be of legal age and not to have suffered a flare-up in the last 12 months. Exclusion criteria were: no history of psychiatric illness prior to MS diagnosis. Subjects were excluded if they had any disease or process related to MS or any disease or injury that could affect the upper limbs.
Procedure
The administration of the tests was carried out in a place free of noise, with optimal lighting conditions and with a space larger than 10 m2 in order to be able to perform each of the tests in an optimal manner. At the beginning of the evaluation, a socio-demographic questionnaire was administered to obtain information on the independent variables (sex, age, type of MS and years of evolution). In terms of duration, a maximum of 30 minutes was established for the administration of the tests, in order to avoid generating fatigue that could affect the results. All tests were always administered by a single researcher.
A total of four standardized assessment tests were administered to each patient. For quality of life, the Multiple Sclerosis Quality of Life, which is a specific health-related quality of life questionnaire for patients with multiple sclerosis, was used [9]. Strength was assessed using analogue prey and clamp dynamometers. Manipulative dexterity was assessed with the Nine-Hole Peg Test (NHPT), which is the most recommended and validated tool for assessing manipulative dexterity in this type of patient [10]. Finally, to assess performance in basic activities of daily living, the Barthel index was used, a test validated in the spanish population and widely used in clinical practice, which consists of 10 activities of daily living that are scored out of a maximum of 100 [11]. The order of administration of the tests coincides with the order described above.
Statistical analysis
For the descriptive and comparative analysis of the variables by group, a comparison of means was performed using the t-Student. Comparisons between MS groups were made using the ANCOVA model. Finally, to determine the possible influence of the different factors on quality of life and activities of daily living, multiple linear regression models adjusted for group and age variables were performed.
Ethical aspects
The project was approved by the ethics committee of the Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Spain (Registration number 0511201916019). All participants were informed in advance about the study, tests and purpose, and their consent to participate was recorded.
Results
The final study sample consisted of 126 participants, of which 45.2% (n = 57) were controls and 54.8% (n = 69) were cases, aged between 22 and 92 years, with an average age of 50 years (standard deviation = 14.7). In relation to sex, 62% of the total sample (n = 78) were women, while 38% (n = 48) were men. In turn, the case group was subdivided according to MS typology, with 15.1% (n = 19) people with secondary progressive MS, 30.2% (n = 38) people with relapsing remitting MS and 9.5% (n = 12) people with primary progressive MS.
Table I shows the descriptive and comparative variables between the patients in the control group and the cases. The results showed statistically significant differences in all variables. The values of the control group were significantly higher than those of the cases.
Table I.
Descriptive and comparative variables between the patients in the control group and the cases.
|
Group, mean (SD) |
Student t-Test |
d
|
|
|
| Controls |
Cases |
t
(124)
|
p-value |
| Pinch strenght |
7.96 (3.13) |
6.45 (3.89) |
2.375 |
<0.001 |
0.43 |
|
|
|
| Prey strenght |
32.81 (11.7) |
19.51 (10.42) |
6.744 |
<0.001 |
1.21 |
|
|
|
| Manual dexterity |
18.61 (2.32) |
44.77 (36.48) |
–5.4 |
<0.001 |
–0.97 |
|
|
|
| Quality of life |
182.7 (11.61) |
143.49 (17.09) |
14.733 |
<0.001 |
2.64 |
|
|
|
| Barthel index |
99.82 (1.32) |
73.03 (25.43) |
7.941 |
<0.001 |
1.42 |
Comparisons between MS types are shown in table II. The results of the ANCOVA models showed statistically significant differences in prey strength, manual dexterity, quality of life and Barthel. The prey strength of patients with relapsing remitting MS was higher than that of patients with primary progressive MS (p = 0.008) and no different from that of patients with secondary progressive MS (p = 0.087). No significant difference was observed between patients with secondary progressive and primary progressive MS (p = 0.919). In relation to manual dexterity, the score of patients with relapsing remitting MS was lower than that of patients with progressive primary MS (p = 0.004) and no difference compared to patients with secondary progressive MS (p = 0.917). No significant difference was observed between patients with secondary progressive and primary progressive MS (p = 0.115). The quality of life of patients with relapsing remitting MS was higher than that of patients with primary progressive MS (p = 0.03) and no difference compared to patients with secondary progressive MS (p = 0,389). No significant difference was observed between patients with secondary progressive and primary progressive MS (p = 0.784). Finally, the Barthel scale score of patients with relapsing remitting type MS was significantly higher than that of patients with primary progressive MS (p = 0.004) and no difference with patients with secondary progressive MS (p = 0.059). No significant difference was observed between patients with secondary progressive and primary progressive MS (p = 0.998).
Table II.
Descriptive and comparative variables by type of multiple sclerosis.
|
Type MS, mean (SD)a
|
ANCOVA |
|
|
| RR |
2P |
1P |
F(2;65)
|
p-value |
η2 |
| Pinch strenght |
7.36 (0.93) |
6.49 (0.63) |
4.87 (1.17) |
1.298 |
0.28 |
0.04 |
|
|
|
|
| Prey strenght |
16.71 (2.34) |
ab |
23.06 (1.59) |
a |
12.69 (2.93) |
b |
6.222 |
0.003 |
0.162 |
|
|
|
|
| Manual dexterity |
45.43 (8.19) |
ab |
35.14 (5.54) |
a |
74.22 (10.25) |
b |
5.759 |
0.005 |
0.164 |
|
|
|
|
| Quality of life |
140.78 (3.88) |
ab |
148.01 (2.62) |
a |
133.47 (4.85) |
b |
4.032 |
0.022 |
0.147 |
|
|
|
|
| Barthel index |
59.63 (5.59) |
a |
82.66 (3.78) |
b |
63.74 (6.99) |
ab |
7.236 |
0.001 |
0.199 |
To determine the possible influence of prey strength, pinch strength and manual dexterity on quality of life and autonomy, multiple linear regression models adjusted for the variables group and age were performed, the results of which are shown in table III.
Table III.
Effect of prey and pinch strenght and manual dexterity on quality of life and Barthel index.
| Predictor |
Quality of life |
Barthel index |
|
|
| B (SE) |
t
|
p-value |
B (SE) |
T
|
p-value |
| Group (case vs. control) |
–34.85 (3.12) |
–11.17 |
<0.001 |
–15.14 (3.72) |
–4.07 |
<0.001 |
|
|
| Age |
–0.3 (0.09) |
–3.21 |
0.002 |
–0.06 (0.11) |
–0.55 |
0.583 |
|
|
| Pinch strenght |
–0.24 (0.42) |
–0.57 |
0.569 |
–0.72 (0.5) |
–1.43 |
0.155 |
|
|
| Prey strenght |
0.26 (0.15) |
1.69 |
0.004 |
0.32 (0.18) |
1.77 |
0.049 |
|
|
| Manual dexterity |
–0.05 (0.05) |
–1.01 |
0.316 |
–0.33 (0.06) |
–5.85 |
<0.001 |
|
|
|
R2 (%) |
69 |
50.2 |
|
|
| Model |
F(5;120) = 56.69, p < 0.001 |
F(5;120) = 26.17, p < 0.001 |
For quality of life, the variables that showed a statistically significant effect were group (cases have 34,85 points decrease in quality of life compared to controls), age (as age increases, quality of life decreases) and prey strength. In the Barthel index test a statistically significant effect was shown by group (cases had 15.14 points decrease in their score compared to controls), prey strength and manual dexterity.
Discussion
The aim of the present study was to determine whether prey strength, pinch strength and manipulative dexterity impact on the quality of life and personal autonomy of people diagnosed with MS and to study whether there is a difference in these aspects between the different types of MS.
The motor and sensory symptoms found in MS patients make it difficult to perform activities of daily living, as well as other social activities. This impairment in performing the activities that lead to the person’s occupational roles has a negative impact on the quality of life of people with MS [12]. However, how the different manual skills affect the quality of life and autonomy of the person is still not well understood.
The results of our study indicate that MS patients have poorer grasping and manipulative dexterity, as well as lower pinch and prey strength than healthy subjects, with these data worsening as the age of the patients increases. Our results are consistent with previous studies showing bilateral manual dexterity deficits in MS patients measured with the NHPT [13], although our work adds the existence of impairment in other functions (prey strength and pinch strength), which help to better understand the motor and functional impairment of the upper limb in this disease.
Some research has specified which areas of quality of life are impacted by strength training. Improvements were found in some areas of quality of life in MS patients, specifically vitality, emotional well-being and general well-being, as measured by Sclerose En Plaques-59, following high intensity strength and resistance training [14]. Other studies show improvements in other areas of quality of life [15]. Our study showed improvements in the areas of general health or well-being, pain and cognitive function following strength training. Other researchers have linked strength training to improvements in quality of life [14].
Other authors have addressed the benefit of physical exercise on pain in people with MS [16]. Pain is one of the most influential factors in the performance of activities of daily living and, in general, in the participation of patients diagnosed with MS [17].
Most studies do not explain which body structures train in strength. This aspect is important as there are body structures that are more related to the development of activities of daily living. Even the weakness or fatigability of certain muscles, such as the elbow flexors and certain movements, such as finger abduction, are related to the weakness of other muscles and movements and to the person’s perceived difficulty in using the upper limbs in performing ADLs (activities of daily living) [18]. Other studies have found correlations between kinesthetic movement variables with perceived degree of disability [19]. In addition, correlations have been found between the weakness of different muscle groups and the expanded disability rating (EDSS). In our research, we have related the strengthening of certain structures, such as the prey strength and hand that can improve the performance of activities of daily living and the quality of life of people by performing multiple lineal regression. The upper limb is a structure very involved in activities of daily living, but at the distal level, the hand, is a fundamental tool for the development of these activities. Because of this and because of the literature found, training in manual dexterity, strengthening of the pinch and strengthening of the prey is essential to improve the performance of ADLs and improve the quality of life of these patients. Not only is upper limb muscle weakness and impairment of the upper limbs associated with the inability to perform ADLs, but also with unemployment [20].
Regarding motor skills, the NHPT is one of the most widely used tests in the MS population. Some authors suggest that the NHPT correlates with age, gender, time since first symptom onset and EDSS score [21]. It is important to take these correlations into account when adjusting NHPT scores. Even so, it is the most widely used test as it has good psychometric properties and predicts the ability to perform ADLs including upper extremity function [22]. As in these investigations, in our study a correlation was found between NHPT scores and quality of life and ability to perform activities of daily living. There is variability of results in the different measures depending on the type of MS the person is suffering from. Some authors found poorer performance on the NHPT in patients with MS progressive primary [21]. In our research, it was patients with RR MS who performed worse on the test. We found no differences in NHPT performance between patients with progressive primary MS and progressive secondary MS.
Further studies are needed to analyze the impact and possible causality of impairments in manual dexterity on the quality of life and personal autonomy of patients diagnosed with MS, as well as the variations that may be present in the different types of MS diagnoses to improve the focus of rehabilitation treatments for MS patients.
Limitations
As limitations of the study, it should be noted that the study sample corresponds to the same geographical area and that the age range of the sample is very wide. Further studies are needed to analyse possible differences according to socio-economic and cultural factors.
Conclusions
The findings of this study suggest that patients diagnosed with MS have decreased prey strength, pinch strength, manipulative dexterity, quality of life and autonomy in activities of daily living compared to the healthy population. These aspects also worsen as the age of the MS diagnosed subjects increases.
Our data show differences in prey strength and manual dexterity between the different MS diagnosis types, reaffirming that these are functions that need to be specifically assessed and treated. In particular, patients with relapsing remitting MS show greater prey strength than patients with primary progressive MS, but have poorer manual dexterity. We also found differences in quality of life and autonomy in activities of daily living between the different MS diagnosis types, as the quality of life and autonomy in activities of daily living of patients with relapsing remitting MS was higher than that of patients with primary progressive MS. Further studies are needed to accurately understand the impact of impaired upper extremity manipulative functions and impairment on quality of life and autonomy in activities of daily living in MS patients.
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