Introducción
Calliphora (Diptera: Calliphoridae), conocida como mosca de la carne o mosca azul metálica, coloniza habitualmente tejidos necróticos, heridas abiertas o cadáveres humanos y animales. No obstante, también se han documentado algunos casos de miasis en tejidos vivos aparentemente sanos, incluso en ausencia de heridas visibles. Las larvas presentan un desarrollo rápido, fuertemente condicionado por la temperatura y la humedad ambiental. Aunque la mayoría de los casos clínicos se producen en el contexto de heridas o lesiones cutáneas previas, la infestación de piel aparentemente intacta constituye una presentación infrecuente y supone un reto diagnóstico, lo que puede retrasar el reconocimiento y el tratamiento adecuado1, 2.
Presentación del caso
Acude a la consulta de atención primaria un varón de 42 años, originario de Gambia, que presenta dolor en el brazo izquierdo, a nivel del bíceps, acompañado de edema, rubor, calor, prurito y malestar general, sin fiebre. Sin antecedentes médicos personales de relevancia.
En el momento de la consulta, el paciente refiere que desde hace unos cuatro días presenta malestar general, con aumento progresivo del dolor, edema, prurito e inflamación en el brazo izquierdo. Explica que hace 15 días regresó de un viaje a Gambia, donde reside su familia. Niega haber presentado lesiones previas en el brazo, aunque recuerda que hace aproximadamente 20 días, mientras se encontraba en Gambia y dormía, se despertó debido a un dolor intenso en la misma zona, que atribuyó a una posible picadura, sin observar ningún insecto y con desaparición posterior del dolor (fig. 1).
Figura 1.

Lesión cutánea con un punto central.
En la exploración física se observa edema difuso en el brazo izquierdo, especialmente en el tercio medio, asociado a rubor intenso, aumento de la temperatura local y dolor a la palpación, compatible con clínica de celulitis. La piel presenta induración y una zona central más dolorosa, donde se aprecia un punto erosionado. A pesar del dolor, no se observa fluctuación ni signos claros de colección purulenta. No se identifican lesiones cutáneas evidentes que actúen como puerta de entrada. La movilidad del brazo está conservada y no se detectan alteraciones neurovasculares distales. En la figura 2, se puede observar el punto central abierto con secreción amarillenta y eritema circundante, características del punto de inserción de la miasis cutánea.
Figura 2.
Larva causante de una miasis extraída del cuerpo humano.
Tratamiento
Dada la clínica compatible con una celulitis y sin sospecha inicial de miasis, se inició tratamiento empírico con cloxacilina 500 mg cada 6 horas durante cinco días, con el objetivo de cubrir los patógenos cutáneos habituales, principalmente Staphylococcus aureus y Streptococcus spp.
Ante la intensa inflamación local y el malestar asociado, se pautaron asimismo corticoides, prednisona 30 mg/día durante cinco días, obteniéndose una mejoría significativa del edema y del dolor.
A nivel cutáneo, se inició tratamiento con mupirocina tópica, especialmente en la zona central erosionada que no había mejorado con el antibiótico ni con los corticoides. Durante el tratamiento con mupirocina tópica aplicada diariamente, el paciente refirió de forma reiterada, especialmente en el momento de la aplicación, una sensación de movimiento en la zona afectada, que describía como un «zup zup». La consistencia espesa del fármaco generaba una capa ligeramente oclusiva, lo que podría haber reducido la disponibilidad de oxígeno y limitado el movimiento de la larva3.
Finalmente, el día 23 desde el inicio del tratamiento, desde la zona del punto erosionado se expulsó de forma espontánea una estructura móvil, que fue recuperada por el paciente y posteriormente analizada, identificándose como una larva del género Calliphora (Diptera: Calliphoridae). Posteriormente, la herida evolucionó hacia la resolución sin incidencias. En la figura 2, a la izquierda se puede observar la larva en el momento de su salida espontánea y a la derecha la misma larva 72 horas después.
Este caso subraya la importancia de incluir la miasis en el diagnóstico diferencial de cuadros compatibles con celulitis de evolución atípica o refractaria al tratamiento antibiótico habitual, especialmente en pacientes con viaje reciente a zonas endémicas, incluso en ausencia de lesiones cutáneas evidentes4, 5. La manifestación clínica sobre piel íntegra puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado. Asimismo, el efecto oclusivo del tratamiento tópico podría haber favorecido la salida espontánea de la larva, hecho descrito previamente como una estrategia terapéutica complementaria en la miasis cutánea6.
Financiación
Este estudio no ha recibido ningún tipo de financiación.
Consideraciones éticas
El estudio se realizó de conformidad con la Declaración de Helsink y cumplió la normativa vigente en protección de datos.
Consentimiento informado
Se obtuvo el consentimiento informado del paciente para la publicación del caso clínico y las imágenes y datos asociados.
Autoría
Todos los autores han contribuido en la elaboración y revisión del manuscrito y han aprobado la versión final.
Uso de IA
No se han utilizado herramientas de inteligencia artificial para la redacción, el análisis ni la generación del contenido de este manuscrito.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Footnotes
Presentamos el caso de una miasis. Inicialmente, el paciente acudió al médico de atención primaria presentando dolor en el brazo derecho, a nivel del bíceps, acompañado de edema, rubor, calor, prurito y malestar general, sin presentar fiebre.
Bibliografía
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