Skip to main content
Atencion Primaria logoLink to Atencion Primaria
editorial
. 2026 Sep 1;58(12):103539. [Article in Spanish] doi: 10.1016/j.aprim.2026.103539

Conflictos bélicos y salud: el triple diagnóstico de crisis, epidemia y desastre

War conflicts and health: the triple diagnosis of crisis, epidemic, and disaster

Jose Luis Turabian 1
PMCID: PMC13570271  PMID: 42679727

La guerra afecta a la salud de diversas formas además de los efectos directos físicos o psicológicos, provocando profundas repercusiones biopsicosociales que afectan a individuos y sociedades durante generaciones1. Es extremadamente difícil imaginar un conflicto armado que no perjudique a la población civil. Más del 80% de las víctimas son civiles2. La guerra genera una epidemia de destrucción que afecta la salud de las personas mucho más allá de las bajas directas del combate, afectando generaciones enteras3.

La guerra provoca impactos devastadores, tanto directos como indirectos, en la salud de la población, afectando a civiles y combatientes a través de lesiones físicas, traumas psicológicos, desplazamientos y la destrucción de infraestructuras críticas como centros de salud, sistemas de agua y electricidad4. La guerra afecta negativamente la salud, viola los derechos humanos y contamina el medio ambiente. En muchas guerras, se producen violaciones generalizadas de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario5. Las mujeres y los niños son especialmente vulnerables a los efectos de la violencia6.

Los conflictos armados tienen un impacto reconocido en las enfermedades transmisibles. La destrucción de infraestructuras y el acceso a los servicios básicos como el agua potable, el saneamiento, la electricidad y la atención sanitaria urgente han sido ampliamente documentados. Además, tienen un impacto en las enfermedades crónicas. En los conflictos armados la prevención primaria y secundaria, el control de factores de riesgo, el acceso a las pruebas diagnósticas y los tratamientos quedan interrumpidos, lo que tiene importantes consecuencias sobre las personas7.

Los efectos biopsicosociales de la guerra pueden describirse como:

  • 1.

    Impactos biológicos/físicos: La guerra causa muertes directas, heridas y discapacidades a largo plazo, tanto en combatientes como en civiles; falta de atención médica, desnutrición y enfermedades infecciosas debido a la destrucción de infraestructuras y el hacinamiento de desplazados que facilita brotes infecciosos7.

  • 2.

    Impactos psicológicos/salud mental: Los conflictos bélicos provocan ansiedad, depresión y estrés postraumático que puede duplicar o triplicar las tasas normales en la población. Estas enfermedades aparecen asociadas a los problemas por el cuidado de los miembros de la familia, la falta de atención médica, el lugar donde vivir y los escasos recursos económicos. Se produce un trauma colectivo con deshumanización, pérdida de autoestima y crisis de valores7, 8, 9.

  • 3.

    Impactos sociales/ambientales: Las condiciones de vida se ven seriamente afectadas por la falta de acceso al agua, electricidad, vivienda, nutrientes, higiene, etc. Los conflictos armados perturban la actividad económica de los países. Sus efectos se prolongan más allá del tiempo de guerra y se extienden a otros países7. Se produce un colapso de infraestructuras con la destrucción de hospitales. Aunque las Convenciones de Derecho Internacional Humanitario prohíben los ataques a establecimientos dedicados a la asistencia sanitaria, así como al personal sanitario, las infraestructuras sanitarias son habitualmente bombardeadas y destruidas7, 10, 11.

Además, se produce una desorganización social (la guerra fragmenta familias y comunidades), el desplazamiento forzado de millones de personas que pierden su hogar, la pérdida de valores éticos, morales y espirituales debido a la violencia sistémica y los abusos, y la estigmatización de ciertos grupos vulnerables, como mujeres, que pueden sufrir discriminación adicional o violencia2. Por otra parte, los sistemas de vigilancia de la salud pública se ven seriamente afectados, por lo que las consecuencias del conflicto a nivel de salud de la población, comorbilidades y muertes pueden quedar enmascaradas por las grandes cifras de pérdidas humanas directas e indirectas a corto plazo.

La guerra afecta no solo a las personas, sino a todo el ecosistema12. Los conflictos generan contaminación química, física y biológica, incluyendo armas químicas, radiación nuclear y agentes persistentes. La guerra híbrida combina tácticas convencionales, terrorismo, desinformación y ciberataques, afectando poblaciones sin combate directo. Las guerras destruyen áreas protegidas, afectan especies y contaminan mares con residuos bélicos y derrames de petróleo. Además, conducen a la violencia interpersonal, la violencia autoinfligida y la violencia colectiva, incluyendo más guerras5.

En consecuencia, desde un punto de vista ético y conceptual, la guerra y la medicina representan fuerzas opuestas. La medicina se basa en la preservación de la vida y el alivio del sufrimiento, mientras que la guerra busca la destrucción del adversario. La guerra vulnera directamente los pilares de la medicina como son la no maleficencia y la beneficencia13, 14. La guerra es profundamente incompatible con la medicina de familia, ya que este nivel asistencial se basa en elementos que el conflicto armado destruye sistemáticamente: relación, continuidad, prevención y contexto social15, 16.

En contextos de guerra, el trabajo de la medicina de familia/general cambia radicalmente, transformándose en una medicina de crisis, urgencia y gestión de traumas masivos. Los médicos de familia/generales (MdF) a menudo deben asumir roles ampliados o modificados, operando en entornos con recursos limitados y bajo alta presión psicológica. En ese escenario la atención primaria de salud y la medicina de familia/general no solo son el primer punto de contacto con el sistema sanitario, sino que se convierten en el eje fundamental para la supervivencia de la población civil y la gestión de crisis prolongadas. Su papel va mucho más allá de curar heridas de combate17, 18. El MdF es vital para evitar descompensaciones graves que, sin seguimiento, se vuelven letales ante la falta de especialistas u hospitales avanzados. La atención primaria es la primera línea para detectar epidemias y mantener programas de vacunación esenciales para evitar muertes evitables. Los MdF son los primeros en detectar y tratar el duelo migratorio y el estrés postraumático y crónico, pudiendo aplicar los primeros auxilios psicológicos. La atención primaria actúa como filtro crítico, estabilizando pacientes urgentes y gestionando los recursos limitados para asegurar que los casos más graves lleguen a centros hospitalarios aún funcionales7.

En resumen, la medicina no puede ser un espectador neutral ante la violencia armada. Los conflictos bélicos exigen un triple diagnóstico que reconozca la crisis, epidemia y desastre: crisis de sistemas y valores, epidemia de traumas y enfermedades que se expanden sin control, y desastre sanitario que anula cualquier intento de atención digna. La guerra es incompatible con la salud. Aunque la medicina puede humanizar la guerra al aliviar sus consecuencias, la guerra sigue siendo el fracaso absoluto de los objetivos preventivos y curativos de la medicina.

Financiación

No contó con ningún apoyo financiero.

Consideraciones éticas

El trabajo no implicó el uso de sujetos humanos.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Bibliografía


Articles from Atencion Primaria are provided here courtesy of Elsevier

RESOURCES