Abstract
The study of stereotypes about feminine sexuality contributes to the understanding of the increase of HIV/AIDS cases through sexual transmission among heterosexual women. We administered a self-report questionnaire to 105 heterosexual women to explore stereotypes of feminine sexuality as well as their sexual behaviors. Seventy percent of the participants practiced vaginal penetration with their partners in the last three months and, of these, 67% never used condoms. Most women did not practice non-penetrative behaviors such as masturbation. Traditional stereotypes of feminine sexuality were present among participants, although some questioning of these was also present. Women did not perceive themselves at risk for HIV/AIDS infection. This suggests the need to examine changes in stereotypes as well as in risky sexual behaviors in the design of preventive interventions.
Keywords: Gender, Sexual Practices, Prevention, HIV/AIDS, Puerto Rico
Las características de la epidemia del VIH/SIDA en los países de América y el Caribe es que la misma se da en un contexto de empobrecimiento y desigualdad entre los géneros, donde las relaciones sexuales sin protección son el principal modo de contagio y las mujeres son cada vez más vulnerables a la infección. Esa vulnerabilidad de las mujeres se debe a una diversidad de factores entre los cuales están los biológicos, sociales y culturales.
Con respecto a los factores biológicos se ha documentado que las mujeres se encuentran de dos a cinco veces más a riesgo de contraer el virus que los hombres (Marcovici, 2002). En las relaciones sexuales tradicionalmente la mujer asume el papel receptivo, por lo cual el hombre deposita en ella el semen lo cual la expone a mayor riesgo. Las mujeres son también más susceptibles que los hombres al contagio con el virus por medio del tejido blando del aparato reproductor femenino que tiende a desgarrarse fácilmente. Dicho tejido absorbe fácilmente los líquidos que componen el esperma cuya concentratión del VIH. es más alta que la de las secreciones vaginales femeninas y que pueden permanecer en la vagina horas después del coito (Marcovici, 2002). Otro aspecto biológico que posiciona a la mujer a riesgo de contraer el VIH, es la probabilidad de tener infecciones de transmisión sexual (ITS) muchas de las cuales no son tratadas por no presentar síntomas en sus etapas iniciales. Muchas ITS crean úlceras o laceraciones que facilitan la entrada del virus a la corriente sanguínea (Feliciano, 2002). A esta situatión se suma la vergüenza o el temor de acudir al médico/a y el poco tiempo que tienen las mujeres para responsabilizarse por su salud física, dada la doble jornada que le exige a muchas realizar tanto trabajo doméstico en la casa, como trabajo remunerado foera del hogar.
Por otro lado, las definiciones sociales y culturales del género moldean el comportamiento femenino y masculino (Foucalt, 1998). Las mujeres comparten creencias normativas relacionadas con su género que constituyen estándares para la evaluación y las decisiones en torno a su conducta (Ortiz-Torres, Serrano-García, & Torres-Burgos, 2000). Estas creencias socialmente construidas y particulares a cada sociedad, brindan a las personas construcciones fundamentales para su experiencia y conducta diaria (Bravo et al., 1994).
Existen en nuestra sociedad instituciones que se encargan de definir estos patrones sociales y de dar significado a diferentes aspectos de la cultura. Instituciones como la familia, la iglesia y la escuela se encargan de la socialización de las personas asignando roles de género diferentes a las mujeres y a los hombres (Pérez-Jiménez, Cunningham, Serrano-García, & Ortiz-Torres, 2007). Por ejemplo, a las mujeres se les atribuyen los ideales de moderación, pureza, dependencia, debilidad, resignación, vulnerabilidad y abstinencia sexual hasta el matrimonio, a partir del cual éstas se subordinan a sus cónyuges y le obedecen (Firestone, Firestone, & Catlett, 2006). Por otro lado, al hombre se le representa como proveedor, independiente, fuerte, dominante, y dispuesto a encarar el peligro (Vázquez Rivera, 2001). Este concepto social de la masculinidad define la sexualidad del hombre heterosexual, viril hasta el punto de la promiscuidad, sabio, agresivo, y en control de su ambiente, incluyendo a las mujeres que le rodean (Marcovici, 2002). Por oposiciín, las mujeres aprenden a mantenerse calladas con respecto a su cuerpo y a su sexualidad, a hacer lo que el hombre diga y a aceptar que el hombre es quien debe disfrutar el sexo (Gupta, Whelan, & Allendorf; 2003; Ortiz-Torres, Williams, & Ehrhardt, 2003). Estos roles se transmiten a través de creencias normativas que obstaculizan la práctica de sexo más seguro, tales como la creencia de que las prácticas sexuales están ligadas a la reproducciín, y la creencia de que una relación sexual completa es aquella en la que hay penetración (Ortiz-Torres et al., 2000).
Estos roles de género legitiman la existencia de un doble estándar con respecto a la sexualidad de las mujeres y los hombres (Crawford & Popp, 2003; Marks & Fraley, 2006; Smith, Mysak, & Michael, 2008). A ellos se les fomenta dishtar abiertamente del sexo sin importar su estatus marital o su edad. A ellas se les exige virginidad, fidelidad y monogamia. El doble estándar sexual con respecto al ejercicio de la sexualidad de hombres y mujeres, la clasificación de las mujeres en estereotipos ligados a su conducta sexual y los obstáculos de la comunicación entre hombres y mujeres en estos ternas, influyen en la forma en que las personas se protegen de las ITS (Pantelides, Gogna, & Ramos, 2000; Smith et al., 2008).
Del mismo modo, la condición social desigual de la mujer las expone a un riesgo más alto de contraer VIH (Amaro & Raj, 2000). Éstas han vivido en estructuras sociales en las cuales se les niega el control de su cuerpo, su sexualidad y su capacidad reproductora, y están en desventaja en lo que se refiere a la capacidad de negociar los encuentros sexuales y el acceso a tratamientos (Marcovici, 2002). A las mujeres también se les ha enseñado a evitar el conflicto y aceptar sus roles de género y sexuales como “naturales”. Esto afecta las relaciones de pareja y lleva a que Sean los hombres los que generalmente determinan cómo y cuándo tendrá lugar la relación sexual.
Las mujeres son vulnerables también ante la infidelidad de sus compañeros. Si éstas le proponen a su pareja que utilice el condón durante la relación sexual pueden sentirse avergonzadas, ser humilladas, ser víctima de fuertes burlas y cuestionamientos (Hebling & Guimaraes, 2004). Se espera que confíen plenamente en sus compañeros, por lo cual no deben tener que protegerse o pedirle a su pareja que se proteja. De otra manera, las mujeres en relaciones estables y prolongadas no se identifican como personas a riesgo de contraer el VIH porque son monógamas y porque no pueden o no quieren aceptar la potencial infidelidad de sus compañeros. Existe la idea de que no tienen por qué dudar de su palabra, ya que si no se han contagiado hasta ahora, no les va a suceder. Los hombres por su parte, prefieren no utilizar el condón en sus relaciones sexuales por que entienden minimiza su placer y porque sienten vergüenza al comprarlos en lugares públicos (Civic, 2000).
En resumen, las mujeres se encuentran en peligro constante de infectarse con el VIH y otras ITS, tanto por su vulnerabilidad biológica, como por factores sociales y culturales a los cuales está expuesta. Esto nos motiva a entender mejor su situación y a desarrollar alternativas para enfrentarla. Partiendo de este análisis, llevamos a cabo un estudio con el objetivo de responder a las siguientes preguntas de investigación: ¿Apoyan estas mujeres los estereotipos tradicionales asociados a la sexualidad femenina? ¿Qué prácticas sexuales realiza este grupo de mujeres puertorriqueñas? ¿Qué métodos utilizan para la prevención del VIH/SIDA en sus prácticas sexuales? ¿Qué relación tienen, si alguna, el apoyo de los estereotipos tradicionales y las práticas sexuales?
Método
Participantes
Participaron 105 mujeres heterosexuales mayores de edad. En la Tabla 1 presentamos las características socio-demográficas de las participates. Las edades fluctúan entre 21–61 años con una edad promedio de 35. La mayoría estaba casada a1 momento de la investigación. La mayoría (63%) tenía algún grado universitario completado e indicó ser católicas y considerar a la religión como algo importante o muy importante.
Tabla 1.
Características Socio-demográficas de las participantes.
| Características | F | % |
|---|---|---|
| Estado Civil | ||
| Casadas | 56 | 53.4 |
| Solteras | 22 | 20.9 |
| Divorciadas | 15 | 14.3 |
| Conviven | 12 | 11.4 |
| Estatus Laboral | ||
| Trabaja a tiempo completo | 79 | 75.2 |
| Trabaja a tiempo parcial | 7 | 6.7 |
| Desempleadas | 19 | 18.1 |
| Nivel Educativo | ||
| Cuarto año de escuela superior | 32 | 30.5 |
| Grado Asociado | 9 | 9.6 |
| Bachillerato | 42 | 40 |
| Maestría | 14 | 13.3 |
| Doctorado | 1 | 0.9 |
| Otro | 7 | 6.7 |
| Religión | ||
| Católica | 71 | 70.3 |
| Protestantes o evangélicas | 19 | 18.8 |
| Espiritista | 1 | 0.9 |
| Otras | 3 | 3 |
| Ninguna | 7 | 7 |
| Importancia de la Religión | ||
| Nada importante | 2 | 1.9 |
| Algo importante | 11 | 10.6 |
| Importante | 35 | 33.6 |
| Muy importante | 56 | 53.9 |
Instrumentos
Administramos el Instrumento de Informacián, Motivación y Conductas – Español (IIMC-E) el cual fue desarrollado y validado en Puerto Rico para ser administrado a personas heterosexuales, mayores de edad (Pérez-Jiménez, Varas-Díaz, Serrano-García, Cintrón-Bou, & Cabrera-Aponte, 2004). El mismo es el primero que se desarrolla en español basado en el modelo teórico de Información, Motivación Conductas (Fisher & Fisher, 2000).
El IIMC-E consiste de 8 escalas tipo Likert más las secciones de datos socio-demográficos, prácticas sexuales y una sección de reclutamiento y retención. Cada escala mide diferentes dimensiones del modelo teórico antes mencionado. Para esta investigación usamos la Escala de Estereotipos sobre la Sexualidad Femenina (EESF), así como algunas preguntas contenidas en la sección de datos sociodemográficos y en la sección de prácticas sexuales. Los temas que aborda la escala son: experiencia sexual, manipulación, control sexual, iniciativa, satisfacción, virginidad, penetración, eyaculación y necesidades sexuales. Un análisis de la confiabilidad de esta escala reflejó un Alpha de Cronbach de .67.
La sección de datos socio-demográficos está compuesta de 27 reactivos de selección múltiple con los cuales recopilamos datos básicos tales como: edad, género, estado civil, estatus laboral, ingreso, municipio de residencia, profesión, nacionalidad, religión, uso de drogas y alcohol, y percepción de riesgo de contraer VIH.
La sección de prácticas sexuales consiste de 21 reactivos. Diez reactivos hacen referencia a la actividad sexual con la pareja principal y otros 11 a la actividad con otras personas. Indagamos sobre prácticas sexuales orales, vaginales y anales, así como sobre el uso del condón durante las mismas. Ademá;, le preguntamos cuán a menudo realizaban las prácticas de la masturbación individual y la masturbación mutua. Diseñamos reactivos para que las personas escogieran las contestaciones de alternativas en formato de selección múltiple con opciones que van desde “todos los días” hasta “nunca”.
Procedimiento
Para la realización de esta investigación obtuvimos la aprobación del Comité Institutional para la Protección de los Seres Humanos en la Investigación (CIPSHI) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, el 16 de mayo del 2002. Las participantes fueron reclutadas de los cursos de mejoramiento profesional y/o educación continua en la Universidad de Puerto Rico (n=29, 28%), la Universidad del Sagrado Coraón (n=56; 53%) y las restantes 20 (19%) recibían servicios en el la Corporación de Servicios de Salud y Medicina Avanzada (COSMMA) en Cidra, Puerto Rico. COSSMA es una organización comunitaria que ofrece servicios médicos y preventivos de salud. Los criterios de reclutamiento fueron: (a) ser mujer, (b) tener 21 años de edad o más, (c) tener pareja, y (d) estar activa sexualmente durante los últimos tres meses. El reclutamiento fue de forma voluntaria y por disponibilidad.
La colaboración de estos lugares consistió en darnos el permiso de recopilar los datos en sus facilidades. Luego que éstos dieron su autorización, el equipo de trabajo del proyecto, pasó a adrninistrar los instrumentos. Visitamos los salones de clases de las universidades y las oficinas del Programa COSSMA, durante los meses de septiembre y octubre del2002. Allí les informamos a las posibles participantes el propósito del estudio. A las mujeres que deseaban colaborar les informamos que el estudio se haría de forma voluntaria y que las contestaciones se mantendrían en completa condencialidad. Le entregamos un sobre que contenía: dos hojas de consentimiento (original y copia) y el cuestionario. Las participantes se llevaban a sus casas los cuestionarios donde los completaron. Posteriormente, ambos documentos eran entregados una semana después en sobres sellados y separados.
Anáisis
Los datos heron analizados utilizando el programa estadístico Statisical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 15. Llevamos a cabo estadísticas descriptivas y análisis de prueba t para estudiar las diferencias entre aquellas mujeres que informaron que se masturbaban y las que no realizaban esta práctica con respecto a1 uso del condón y las creencias sobre la sexualidad femenina. Tabla 4).
Tabla 4.
Diferencia de los Grupos en la Práctica de la Masturbatión y los Estereotipos de la Sexualidad Femenina
| X | F | p | |
|---|---|---|---|
| Grupo 1 (Nunca se ha masturbado) | 35 | ||
| Grupo 2 (Se han masturbado varias veces al día en los últimos tres meses) | 31 | 2.13 | .036 |
Resultados
Apoyo a los Estereotipos Asociados a la Sexualidad Femenina
Ciento una (n=101) mujeres contestaron la EESF cuyas puntaciones totales pueden fluctuar en intervalos desde 15 a 75. A mayor puntuación, mayor apoyo a estereotipos tradicionales sobre la sexualidad femenina. Las contestaciones de las participantes generaron un promedio de 33 (Tabla 2). La mayoría de las mujeres están endesacuerdo con las aseveraciones tradicionales sobre los estereotipos acerca de la sexualidad femenina. Esto queda demostrado en los reactivos 3, 4, 5, 7, 9, 10, 1 1, 12, 13, 14 y 15. Sólo cuatro reactivos muestran actitudes tradicionales de las mujeres en las cuales las participantes estuvieron de acuerdo: 1,2, 6, 8.
Tabla 2.
Respuestas en la Escala de Estereotipos de Sexualidad Femenina.
| Reactivo | Acuerdo | Indeciso | Desacuerdo | Total | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
|
||||||||
| F | % | F | % | F | % | F | % | |
| 1. Las mujeres prefieren los hombres con experiencia en actividades sexuales. | 54 | 55 | 3 | 3 | 42 | 42 | 99 | 100 |
| 2. Las mujeres utilizan sus encantos sexuales para manipular a los hombres. | 74 | 74 | 2 | 2 | 24 | 24 | 100 | 100 |
| 3. A las mujeres les gustan los hombres dominantes al tener relaciones sexuales. | 41 | 41 | 6 | 6 | 53 | 53 | 100 | 100 |
| 4. Protegerse contra el VIH/SIDA al tener relaciones sexuales es responsabilidad de las mujeres. | 17 | 17 | 2 | 16 | 82 | 81 | 101 | 100 |
| 5. Las mujeres deben esperar que los hombres inicien la relatión sexual. | 8 | 8 | 1 | 1 | 92 | 91 | 101 | 100 |
| 6. Las mujeres deben estar dispuestas a satisfacer sexualmente a los hombres. | 52 | 52 | 2 | 2 | 46 | 46 | 100 | 100 |
| 7. Las mujeres deben llegar vírgenes al matrimonio. | 27 | 27 | 8 | 8 | 66 | 65 | 101 | 100 |
| 8. Si una mujer quiere una relación sexual más variada que la que tiene con su pareja sexual es aceptable que la busque afuera. | 3 | 3 | 1 | 1 | 96 | 96 | 100 | 100 |
| 9. No se ve bien que las mujeres tengan relaciones sexuales antes de casarse. | 29 | 29 | 11 | 11 | 60 | 60 | 100 | 100 |
| 10. Para las mujeres las relaciones sexuales no son necesarias. | 7 | 7 | 3 | 3 | 90 | 90 | 100 | 100 |
| 11. Para las mujeres la penetración sexual no es necesaria para tener relación sexual | 43 | 43 | 6 | 6 | 51 | 51 | 100 | 100 |
| 12. Es responsabilidad de las mujeres hacer que los hombres se vengan. | 24 | 24 | 4 | 4 | 72 | 72 | 100 | 100 |
| 13. Las mujeres prefieren la relatión sexual planificada. | 19 | 19 | 6 | 7 | 74 | 74 | 99 | 100 |
| 14. No se ve bien que las mujeres hablen de sus necesidades sexuales. | 11 | 11 | 4 | 4 | 86 | 85 | 101 | 100 |
| 15. Las mujeres deben tener relaciones sexuales sólo cuando desean quedar embarazadas. | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 100 | 100 | 100 |
Cuando les preguntamos sobre en quién debe recaer la responsabilidad de protegerse a1 tener relaciones sexuales, éstas pensaban que la responsabilidad debe caer en los hombres. Cuando les cuestionamos sobre el valor de la fidelidad, el 96% de las mujeres indicó que creen que las mujeres deban buscar variedad en sus relaciones sexuales con otras parejas. Por último, cuando les preguntamos si les gustaba que el hombre dominara las relaciones sexuales surgó, una opinión dividida ya que 41% estaba de acuerdo y 53% estaba en desacuerdo.
Práticticas Sexuales y Mktodos de Prevención
En la Tabla 3 resurnimos los resultados obtenidos con respecto a las prácticas sexuales. Como se podrá apreciar, la mayoría (86%) indicó haber tenido relaciones sexuales vaginales con su pareja. Sin embargo, sólo el 7% indicó usar el condón siernpre o casi siempre. El 69% (n=63) indictó nunca utilizar el condón. Con respecto a la práctica del sexo oral, el 25 % (n=27) indicó “nunca” haber realizado dicha práctica, mientras 73% (n=69) informó practicarla. Nuevarnente, el uso del condón en esta actividad fue muy bajo. El 75% (n=60), indicó nunca haber utilizado el condón durante el sexo oral. Finalrnente, con relación a1 sexo anal, el 77 % (n=72) indicó no realizar dicha práctica sexual, mientras 23 % (n=21) informó, haberla realizado. El 61 % (n=20) indicó nunca haber utilizado un condón durante esta actividad sexual.
Tabla 3.
Prácticas Sexuales Informadas.
| Nunca | Casi Nunca | A veces | Casi Siempre | Siempre | Total | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
| ||||||||||||
| F | % | F | % | F | % | F | % | F | % | F | % | |
| Sexo Vaginal | 13 | 14 | 14 | 15 | 26 | 27 | 41 | 43 | 1 | 1 | 95 | 100 |
| Sexo Anal | 72 | 77 | 15 | 16 | 4 | 4 | 2 | 2 | 0 | 0 | 93 | 100 |
| Sexo Oral | 26 | 27 | 20 | 21 | 27 | 28 | 20 | 21 | 2 | 2 | 95 | 100 |
Con respecto a la práctica de la masturbación individual, el 41% (n=58) indicó nunca haberla realizado. En términos de la masturbación mutua, la mayoría (71%) indicó haberla practicado en algún momento en los pasados tres meses. Sólo el 29% (n=41) indicó nunca haberla practicado.
Sexualidad Femenina y Masturbacinó6
Realizamos un d análisis de prueba t para comparar los promedios en la EESF entre dos grupos. El grupo 1 estaba compuesto por las mujeres que informaron nunca haberse masturbado (n = 45, 43%), mientras que el grupo 2 estaba compuesto por las que informaron haber llevado a cabo esta práctica (n = 30, 29%). Los resultados reflejaron una diferencia significativa entre los grupos (Las mujeres que no se masturbaban fueron las que apoyaron las creencias más tradicionales sobre la sexualidad femenina.
Sexualidad Femenina y el Uso del Condón
Setenta (77%) participantes indicó que no usan el condón, mientras que 21(23%) lo utilizaban cuando tenían relaciones sexuales. Realizamos una prueba t para conocer si existía diferencia en promedio de la escala total de sexualidad femenina si la participate usaba el condón o no. Los resultados de dicha prueba heron de t = 1.46 (p ≤ .05) indicando asi que no encontramos una diferencia significativa entre los dos grupos en el promedio de la escala de sexualidad femenina.
Relaciones Sexuales con Otras Personas
Ademas de conocer la actividad sexual con la pareja principal, nos intereso explorar las relaciones sexuales con otras personas. El 13 % (n=12) informo haber tenido relaciones con otras personas, ademas de su pareja principal, en los pasados tres meses, mientras la mayoria (n = 84, 87 %) indico que ese no era el caso. De estas mujeres, 11 informo que sus parejas habian sido hombres. La mayoria indico (80%) haber realizado la practica sexual vaginal en los ultimos tres meses. Con respecto al uso del condon, la mitad (50%) informo nuca haberlo usado en sus relaciones vaginales, y solo una persona (9%) indico haberlo utilizado varias veces en los ultimos tres meses. Por ultimo, la mayoria (80%) llevo a cabo la practica sexual oral, y el 78% nunca uso el condon durante esta practica.
Discusion
Cuando analizamos los resultados obtenidos en este estudio, a raiz de nuestro primer objetivo de investigacion, notamos que las practicas sexuales mas frecuente en este grupo de mujeres fue el sexo vaginal con un 86%, aunque estas mujeres informaron haber utilizado otras practicas sexuales como el sexo anal con un 23% y oral con un 73%. Este dato concuerda con estudios previos en otras muestras (Cunningham & Ortiz, 1991) que señalan que la practica de sexo vaginal sigue siendo la practica mas usual en nuestra poblacion. Entendemos que esto es asi porque esta ligada a la reproduccion y a la definicion cultural de que una relacion sexual completa es aquella en la cual hay penetracion vaginal (Ortiz-Torres, et al. 2000).
Al analizar cuales son los metodos utilizados por nuestras participantes para la prevencion del VIH/SIDA, que es nuestro segundo objetivo de investigacion, notamos que las mujeres participantes, en su mayoria, no utilizaban el condon como metodo de proteccion con un 69%. De esta forma, quedaban expuestas a una posible infeccion con el virus. Debemos recordar que se asocia el uso o no uso del condon con la falta de espontaneidad, la confianza y la naturalidad (Sunmola, 2005). Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que la mayor parte de las parejas no tienen una comunicacion verbal sobre temas de sexualidad. Esto en parte se debe a la creencia que las mujeres no deben hablar sobre sexo y no pueden manifestar sus deseos ya que ponen en tela de juicio su moralidad. Ademas, cobran importancia las relaciones de poder dentro de la pareja en las que, por lo general, el hombre es quien impone las decisiones partiendo del machismo dominante en nuestra sociedad.
Por otro lado, es interesante que 13% de las mujeres indicara tener relaciones sexuales con otras personas que no son su pareja principal. Esto denota cierta apertura a informar una conducta que es socialmente proscrita, pero se constituyen, a su vez, en el grupo de mujeres en mayor riesgo de exposicion al virus al no protegerse de la infeccion mediante el uso del condon. Debemos tomar en consideracion que de las mujeres que indicaron que realizan practicas sexuales con otras parejas, el 50 % indico no haber utilizado el condon "nunca".
Los resultados de la investigacion nos han indicado que el por ciento mas alto de no utilizar el condon esta asociado al sexo oral ya que esta no se considera una practica riesgosa. Esto tambien lo podemos asociar a las investigaciones en que se indica que la transmision del VIH se da por fluidos corporales, pero es en la saliva donde se encuentra la menor concentracion del virus (Campo et al., 2006). El riesgo de infectarse con VIH a traves de contacto sexual oral sin proteccion es mas bajo que a traves de un contacto sexual por via anal o vaginal sin proteccion, debido a que se han identificado componentes de la saliva que sirven como agentes inhibidores del VIH/ITS (Campo, et al., 2006; Edwards & Came, 1998).
Cuando analizamos si las mujeres participantes apoyan los estereotipos culturales asociados a la sexualidad femenina, nuestro tercer objetivo de investigacion, notamos que estas se encuentran en desacuerdo con las creencias que validan los estereotipos de la sexualidad femenina. Podriamos concluir que estas mujeres apuntan a un cambio en la concepcion traditional de la sexualidad. Parecen apuntar a una postura mas liberal en la cual ellas tienen una participacion activa para disfrutar de su sexualidad. Interesantemente, no cifran su satisfaccion sexual exclusivamente en la penetracion ya que las opiniones sobre esta practica estan divididas. Estas mujeres utilizan la practica de la masturbacion, tanto individual y mutua, como una de las formas en las cuales generan placer sexual.
Al contestar nuestra pregunta de hipotesis ¿Si el genero y la sexualidad impactan la prevencion del VIH/SIDA en un grupo de mujeres puertorriqueñnas? debemos ver que estas presentan acuerdo con algunos reactivos relacionados a la sexualidad en la pareja. Estas prefieren hombres que tengan experiencia y apoyan que las mujeres usen sus encantos para atraer a los hombres. Tambien piensan que deben estar dispuestas a satisfacerle y apoyan el rol dominante de los hombres en la relacion sexual. Es posible que estos reactivos le confionten con su dificultad en manejar las relaciones de poder con sus parejas, mientras los anteriores se refieren, a aspectos mas individuales de la sexualidad.
Por otro lado, las mujeres no conciben que la responsabilidad de protegerse sea exclusivamente de ellas ya que consideran que debe ser una compartida con la pareja. Tanto el hombre como la mujer deben salvaguardar la salud sexual de la pareja y asi ambos se protegen de posibles riesgos que puedan tener sus relaciones. En cuando a la fidelidad, las mujeres se expresan fuertemente en contra de buscar otras parejas. Es preocupante pensar que ellas se mantengan fieles mientras sus parejas justifican su infidelidad con el doble estadar antes mencionado. Esto aumenta el riego de las mujeres a infectarse al desconocer si su pareja tiene relaciones con otras personas, y si se protege o no con estas.
Estos resultados evidencian la transicién en la que se encuentra la mujer en nuestra sociedad y las contradicciones que enfrenta día a día. Aunque muchas de las normas culturales mencionadas en la introducción retienen su vigencia a través de las instituciones de nuestra socialización, las mismas enfrentan los retos que le han presentado la industrialización, los movimientos feministas y la globalización. Las mujeres de este estudio son mujeres con algún grado de educación, la mayoría de las cuales trabaja hera de su hogar. A su vez son mujeres con parejas estables y con gran significación y participación en sus iglesias. Por tanto, se encuentran insertas precisamente en las contradicciones antes señaladas.
Como todo estudio de investigación existen algunas limitaciones que pueden afectar nuestras conclusiones. Primero, los cuestionarios heron recogidos una semana después de que eran entregados a los/las participantes, lo que hacía que muchos no fueran devueltos. Segundo, lo extenso del cuestionario hacía que algunas participantes entregaran cuestionarios sin terminar de llenarlos. Por último, el muestre4o de la invegtigación se realizó por disponibilidad lo que implica no poder generalizar los hallazgos a1 resto de la población.
Debemos reflexionar sobre los resultados de este estudio para desarrollar investigaciones e intervenciones con parejas. Es necesario profimdizar en el estudio de las transiciones que estas mujeres representan y hacerlo particularmente con muestras no universitarias. También es necesario trabajar en las intervenciones con la deconstrucción de las nociones estereotipadas de la sexualidad en las relaciones de pareja, además, de fomentar visiones alternas de las práticas sexuales penetrativas. Por último, pero no menos importante, es esencial seguir transmitiendo el mensaje de la seriedad de la epidemia del VIH/SIDA a través del contacto heterosexual y hacer conciente a las mujeres de que tener una pareja estable, y seguir las norrnas establecidas para su género no provee protección contra la infección. Es necesario que eduquemos a nuestras mujeres jóvenes para que sepan que las normas no son dadas naturalmente, sino construidas socialmente. En este sentido, concientizar en que algunas normas pueden ser dsñinas a su salud, por lo cual deben ser retadas y substituidas por otras que propicien una convivencia saludable para ambos géneros.
Agradecimientos
Deseamos expresar nuestro agradecimiento a todas las personas que participaron en esta investigación, al Programa de Educación continua de la Universidad de Puerto Rico y la Universidad del Sagrado Corazón. Además, de las participaron en nuestra versión de Internet.
Finalmente, nuestro agradecimiento al National Institute of Mental Health, Division of Mental Disorders, Behavioral Research & AIDS por el apoyo financiero. Propuesta número: 3 R24 MH49368-10S1.
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