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. 2019 Jun 14;32(3):284–285. [Article in Spanish]

Conjuntivitis por Capnocytophaga ochracea en un neonato de dos semanas

Margarita Bolaños Rivero 1, María Aroca Ferri 1,, Beatriz Ruíz Derlinchan 2, Antonio Manuel Martín Sánchez 1,3
PMCID: PMC6609935  PMID: 31132007

Sr. Editor:

La conjuntivitis neonatal engloba todas las conjuntivitis que se producen en las primeras cuatro semanas de vida. Puede ser producida por bacterias, virus y clamidias, o ser de origen tóxico. La identificación del agente etiológico es de suma importancia porque puede existir una infección sistémica potencialmente grave asociada con la afección ocular [1]. Presentamos un caso en un neonato de dos semanas.

Varón que acude a revisión por la presencia de legañas en ambos ojos desde el nacimiento. Entre sus antecedentes personales destaca el parto por cesárea a las 40 semanas de gestación debido a la rotura prolongada de membranas, con un peso de 2.900 gramos y Apgar de 6/9. Su madre era portadora vaginal de Streptococcus agalactiae, por lo que recibió tres dosis de penicilina intraparto.

Debido a la existencia de secreción conjuntival sin hiperemia, se sospechó de obstrucción del conducto lagrimal y se le indicaron masajes con calor seco. A las 5 semanas de vida acudió de nuevo porque continuaba con secreción en ambos ojos, a pesar de los masajes, calor y limpieza con suero fisiológico. A la exploración presentaba abundantes secreciones amarillentas en ambos ojos, sin hiperemia conjuntival. Se solicitó cultivo del exudado conjuntival y se pautó tratamiento empírico con gentamicina oftálmica. La muestra se envió al Servicio de Microbiología donde se sembró en los medios habituales de cultivo y en un caldo de tioglicolato. A las 48 horas de incubación a 35ºC con un 5% de CO2, crecieron tanto en agar sangre como en agar chocolate unas colonias planas, oxidasa y catalasa negativas. La tinción de gram de las colonias se observan bacilos gramnegativos delgados que fueron identificados mediante espectrometría de masas (Bruker) como Capnocytophaga ochracea. Las colonias no alcanzaron su máximo desarrollo hasta pasados 4 días, presentando un color amarillo-rosado y unas proyecciones digitales que rodeaban la parte central de la colonia debido a su movimiento deslizante característico. El antibiograma se realizó mediante Etest® (bioMérieux) siguiendo los puntos de corte definidos por EUCAST para Haemophilus sp. La cepa fue sensible a ampicilina, amoxicilina/ácido clavulánico, ciprofloxacino y tetraciclina, y resistente a cotrimoxazol. No existía punto de corte definido para gentamicina, y por ello no se testó. La cepa se envió al Instituto de Salud Carlos III (Majadahonda) para confirmar su identificación.

Pasado un mes acudió a consulta, donde la madre confirmó la desaparición de las secreciones tras el tratamiento con gentamicina. Solo refirió la presencia de algunas legañas por las mañanas, escasas y claras. Se recogió de nuevo exudado conjuntival para su cultivo, que resultó ser negativo.

Capnocytophaga pertenece a la familia Flavobacteriaceae. Actualmente, mediante estudios basados en la secuenciación del 16S rRNA se ha dividido el género Capnocytophaga en tres grupos: Uno que engloba las especies C. ochracea, C. sputigena y C. haemolytica, un segundo grupo con C. gingivalis y C. granulosa y un tercero con C. canimorsus y C. cynodegmi [2]. La temperatura óptima de crecimiento para estos microorganismos es de 35-37ºC con un 5-10% de CO2 (de ahí procede su nombre), aunque también pueden crecer en anaerobiosis. Para su aislamiento se deben emplear medios enriquecidos como agar sangre o agar chocolate, y también crecen en ThayerMartín.

En cuanto a su morfología se presentan como bacilos gramnegativos fusiformes. También pueden observarse formas rectas o curvilíneas y en los cultivos viejos pueden tener un aspecto cocoide, siendo el polimorfismo un rasgo típico de estos microorganismos. Las especies humanas son oxidasa y catalasa negativas.

Las especies de la cavidad oral del hombre (C. ochracea, C. sputigena o C. gingivalis) actúan como patógenos oportunistas en pacientes inmunodeprimidos produciendo bacteriemias. En los pacientes inmunocompetentes los cuadros clínicos atribuidos a estas especies son menos frecuentes y las formas clínicas tienen otras localizaciones como queratitis, conjuntivitis, úlceras corneales, empiemas, abscesos pericárdicos, mediastinitis, abscesos pulmonares, artritis sépticas, linfadenitis, sinusitis, osteomielitis, peritonitis y abscesos abdominales, infecciones de heridas, infecciones puerperales y neonatales, etc [3].

El empleo generalizado de la espectrometría de masas en los servicios de Microbiología, ha permitido la identificación correcta y precoz de esta bacteria, así como ha permitido que se pueda administrar el tratamiento adecuado en casos de infecciones graves [4].

Los diversos estudios publicados demuestran que estos microorganismos son sensibles a clindamicina, linezolid, tetraciclinas, cloranfenicol, imipenen y β-lactámicos asociados a inhibidores de β-lactamasas. Asimismo, son descritos como resistentes a polimixina, fosfomicina y trimetropim-sulfametozaxol. Su actividad es variable a eritromicina, rifampicina, quinolonas, metronidazol, vancomicina, aminoglicósidos, aztreonam, penicilina y cefalosporinas [5].

Aunque no es una causa frecuente se han descrito otros casos de conjuntivitis por este microorganismo [6]. Por ello consideramos importante la recogida de muestras antes del inicio del tratamiento antibiótico y prolongar el tiempo de incubación de los cultivos, especialmente si son negativos.

AGRADECIMIENTOS

Al Dr. Juan Antonio Sáez Nieto del Centro Nacional de Microbiología (ISCIII, Majadahonda, Madrid) donde se confirmó la identificación.

FINANCIACIÓN

Los autores declaran no haber recibido financiación para la realización de este estudio.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores señalan no tener ningún conflicto de interés.

BIBLIOGRAFÍA

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