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. 2015 Feb 7;47(10):616–625. [Article in Spanish] doi: 10.1016/j.aprim.2014.09.012

Riesgo de depresión en personas de 75 años o más, valoración geriátrica integral y factores de vulnerabilidad asociados en Atención Primaria

Risk of depression in 75 years or older persons, comprehensive geriatric assessment and associated factors in primary care: cross sectional study

Eduardo Kronfly Rubiano a,, Daniel Rivilla Frias a, Isabel Ortega Abarca a, Montserrat Villanueva Villanueva a, Eva Beltrán Martínez a, Montserrat Comellas Villalba a, Jesús Almeda Ortega b,c, Jordi Casals Fransi a, Yolanda Rico García a, Sonia Martínez Carmona a, Rosa Carrasco Coria a, Montserrat Bonfill Gavaldà a, Belén Calderón Loren a, Mercedes Fernández Fernández a, Laura Barranco Oliver a
PMCID: PMC6983642  PMID: 25660843

Abstract

Objectives

To determine the prevalence of the risk of depression, major defining characteristics and factors associated with.

Design

Sub-study of comprehensive geriatric assessment cross-study.

Setting

Primary health center.

Participants

For an estimated 14% prevalence we need a sample of 288 people. From 3854, 290 people ≥ 75 years were selected. Excluding terminals, chemotherapy, recent surgery, temporary residence, mental retardation, serious psychiatric illness, or under home care.

Measurement

Outcome: risk of depression (≥ 2 points on the Goldberg depression subscale. Dependent variables: Sociodemographic and five study areas of the Comprehensive Geriatric Assessment: medical –comorbidity, polypharmacy, falls and hospital admissions–, functional –Up&Go Test, Lawton-Brody and Barthel Index–, nutritional –Mini Nutritional Assessment (MNA)–, mental-affective –Pfeiffer Questionnaire and Goldberg scale–, and social. Descriptive analysis and logistic regression.

Results

We obtained 290 interviews, with 102 (35.1%) male and mean age of 79.4 years (SD: 3.2). The prevalence of the risk of depression was 37.2%, 26.5% in men and 43.1% in women (p = 0.005).

Association of risk of depression is observed with arterial hypertension (OR : 3.87 95% CI : 1.61-9.34), cancer (OR : 4.12 95%, CI : 1.58-10.76), lack of leisure activity (OR : 2.75 95%, CI : 1.33-5.67), increase of anxiety scale (OR : 1.87 95%, CI : 1.57-2.22) and decrease in MNA (OR : 0.78 95%, CI : 0.68-0.9).

Conclusions

The prevalence of risk of depression is higher than expected, although overestimated until being confirmed with a diagnostic test. We appreciate new associations of comorbidity variables with risk of depression and corroborate other known. The studied factors that were associated with the risk of depression should be included in future studies of geriatric depression.

Keywords: Depression, Ageing, Screening, Comprehensive geriatric assessment

Introducción

La aparición progresiva de procesos crónicos y degenerativos asociados al envejecimiento de la población, tiene como consecuencia el incremento de la morbilidad en relación a la aparición de alteraciones funcionales, nutricionales, afectivas, cognitivas y sociales. Estos problemas pueden determinar la instauración en el tiempo de una situación de fragilidad, discapacidad o dependencia en estas personas. Este hecho hace necesaria la detección de la población vulnerable para desarrollar una atención oportuna y una prevención integral, adaptando los modelos de valoración clínica para la población de más edad1.

Desde hace tiempo se sabe que uno de los retos que han de asumir los profesionales de Atención Primaria hacia la depresión en personas mayores es la dificultad en la detección y diagnóstico de la enfermedad, debido a la concomitancia con otros procesos médicos crónicos, y a la presencia de problemas funcionales, nutricionales o sociales que pueden hacer pasar desapercibidos los síntomas afectivos, o bien atribuirlos al proceso natural del envejecimiento. Por lo tanto, la población anciana presenta unos rasgos diferenciales, en relación a los adultos no geriátricos, que hemos de tener presente para discernir aquello de lo que es un envejecimiento natural de otras situaciones que son patológicas2.

Tanto la Psiquiatría como la Geriatría han explicitado que los problemas de salud mental en la población anciana hacen necesaria una capacitación específica, definida en los respectivos marcos competenciales, y unas pautas de actuación propias para este período vital3, 4.

Con este objetivo el EAP de Pubilla Casas de L’Hospitalet del Llobregat (L’H) en Barcelona, puso en marcha un estudio descriptivo entre los años 2009 y 2010 con el fin de determinar el estado de salud de las personas de 75 años y más. Mediante una valoración geriátrica integral (VGI), se estudiaron cinco áreas: médica, funcional, nutricional, cognitivo-afectiva y social. En este estudio se detectó una importante población de personas con problemas de depresión, algunas de ellas ya diagnosticadas y tratadas.

La detección de trastornos afectivos en los ancianos realizada en dicho estudio, mediante la aplicación del test de Golberg, mostró la relación entre la depresión y otras áreas de fragilidad estudiadas. Por este motivo, y dentro del marco de nuestra investigación, se ha realizado un estudio para conocer la prevalencia del riesgo de depresión, sus características principales y los factores de vulnerabilidad asociados al riesgo de depresión. Todo lo anterior puede ayudar a los profesionales de la salud a planificar intervenciones preventivas y terapéuticas efectivas.

Personas, material y métodos

Para conseguir los objetivos del estudio, se diseñó un estudio descriptivo transversal sobre la población de personas de 75 años o mayores atendidas en el EAP de Pubilla Casas de L’H. Este centro de salud urbano atiende a una población de 32.000 habitantes y tiene 18 equipos de Atención Primaria (cada uno formado por un médico y un profesional de enfermería) y un profesional de trabajo social.

Según la bibliografía revisada, la prevalencia de depresión varía en función tanto del ámbito de aplicación de los estudios como de las escalas de detección o de diagnóstico aplicadas, oscilando en la comunidad entre 12,35 y 16%6, mientras que en pacientes institucionalizados varía de 20 a 34%2.

La población de estudio, que correspondía a todos los pacientes con alguna visita presencial en el periodo de estudio, fue de 3854 personas. El cálculo de la muestra poblacional para una proporción comparada con la de referencia, que asumimos del 14% como valor intermedio de las publicadas5, 6, con un riesgo α del 0,005 y un riesgo β de < 0,02 en una distribución bilateral, requería unas 288 personas para detectar una diferencia de 0,06 unidades. Calculado mediante programa GRANMO v7.12 (Program of research in inflammatory and cardiovascular disorders. Institut Municipal d’Investigació Mèdica, Barcelona, España).

Los criterios de inclusión fueron todas las personas de 75 años o más que residían de manera habitual en L’H (más de seis meses en el último año).

Los criterios de exclusión fueron:

  • Pacientes incluidos en el programa de atención domiciliaria (ATDOM).

  • Pacientes terminales (con perspectiva de vida menor de seis meses).

  • En tratamiento con quimioterapia en el momento actual.

  • Intervención quirúrgica reciente (entre 3 a 6 meses).

  • Residencia temporal en L’H (menos de 6 meses en el último año).

  • Presentar retraso mental, enfermedad psiquiátrica grave u otro impedimento que dificulte dar respuesta a pruebas y cuestionarios utilizados.

  • Las personas que no aceptaron participar.

Los pacientes se reclutaron sistemáticamente de la población visitada cada día durante el periodo comprendido entre los meses de junio de 2009 y julio de 2010. Se ofreció participar a todos los pacientes que cumplían los criterios, realizando un consentimiento informado verbal del cual se dejó constancia en su historial. Los participantes incluidos se citaban en las dos primeras visitas del día del equipo médico o dentro de las visitas diarias programadas para enfermería.

La variable de resultado en este estudio fue la valoración de la subescala de depresión de Goldberg, que era una de las incluidas en la VGI. El riesgo de depresión se consideró como probable con dos o más respuestas afirmativas de esta subescala.

Como variables independientes, los factores de vulnerabilidad se agruparon en cinco áreas de estudio: médica, funcional, nutricional, cognitivo-afectiva y social. Se diseñó un cuestionario de VGI «ad hoc» para recoger información sobre estas áreas de estudio.

La detección de problemas de salud del área médica se hizo mediante la historia clínica informatizada en el sistema de datos informático (e-CAP), recogiendo los términos codificados en el apartado de problemas de salud activos, y el resto de información se completó mediante entrevista dirigida por el equipo investigador. Los problemas de salud seleccionados fueron: hipertensión arterial; obesidad; accidente vascular cerebral; enfermedad cardiovascular: cardiopatía isquémica, valvulopatías, arritmias, insuficiencia cardíaca y miocardiopatía hipertrófica/dilatada; enfermedad pulmonar obstructiva crónica; diabetes mellitus tipo 2; insuficiencia renal crónica; patología hepática (insuficiencia hepática; hepatopatía crónica vírica-tóxica); cáncer; enfermedades neurológicas degenerativas: Parkinson, Alzheimer y otras demencias; enfermedades tiroideas: hipertiroidismo, hipotiroidismo y bocio nodular/multinodular; dolor osteoarticular crónico: artrosis, fibromialgia, artritis y neuralgia; inmovilización prolongada; y déficit sensorial visual y auditivo de cualquier grado de afectación según diagnóstico clínico. También se incluyeron la polifarmacia (≥ 5 fármacos/día); caídas en el último mes; ingresos hospitalarios o repetidos en el último año; demanda de visita urgente domiciliaria en el último mes.

Para la valoración del área funcional se aplicaron el cuestionario «Time Up and Go», considerando normal < 10 segundos y alterado ≥ 10 segundos; el índice de Lawton-Brody, que valora las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD), considerando alguna dependencia ≤ 4 puntos para varones y ≤ 7 puntos para mujeres; y el índice de Barthel, que mide las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), aceptando alguna dependencia con ≤ 99 puntos. La valoración del área nutricional se hizo mediante la administración del cuestionario «Mini Nutritional Assessment» (MNA), considerando mal estado nutricional < 17 puntos, riesgo de malnutrición entre 17 y 23,5 puntos y estado satisfactorio ≥ 24 puntos. El área cognitiva se valoró mediante el cuestionario corto del estado mental de Pfeiffer, considerando deterioro ≥ 3 errores; el área afectiva se evaluó con la subescala de ansiedad de Goldberg, considerando ansiedad probable ≥ 4 respuestas afirmativas. Finalmente, la medición del área social se hizo mediante la elección de unos indicadores de riesgo social con mejor predicción de vulnerabilidad geriátrica, basándonos en la bibliografía consultada7: tener 80 años o más, vivir solo, convivir con una persona discapacitada, analfabetismo, falta de actividad física (menos de 30 minutos/día), falta de red social de soporte y falta de actividades de ocio. Además se recogieron datos sociodemográficos (edad, sexo y estado civil).

Los resultados del análisis de datos para las variables categóricas se muestran con frecuencias (n) y porcentajes (%), mientras que para las variables continuas se presentan usando la media (X) y desviación estándar (DE) para aquellas con distribución normal, y mediana y rango intercuartílico para aquellas que no siguen una distribución normal. Para asegurar la representatividad de la muestra poblacional se realizó un análisis comparativo según edad, sexo y frecuentación de los participantes y no participantes dentro de nuestra población de estudio.

En un análisis bivariante de los diferentes factores estudiados respecto al riesgo de depresión y para la detección de diferencias entre grupos se aplicaron pruebas de chi cuadrado (χ2) o exacta de Fisher para comparar variables categóricas, según condiciones de aplicación. Dependiendo de la distribución normal de la variable, se aplicaron pruebas t de Student o pruebas no paramétricas (U de Mann-Whitney) para comparar variables continuas. Además del contraste de hipótesis según riesgo de depresión se estudiaron diferencias según sexo, y participantes o no (edad, sexo y frecuentación). El nivel de significación escogido para todos los contrastes fue un 5%.

En el análisis multivariante (regresión logística) se tuvieron en cuenta las variables independientes del análisis bivariante que presentaban un valor p ≤ 0,1. No se incluyeron las variables categóricas significativas cuando las correspondientes variables numéricas también lo eran, pese a mostrarse en las tablas de resultado del análisis bivariante. Los diferentes modelos se ajustaron utilizando la estrategia «stepwise». Los resultados se expresan mediante odds ratio con sus respectivos intervalos de confianza al 95%. Para la recogida de información se utilizaron tablas confeccionadas con el programa Access y para el análisis estadístico se utilizó el programa PASW statistics 18.0 (SPSS Inc., an IBM Co. Chicago, Illinois. EE. UU).

Aspectos éticos

El estudio fue aprobado por el Comité Ético del Investigación Clínica del «Institut Universitari d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol» y la participación fue voluntaria. Después de haber sido informados verbalmente del objetivo de la investigación, se dejó constancia de su acuerdo en su historial clínico. No fue necesario el consentimiento informado escrito y firmado porque la dinámica de estudio estaba inmersa dentro de las actividades habituales del centro y no incluía pruebas invasivas. Se garantizó la protección de los datos y la confidencialidad, mediante la separación de indicadores personales en los cuestionarios de recogida de datos, así como en el almacenaje de los mismos.

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Esquema del estudio: *VGI: valoración geriátrica integral.

Resultados

De las 3.854 visitas potenciales, se realizaron 290 entrevistas reales (7,55% IC 95% 6,73-8,43), de las cuales 102 fueron hombres (35,05%) y 188 (64,94%) mujeres. La media de edad total fue de 79,84 años (DE : 3,56). La media de edad por sexos fue de 79,41 (DE : 3,2) para los hombres y de 80,07 (DE : 3,72) para las mujeres.

La prevalencia del riesgo de depresión detectada según la subescala de Goldberg fue de 37,2%, siendo del 26,5% hombres y del 43,1% en mujeres (p = 0,005).

El análisis comparativo por edad, sexo y número de visitas entre los participantes y no participantes de la población de estudio mostró una proporción de 64,8% de mujeres entre los participantes y un 57,9% entre los no participantes (p = 0,012). La edad media entre los participantes fue de 79,84 años (DE : 3,56) y en los no participantes 77,70 años (DE : 5,58) (p < 0,001), y la media del número de visitas en los dos años del estudio fue de 34,1 (DE = 18,9) entre los participantes y 25,8 (DE = 17,9) entre los no participantes (p < 0,001).

El análisis bivariante realizado entre el riesgo de depresión detectada y el resto de variables cualitativas y cuantitativas estudiadas, mostró que las asociaciones más significativas, dentro de las variables demográficas, correspondían a viudedad (p = 0,023) y al sexo femenino (p = 0,005).

En la tabla 1 se muestra el análisis bivariante realizado por áreas de estudio. Dentro del área médica, se observó una asociación entre depresión y haber tenido un diagnóstico de cáncer (p = 0,009), presentar déficit visual (p = 0,029) y la polifarmacia (p = 0,029). Dentro del área funcional la asociación fue con el cuestionario de «Time Up and Go» con alteración moderada-severa (p = 0,004) y el índice de Barthel con todos los niveles de afectación agregados (p = 0,018). Con respecto al área nutricional, se encontró una asociación entre tener riesgo de malnutrición en el cuestionario MNA y depresión (p < 0,001). Las asociaciones en el área cognitivo-afectiva se establecieron entre deterioro del cuestionario de Pffeifer (p = 0,003) y detección de ansiedad en la subescala de Golberg (p < 0,001). Finalmente, en el área social las asociaciones más significativas se encontraron con tener 80 años o más (p = 0,036), falta de actividad física (p = 0,002), falta de red social de soporte (p = 0,001) y falta de actividades de ocio (p = 0,001).

Tabla 1.

Resultados del análisis comparativo de factores cualitativos de vulnerabilidad estudiados según riesgo de depresión (Goldberg depresión >2). Se muestra número analizado, frecuencia, porcentaje y significación estadística

Factor Valor No depresión (182)
Sí depresión (108)
p
n % n %
Factores sociodemográficos
 Estado civil Casado/a 110 67,5 53 32,5 0,023
Soltero/a 6 100 0 0
Viudo/a 65 54,2 55 45,8
Separado/a 1 100 0 0
 Sexo Hombre 75 73,5 27 26,5 0,005
Mujer 107 56,9 81 43,1



Área médica
 Hipertensión arterial 134 59,8 90 40,2 0,078
No 48 72,7 18 27,3
 Obesidad 71 60,2 47 39,8 0,450
No 111 64,5 61 35,5
 Accidente vascular cerebral 18 51,4 17 48,6 0,139
No 164 64,3 91 35,7
 Enfermedad cardiovascular 50 60,2 33 39,8 0,574
No 132 63,8 75 36,3
 Cardiopatía isquémica* 16 55,2 13 44,8 0,489
No 34 63,0 20 37,0
 Valvulopatías* 8 47,1 9 52,9 0,213
No 42 63,4 24 36,4
 Arritmias* 27 67,5 13 32,5 0,192
No 23 53,5 30 46,5
 Insuficiencia cardíaca* 9 90,0 1 10,0 0,040
No 41 56,2 32 43,8
 Miocardiopatía hipertrófica* 6 50,0 6 50,0 0,433
No 44 62,0 27 38,0
 EPOC** 21 58,3 15 41,7 0,557
No 161 63,4 93 36,6
 Diabetes mellitus tipo 2 53 63,1 31 36,9 0,940
No 129 62,6 77 37,4
 Insuficiencia renal crónica 20 60,6 13 39,4 0,786
No 162 63,0 95 37,0
 Patología hepática 5 55,6 4 44,4 0,917
No 177 63,0 104 37,0
 Cáncer 15 42,9 20 57,1 0,009
No 167 65,5 88 34,5
 Enfermedad deg. neurológica 12 63,2 7 36,8 0,970
No 170 62,7 101 37,3
 Enfermedad tiroidea*** 7 41,2 10 58,8 0,054
No 174 64,4 96 35,6
 Dolor osteoarticular crónico 97 60,6 63 39,4 0,477
No 85 65,4 45 34,6
 Inmovilización prolongada 3 60,0 2 40,0 1.000
No 179 62,8 106 37,2
 Déficit auditivo 59 61,5 37 38,5 0,747
No 123 63,4 71 36,6
 Déficit visual 50 53,8 43 46,2 0,029
No 132 67,0 65 33,0
Otras variables médicas
 Caídas último mes ≥1 13 54,2 11 45,8 0,363
0 169 63,5 97 36,5
 Ingresos hospitalarios último año ≥1 14 53,8 12 46,2 0,325
0 168 63,6 96 36,4
 Visita urgente domiciliaria último mes ≥1 2 28,6 5 71,4 0,134
0 180 63,6 103 36,4
 Consumo de fármacos ≥5 112 58,3 80 41,7 0,029
<5 70 71,4 28 28,6



Área funcional
 Test de «Time Up and Go»
Normal 65 77,4 19 22,6 0,001
Alterado 117 56,8 89 43,2
 Índice de «Lawton-Brody» (AIVD)
Autónomo/a 129 65,8 67 34,2 0,120
Alguna dependencia 53 56,4 41 43,6
 Índice de «Barthel» (ABVD)
Autónomo/a 119 68,0 56 32,0 0,023
Alguna dependencia 63 54,8 52 45,2



Área nutricional
 Mini Nutritional Assessment - MNA
Estado nutricional satisfactorio 134 68,7 61 31,3 <0,001
Riesgo de malnutrición 48 53,3 42 46,7
Mal estado nutricional 0 0 5 100,0



Área cognitivo - afectiva
 Estado mental de Pffeifer
Normal 160 66,7 80 33,3 0,003
Deterioro mental 22 44,0 28 56,0
 Escala de Ansiedad de Goldberg
Ansiedad descartada 169 77,5 49 22,5 <0,001
Ansiedad probable 13 18,1 59 81,9



Área social
 Tener 80 años o más 78 56,5 60 43,5 0,036
No 104 68,4 48 31,6
 Vivir solo 42 54,5 35 45,5 0,082
No 140 65,7 73 34,3
 Convivir con una persona con algún tipo de incapacitad 27 73,0 10 27,0 0,233
No 155 61,3 98 38,7
 Analfabetismo 51 60,0 34 40,0 0,532
No 131 63,9 74 36,1
 Hace menos de 30’ de actividad física 47 50,0 47 50,0 0,002
No 135 68,9 61 31,1
 Falta de red social de soporte 11 35,5 20 64,5 0,001
No 171 66 88 34
 Falta de actividades de ocio 39 48,1 42 51,9 0,001
No 143 68,4 66 31,6
*

Solo entre casos con enfermedad cardiovascular (n = 83).

**

EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

***

(N = 287).

En la tabla 2 se aprecian los resultados del análisis bivariante de las variables cuantitativas. Allí podemos destacar la relación entre riesgo de depresión con la polifarmacia (p = 0,047), con el Time Up and Go alterado (p = 0,004) y con una mayor afectación tanto en el índice de Barthel (p = 0,021) como en el MNA (p < 0,001). Finalmente, también se aprecia relación entre riesgo de depresión y una mayor puntuación en el cuestionario de Pfeiffer (p = 0,004) y en la subescala de ansiedad de Goldberg (p < 0,001).

Tabla 2.

Resultados del análisis comparativo de factores cuantitativos de fragilidad estudiados según riesgo de depresión (Goldberg depresión >2). Se muestra número analizado, mediana, rango intercuartílico y significación estadística

Variables cuantitativas N No depresión (182)
Sí depresión (108)
p
Mediana Rango IQ Mediana Rango IQ
Factores sociodemográficos
 Edad 290 79 77-82 80 77-82 0,131



Área médica
 Enfermedad CV 290 0 0-1 0 0-1 0,258
 Consumo de fármacos* 290 5,86 3,25 6,63 3,08 0,047
 Años de diagnóstico de cáncer 290 5 1-11 5 3-9,5 0,907
 Caídas en el último mes 290 0 0-0 0 0-0 0,320
 Ingresos hospitalarios en el último año 290 0 0-0 0 0-0 0,315
 Demanda de visita domiciliaria urgente 290 0 0-0 0 0-0 0,058



Área funcional
 Test «Time Up and Go» 290 11 9-16,5 14 10-19 0,004
 AIVD–«Índice de Lawton–Brody» (♀)** 188 8 7-8 8 6-8 0,169
 AIVD–«Índice de Lawton–Brody» (♂)*** 102 5 4-5 5 4-5 0,146
 ABVD–«Índice de Barthel» 290 100 95-100 100 90-100 0,021



Área nutricional
 MNA 290 24,5 23,5-26 24 22-25,4 <0,001



Área mental - afectiva
 «Estado Mental de Pfeiffer» 290 0 0-1 1 0-3 0,004
 «Sub-escala de ansiedad de Goldberg» 290 0 0-1 4 1-6 <0,001
 «Sub-escala de depresión de Goldberg» 290 0 0-0 4,5 3-6 <0,001
*

Resultados expresados en media y desviación estándar.

**

No depresión (n = 107) Sí depresión (n = 81).

***

No depresión (n = 75) Sí depresión (n = 27).

El modelo resultante del análisis multivariante mostró que los pacientes depresivos tienen casi 4 veces más probabilidades de sufrir hipertensión arterial (OR: 3,87, IC 95% 1,61-9,34), o cáncer (OR: 4,12, IC 95% 1,58-10,76), y casi 3 veces más de no realizar actividades de ocio (OR: 2,75, IC 95% 1,33-5,67); asimismo tienen casi 2 veces más probabilidades de que la escala de ansiedad suba un punto (OR: 1,87 IC 95% 1,57-2,22) y, a la inversa, hay un 22% más probabilidades de que baje un punto el MNA (OR: 0,78, IC 95% 0,68-0,9). Finalmente, hay un 10% menos de probabilidades de no sufrir insuficiencia cardíaca (OR: 0,11 IC 95% 0,01-1,09), aunque no es una asociación significativa (p = 0,06).

Discusión

Este estudio descriptivo sobre depresión en el anciano, se diseñó en base a una VGI, siguiendo las recomendaciones y los consensos de expertos que están aún vigentes en nuestro entorno más inmediato, y se hallan recogidos en diferentes documentos8, 9, 10.

La prevalencia del riesgo de depresión detectada del 37,2%, basada en la escala de detección de Goldberg, puede sobrestimar el número de casos hasta que no se confirme con un cuestionario diagnóstico. Más aún si tenemos en cuenta las diferencias observadas entre los participantes en el estudio con los no participantes, donde los primeros están más necesitados del uso del sistema sanitario por su vulnerabilidad.

Las cifras de prevalencia de depresión en el anciano publicadas son muy heterogéneas, este hecho se explica por los diferentes cuestionarios utilizados y por la variedad de ámbitos de estudio realizados. Cuanto se utilizan cuestionarios de detección como la Geriatric Depression Scale, la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale o la Escala de Koenig, la prevalencia suele dar resultados más altos que si se administran cuestionarios diagnósticos estructurados por los propios especialistas. Así mismo el ámbito en el que se realiza el estudio (ancianos residentes en la comunidad –en centros de salud con patología orgánica– ingresados en hospital por patología orgánica) va a dar resultados diferentes11.

Un amplio estudio comunitario europeo sobre depresión geriátrica (EURODEP-2005) mostró una prevalencia global del 12,3%, siendo 14,1% para las mujeres y 8,6% para los hombres y una tendencia a disminuir con la edad en ambos sexos5.

En nuestro medio la prevalencia de depresión varía según el nivel asistencial: atención primaria: 20-24%; hospital general: 24-46%; residencia geriátrica: 34%2. También se ha constatado una prevalencia del 16% en un estudio en un EAP urbano (Manresa 2001), en mayores de 64 años aplicando una VGI y administrando la escala Yesavage para el diagnóstico de depresión6.

Tanto en el estudio EURODEP como en estudios afines al nuestro, el sexo femenino tiene una asociación fuerte con presentar depresión en el anciano; lo mismo ocurre con la comorbilidad y el déficit funcional5, 6. Nuestro estudio, además de corroborar la anterior asociación con el sexo femenino, aunque solo en análisis bivariante, muestra específicamente una asociación entre depresión y presentar cáncer, déficit visual y polifarmacia (área médica); asociación con alteración de la movilidad y de las ABVD (área funcional); también hay relación con la alteración nutricional en el MNA (área nutricional), alteración cognitiva y la ansiedad (área mental afectiva). Finalmente encontramos relacionados el riesgo de depresión con los indicadores de riesgo social: tener ≥ 80 años, falta de ejercicio físico, de red social de soporte y de actividades de ocio.

A diferencia de la evidencia consultada, nosotros no encontramos una relación clara entre depresión y enfermedades cardiovasculares, hecho que podría explicarse por el tamaño de la muestra y por el número de casos diagnosticados dentro de este apartado. Incluso la insuficiencia cardíaca muestra una relación contraria a la esperada, como la evidencia indica12, estando más presente en la población no deprimida. Tal vez habría que precisar más en los grados funcionales avanzados de insuficiencia cardíaca para aclarar mejor su relación con la depresión13.

Por el contrario, se detecta en nuestro estudio una asociación entre depresión y déficit cognitivo, confirmando la evidencia de muchos estudios donde la depresión se considera un factor de riesgo de deterioro cognitivo sobre población anciana en general14, 15, 16 y sobre el sexo femenino en particular17.

En lo social, nuestro trabajo de investigación coincide con la evidencia consultada, encontrando una asociación entre depresión y población octogenaria, la falta de actividad física, de ocio y falta de red social de soporte. De forma similar a los estudios de Pankhala (1991), donde se establecieron modelos de presentación de depresión a partir de unas variables sociales que se presentaban combinadas entre sí (poca actividad de ocio, alta incidencia de factores de estrés social, estado civil viudo o divorciado y escasa red social)18, nosotros encontramos unos acontecimientos coincidentes con esos estudios, el conjunto de los cuales fueron considerados factores predictores de depresión: la separación o pérdida de alguien importante, disminución de la red social y de actividades de ocio19.

Como limitaciones de este estudio, los resultados del mismo solo son comparables con poblaciones de características similares en cuanto a ámbito urbano y nivel socioeconómico, por estar circunscrito a una pequeña área geográfica. Además se observa una mayor proporción de mujeres, mayor edad y mayor frecuentación entre los participantes, lo cual era esperable por el sistema de reclutamiento entre las visitas del día, hecho que suele suceder habitualmente por ser las personas más vulnerables. No obstante creemos que sigue siendo válida la representatividad de la muestra poblacional de participantes resultante.

Conclusiones

En la población estudiada encontramos una proporción o prevalencia de riesgo de depresión algo mayor a lo esperado en comparación con la población de estudios similares.

Nuestro estudio aporta nuevas asociaciones entre el riesgo de depresión con variables médicas como haber presentado un cáncer o padecer hipertensión arterial; con el riesgo de déficit nutricional (MNA), presentar ansiedad y falta de actividades de ocio.

También hemos corroborado la asociación con otras variables, ya conocidas, como son la viudedad, disminución de la red social y el sexo femenino.

Finalmente, hemos encontrado nuevas asociaciones, aunque con menor fuerza de asociación entre el riesgo de presentar depresión con variables médicas como padecer déficit visual y la polifarmacia, así como con la alteración de la movilidad y limitación de las ABVD del área funcional.

Creemos que todos los factores estudiados que han mostrado asociación con el riesgo de depresión en nuestro estudio, deberían incluirse en cualquier futuro estudio de la depresión en el anciano.

Lo conocido sobre el tema

Es conocida la dificultad en la detección y diagnóstico de la depresión en personas en edad geriátrica por la comorbilidad de procesos crónicos, la presencia de problemas funcionales, nutricionales o sociales que pueden distorsionar los síntomas afectivos, o pasarlos por alto al atribuirlos al proceso natural del envejecimiento. Sabemos que este es uno de los retos que los profesionales de Atención Primaria tenemos que afrontar en cuanto al diagnóstico y manejo de la depresión en personas mayores. Por todas estas razones, la población anciana presenta unos rasgos diferenciales, en relación a los adultos no geriátricos, que hemos de tener presente para discernir entre lo que es un envejecimiento natural de otras situaciones que son patológicas1.

Tanto la Psiquiatría como la Geriatría han explicitado que los problemas de salud mental en la población anciana hacen necesaria una capacitación específica, definida en los respectivos marcos competenciales, y unas pautas de actuación propias para este período vital2, 3.

Qué aporta el estudio

En el presente estudio aportamos nuevas asociaciones del riesgo de depresión con las variables médicas tales como haber presentado un cáncer o padecer hipertensión arterial; con el riesgo de déficit nutricional, presentar ansiedad y falta de actividades de ocio.

También hemos corroborado la asociación con otras variables, ya conocidas, como son la viudedad, disminución de la red social y el sexo femenino.

Finalmente, hemos encontrado nuevas asociaciones, aunque con menor fuerza, entre el riesgo de presentar depresión con variables médicas como padecer déficit visual y la polifarmacia, así como con la alteración de la movilidad y limitación de las actividades básicas de la vida diaria del área funcional.

Creemos que todos los factores estudiados que han mostrado asociación con el riesgo de depresión en nuestro estudio, deberían incluirse en cualquier futuro estudio de la depresión en el anciano.

Asimismo, creemos factible y de utilidad incluir el cuestionario de Goldberg en la VGI para detectar el riesgo de depresión en los ancianos como paso previo a la confirmación diagnóstica.

Puntos clave

  • La dificultad en la detección o diagnóstico de la depresión en personas mayores se puede explicar por la comorbilidad de procesos crónicos, el deterioro funcional, los problemas nutricionales o sociales que pueden hacer pasar desapercibidos los síntomas afectivos, o bien atribuirlos al proceso natural del envejecimiento.

  • La complejidad de los problemas de salud y la vulnerabilidad progresiva de los ancianos, requiere disponer de un modelo de atención específico con instrumentos propios de detección (VGI) y actuación con equipos multidisciplinares.

  • La inclusión del cuestionario de Goldberg en la VGI es útil y factible para detectar el riesgo de depresión en los ancianos, como paso previo a la confirmación diagnóstica.

  • Nuestro estudio aporta nuevas asociaciones entre el riesgo de depresión con variables médicas como haber presentado un cáncer o padecer hipertensión arterial; con el riesgo de déficit nutricional (MNA), presentar ansiedad y falta de actividades de ocio.

  • También hemos corroborado la asociación con otras variables, ya conocidas, como son la viudedad, disminución de la red social y el sexo femenino.

  • Finalmente, hemos encontrado nuevas asociaciones, aunque con menor fuerza de asociación entre el riesgo de presentar depresión con variables médicas como padecer déficit visual y la polifarmacia, así como con la alteración de la movilidad y limitación de las ABVD del área funcional.

  • Creemos que todos los factores estudiados que han mostrado asociación con el riesgo de depresión en nuestro estudio, deberían incluirse en cualquier futuro estudio de la depresión en el anciano.

Financiación

No se ha contado con financiación externa.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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