Skip to main content
Atencion Primaria logoLink to Atencion Primaria
. 2021 Mar 15;53(4):101992. [Article in Spanish] doi: 10.1016/j.aprim.2021.101992

Relaciones sexistas en la generación X y Millennials

Sexist relationships in Generation X and Millennials

Juan Francisco Rubio-Laborda a, Pilar Almansa-Martínez a,b, María del Mar Pastor-Bravo a,b,
PMCID: PMC7985699  PMID: 33735624

Abstract

Objective

To identify sexist violence features on different technological generations (Millennials and Generation X).

Design

Descriptive cross-sectional study.

Site

Region of Murcia, Spain.

Participants

A total of 1269 users of social networks belonging to the Millennials generation (19–38 years) and Generation X (39–54 years) who are in a romantic relationship.

Main measurements

The instrument “Questionnaire about new technologies to transmit gender violence”, analyzes the use of social networks, suffered and exercised violence on couples. The study variables have been the generational group, age, sex, alcohol and drug consumption, the level of formal education, origin and residence country and sexual orientation.

Results

Millennials show a statistically significant association with the items on risk patterns in networks related to phising, sexting, flaming, false offers, cyberstalking, and webcam hijacking (p < 0.05), while regarding violence suffered only has been observed association in items related to flaming (OR: 0.405) (95% CI: 0.226–0.726) and sexual coercion (OR: 0.420) (95% CI: 0.200–0.882). Drugs increase risky activities, as well as violence suffered and practiced (p < 0.05). The women sample reports more pressure in sexual activities (OR: 2587) (95% CI: 1702–3931) and fears from their partners (OR: 2598) (95% CI: 1749–3857).

Conclusions

The study shows higher risk patterns, as well as violence suffered and practiced in the Millennial group compared to Generation X. Also, it shows an increase generated by alcohol and drugs in the violence suffered and practiced by the study subjects. On the other hand, there are differences between the behaviors and violence suffered and practiced according to the different sexes, where the violence suffered by women is related to fear and activities of a sexual nature.

Keywords: Intimate partner violence, Sexism, Internet, Social networking, Primary health care

Introducción

Internet es un medio social, económico, político y cultural, cuya penetración en las sociedades más desarrolladas, se sitúa en torno a un 75 u 80 por ciento de la población1. Los jóvenes son el colectivo que posee unas habilidades tecnológicas de mayor envergadura2, por lo que las generaciones tecnológicas2 se clasifican según los años de nacimiento en inmigrantes digitales y nativos digitales. En el primer grupo se incluyen los Baby boombers (1.945-1.964) y la Generación X (1.965-1.980). Mientras que en los nativos digitales encontramos a los Millennials o Generación Y (1.981-2.000), la Generación Z (2.001-2.010), y la Generación Alfa (2.011- actualidad).

Haciendo una diferenciación por sexo de los usuarios/as de las nuevas tecnologías, se observa que son las mujeres las principales usuarias de las redes sociales, especialmente entre los rangos 14-34 años.3 Siendo éstas además, las que comienzan más tempranamente su uso. Se evidencian también diferencias en las motivaciones para el uso de las redes en función de los roles de género4. Los hombres las usan como forma de cubrir facetas emocionales y reforzar su autoestima, mientras que en las mujeres prima una función relacional/social. En esta línea, se explica que la tecnología puede cambiar las relaciones sociales en un futuro, pero no, los roles establecidos culturalmente5.

Las redes sociales en internet son el hábitat perfecto para algunos gérmenes de cultivo social, consideradas como “Enfermedades de trasmisión social”6, donde encontramos a la violencia de género como máximo exponente. Así se generan nuevas formas de violencia tales como flaming, sexting, o cyberstalking (véase tabla 1).

Tabla 1.

Nuevas formas de violencia en la pareja a través de las redes

Cyberstalking Acoso cibernético
Flaming Mensajes insultantes en redes
Sexting Envío de fotos íntimas
Phishing Adquirir información y suplantar identidad
Doxing o sexpreading Revelación de datos
Sextorsion Extorsión de índole sexual
Outing Sacar del armario sin consentimiento
Otros Ciberjustificación de la violencia de género, control de mensajes y llamadas, control de geolocalización, control del correo electrónico, manipulación de fotografías, acceso a contraseñas, grabar conversaciones, vigilar historial web, troyanos y secuestros webcam, mensajes impersonales o anónimos

Este tipo de violencia que se produce a través de móviles y redes sociales no es fácilmente identificable por la población universitaria, que identifica la violencia de género con carácter físico7, sin embargo, Lanire Estébanez8 la define como una relación violenta, es decir, una relación de dominio con manifestaciones de violencia psicológica sobre la pareja, siendo virtual pero con las mismas consecuencias que en la violencia tradicional9.

Así, internet también puede utilizarse para usos destructivos10, donde el carácter anónimo del agresor en la red, intensifica comportamientos sobre los que recae una coerción social11. Castells1, considera que “Internet es un instrumento que desarrolla pero no cambia los comportamientos, sino que los comportamientos se apropian de Internet, y por tanto, se amplifican y se potencian a partir de lo que son”. En esta línea de pensamiento, el crecimiento exponencial de la violencia de género en la red, sufrido por una de cada diez mujeres desde los 15 años12, podría explicarse por el hecho de que esta violencia contra las mujeres no se está erradicando, sino que se está ocultando.

El objetivo de este estudio es identificar características de violencia sexista sufrida y ejercida a través de las nuevas tecnologías en las distintas generaciones tecnológicas, así como su asociación con el consumo de sustancias, país de origen y residencia, sexo u orientación sexual.

Metodología

Estudio transversal descriptivo aplicado sobre una muestra poblacional usuaria de redes sociales que abarca desde los 19 hasta los 54 años de edad (m = 24,89; DT = 6,94). La población de estudio se trata de individuos con alta formación educativa de preferencia universitaria que tuvieran como criterio de inclusión el ser usuarios de nuevas tecnologías en su vida diaria y mantener una relación de pareja en la actualidad. Entre los criterios de exclusión se encontraban aquellos que no tenían conocimiento del idioma Español, no hacer uso de medios tecnológicos y el estado civil de soltero. Por ello, se dividió en dos grupos, según las generaciones tecnológicas: Millennials (19-38 años) y Generación X (39-54 años). La recogida de datos se realizó entre los meses de febrero y abril de 2019, a través de la herramienta encuestas de la Universidad de Murcia. Los cuestionarios fueron enviados a los correos de titulados y egresados de dicha universidad mediante muestreo aleatorio probabilístico para lo que se utilizó el programa Stats para el cálculo de la muestra con un nivel de confianza del 95%, lo que generó un tamaño mínimo muestral de 625 individuos.

Para la recogida de datos se utilizó el “Cuestionario sobre las nuevas tecnologías para transmitir la violencia de género”, validado anteriormente en población española13. Las primeras 14 preguntas están destinadas a conocer el uso que se hace de la red. Las siguientes 13 preguntas se usan para conocer si los encuestados/as han sufrido comportamientos sexistas por parte de sus parejas. Las últimas 14 preguntas se usan para conocer la existencia de sexismo ejercido por parte de los participantes hacia sus parejas (fig. 1). Las respuestas siguen un patrón de escala Likert con 5 opciones de respuesta. Para evaluar la fiabilidad del cuestionario se calculó el coeficiente Alfa de Cronbach sobre los 41 ítems, obteniéndose un resultado global de 0,862. Lo que indica una confiabilidad del instrumento muy alta. Sin embargo, dicho cuestionario no posee una puntuación umbral a partir de la cual se considere que dicha persona sufre violencia en la pareja, sino que permite visualizar de forma efectiva cuales son las características de conducta sexista que se repiten con mayor frecuencia en una determinada población.

Figura 1.

Figura 1

Esquema del estudio.

Las principales variables de estudio han sido el grupo generacional, edad, el sexo, el consumo de alcohol y drogas, el nivel de educación formal, país de origen y de residencia, y orientación sexual. Esta última, fue considerada una variable de respuesta opcional.

Se respetó el anonimato de los sujetos de estudio al no preguntar cuestiones identificativas. Los participantes respondieron al cuestionario de forma voluntaria, tras leer los objetivos, características del estudio y aceptar la participación en el mismo. Este estudio ha tenido en cuenta la privacidad de los participantes y la protección de datos obtenidos durante su realización. La investigación cuenta con el informe favorable de la Comisión de Ética en Investigación de la Universidad de Murcia.

Se planteó una estrategia de análisis de datos fundamentado en el uso de datos no paramétricos debido al diferencial de la muestra tanto a nivel generacional como de sexos. Al tratarse de un estudio descriptivo se optó por el uso de tablas de contingencia para observar la distribución de los ítems con respecto a las variables de estudio y el uso del estadístico chi cuadrado con el fin de observar las posibles asociaciones y permitiendo un error máximo aceptable del 5% con un nivel de confianza del 95%. El programa estadístico utilizado para dicho análisis fue el SPSS versión 22.

Los ítems y la variable relativa a sustancias se categorizaron en “Si” y “No”, con objeto de facilitar la significancia. En referencia a las variables de abuso de drogas categorizadas en “nunca, a veces y normalmente”. Se recodificaron de la misma forma en categorías de “Si” y “No”. Si bien, en el caso del alcohol, dada la asiduidad de este elemento en la sociedad actual, las categorías “No” y “A veces” se recodificaron en la respuesta “No”, mientras que sólo se consideró como “Si” la categoría “A menudo”. El análisis de asociación de ítems y variables se realizó con el estadístico chí cuadrado.

Resultados

De los 6.170 cuestionarios enviados, 1.364 fueron cumplimentados. Se hizo una primera pregunta sobre si los encuestados tenían y utilizaban habitualmente alguna red social siendo excluidos del estudio aquellos que contestaron negativamente (95) por no cumplir los criterios de inclusión.

Los 1.269 participantes en el estudio son en su mayoría mujeres (76,7%). Un 93,1% pertenece a la generación Millennials, mientras que el 6,9% a la Generación X. La mayoría posee estudios universitarios (63,7%), seguidos de estudios de máster o superior (23,8%). La mayoría tienen o tuvieron su última relación con una persona del sexo opuesto. En referencia al uso de sustancias, un 78,4% tomaba alcohol ocasionalmente y un 5,6% normalmente. Por otra parte, un 87,6% manifiesta no consumir drogas (tabla 2).

Tabla 2.

Características poblacionales agrupadas por sexos

Sexo
Total
1269 (100%)
Hombre Mujer
N 296 (23,3%) N 973 (76,7%)
País de origen
 España 278 (93,9%) 902 (92,7%) 1180 (93%)
 Otros 18 (6,1%) 71 (7,3%) 89 (7%)
País de residencia
 España 290 (98,0%) 964 (99,1%) 1254 (98,8%)
 Otros 6 (2,0%) 9 (0,9%) 15 (1,3%)
Orientación sexual
 Heterosexual 244 (82,4%) 897 (92,2%) 1141 (89,9%)
 Homosexual 40 (13,5%) 53 (5,4%) 93 (7,3%)
Nivel educativo
 E. Primaria 1 (0,3%) 0 (0,0%) 1 (0,1%)
 E. Secundaria 1 (0,3%) 5 (0,5%) 6 (0,5%)
 F.P. 2 (0,7%) 10 (1%) 12 (0,9%)
 Bachiller 40 (13,5%) 100 (10,3%) 140 (11%)
 Universitario 155 (52,4%) 653 (67,1%) 808 (63,7%)
 Máster o superior 97 (32,8%) 205 (21,1%) 302 (23,8%)
Alcohol
 Nunca 54 (18,2%) 149 (15,3%) 203 (16%)
 A veces 217 (73,3%) 778 (80,0%) 995 (78,4%)
 Normalmente 25 (8,4%) 46 (4,7%) 71 (5,6%)
Drogas
 Nunca 250 (84,5%) 862 (88,6%) 1112 (87,6%)
 A veces 43 (14,5%) 103 (10,6%) 146 (11,5%)
 Normalmente 3 (1,0%) 8 (0,8%) 11 (0,9%)
Generación tecnológica
 Generación Y o Millennial 260 (87,8%) 921 (94,7%) 1181 (93,1%)
 Generación X 36 (12,2%) 52 (5,3%) 88 (6,9%)
Total 296 (23,3%) 973 (76,7%) 1269 (100%)

Al analizar los ítems de conductas de riesgo en entornos virtuales (tabla 3), violencia sufrida (tabla 4), y violencia ejercida (tabla 5), se observan diferencias según la generación tecnológica.

Tabla 3.

Conductas de riesgo en entornos virtuales agrupados por Generación, Sustancias, Sexo, y Orientación Sexual

Generación
Alcohol
Drogas
Sexo
Orientación sexual
X
N (%)
Y
N (%)
Chi2 Sig N (%) Chi2 Sig N (%) Hombre
N (%)
Mujer
N (%)
Chi2 Sig Heterosexual
N (%)
Homosexual
N (%)
Chi2 Sig
Chi2 Sig
P1* Si 49 (55,7%) 827 (70%) 7,882 0,005 57 (80,3%) 4,453 0,035 121 (77,1%) 5,417 0,020 213 (72%) 663 (68,1%) 1,549 0,213 791
(69,3%)
66
(71%)
0,109 0,741
P2 Si 32 (36,4%) 314 (26,6%) 3,947 0,047 26 (36,6%) 3,318 0,069 51 (32,5%) 2,460 0,117 113 (38,2%) 233 (23,9%) 23,171 0,000 308
(27%)
27
(29%)
0,181 0,671
P3 Si 11 (12,5%) 362 (30,7%) 13,002 0,000 23 (32,4%) 0,326 0,568 78 (49,7%) 35,535 0,000 56 (18,9%) 317 (32,6%) 20,408 0,000 338
(29,6%)
31
(33,3%)
0,565 0,452
P4 Si 29 (33%) 579 (49%) 8,476 0,004 41 57,7% 2,915 0,088 95 60,5% 11,394 0,001 171 (57,8%) 437 (44,9%) 15,034 0,000 533
(46,7%)
65
(69,9%)
18,498 0,000
P5 Si 35 (39,8%) 795 (67,3%) 27,459 0,000 55 (77,5%) 4,834 0,028 121 (77,1%) 10,773 0,001 210 (70,9%) 620 (63,7%) 5,237 0,022 740
(64,9%)
64
(68,8%)
0,594 0,441
P6 Si 11 (12,5%) 260 (22%) 4,415 0,036 24 (33,8%) 6,938 0,008 54 (34,4%) 18,139 0,000 92 (31,1%) 179 (18,4%) 21,742 0,000 234
(20,5%)
32
(34,4%)
9,826 0,002
P7 Si 3 (3,4%) 101 (8,6%) 2,879 0,090 9 (12,7%) 2,007 0,157 37 (23,6%) 56,267 0,000 29 (9,8%) 75 (7,7%) 1,317 0,251 92
(8,1%)
11
(11,8%)
1,593 0,207
P8 Si 2 (2,3%) 21 (1,8%) 0,113 0,737 1 (1,4%) 0,069 0,793 9 (5,7%) 15,471 0,000 4 (1,4%) 19 (2%) 0,461 0,497 19
(1,7%)
3
(3,2%)
1,196 0,274
P9 Si 51 (58%) 800 (67,7%) 3,550 0,060 54 (76,1%) 2,775 0,097 130 (82,8%) 20,100 0,000 275 (92,9%) 576 (59,2%) 116,735 0,000 760
(66,6%)
77
(82,8%)
10,326 0,001
P10 Si 32 (36,4%) 854 (72,3%) 50,224 0,000 49 (69%) 0,023 0,879 112 (71,3%) 0,196 0,658 198 (66,9%) 688 (70,7%) 1,569 0,210 796
(69,8%)
67
(72%)
0,213 0,645
P11 Si 3 (3,4%) 187 (15,8%) 9,931 0,002 14 (19,7%) 1,331 0,249 43 (27,4%) 21,696 0,000 68 (23%) 122 (12,5%) 19,410 0,000 174
(15,2%)
11
(11,8%)
0,790 0,374
P12 Si 49 (44,3%) 855 (72,4%) 31,014 0,000 45 (63,4%) 1,805 0,179 111 (70,7%) 0,005 0,941 191 (64,5%) 703 (72,3%) 6,504 0,011 812
(71,2%)
65
(69,9%)
0,068 0,795
P13 Si 39 (44,3%) 889 (75,3%) 39,940 0,000 57 (80,3%) 1,958 0,162 109 (69,4%) 1,249 0,264 174 (58,8%) 754 (77,5%) 40,424 0,000 835
(73,2%)
68
(73,1%)
0,000 0,989
P14 Si 62 (70,5%) 1089 (92,2%) 45,959 0,000 69 (97,2%) 3,746 0,053 145 (92,4%) 0,582 0,445 261 (88,2%) 890 (91,5%) 2,920 0,087 1039
(91,1%)
82
(88,2%)
0,862 0,353
*

P(n) de “conductas de riesgo” hace referencia al número de ítem del cuestionario que puede verse en el Anexo A. P1, 2, 4, y 10 se relacionan con el Phishing. P3, 7, y 8 se relacionan con el sexting o la sextorión. P5 y 11 se relacionan con el flaming y el cyberstalking. P6 se relaciona con falsos ofrecimientos. P9 se relaciona con la preconcepción de las relaciones sexuales. P12 se relaciona con secuestros webcam. P13 y 14 se relacionan con actitudes protectoras.

Tabla 4.

Violencia sufrida agrupada por Generación, Sustancias, Sexo, y Orientación Sexual

Generación
Alcohol
Drogas
Sexo
Orientación sexual
X
N (%)
Y
N (%)
Chi2 Sig N (%) Chi2 Sig N (%) Chi2 Sig Hombre
N (%)
Mujer
N (%)
Chi2 Sig Heterosexual
N (%)
Homosexual
N (%)
Chi2 Sig
P15* Si 24
(27,3%)
415
(35,1%)
2,240 0,134 29
(40,8%)
1,229 0,254 75
(47,8%)
13,748 0,000 117
(39,5%)
322
(33,1%)
4,152 0,042 406
(35,6%)
22
(23,7%)
5,400 0,020
P16 Si 16
(18,2%)
220
(18,6%)
0,011 0,917 20
(28,2%)
4,551 0,033 43
(27,4%)
9,147 0,002 57
(19,3%)
179
(18,4%)
0,111 0,739 216
(18,9%)
13
(14%)
1,395 0,237
P17 Si 18
(20,5%)
283
(24%)
0,557 0,455 22
(31%)
2,195 0,138 44
(28%)
1,836 0,175 66
(22,3%)
235
(24,2%)
0,432 0,511 280
(24,5%)
15
(16,1%)
3,344 0,067
P18 Si 17
(19,3%)
224
(19%)
0,007 0,935 16
(22,5%)
0,614 0,433 39
(24,8%)
3,985 0,046 55
(18,6%)
186
(19,1%)
0,042 0,837 219
(19,2%)
16
(17,2%)
0,221 0,638
P19 Si 12
(13,6%)
253
(21,4%)
3,005 0,083 16
(22,5%)
0,124 0,724 42
(26,8%)
3,735 0,053 32
(10,8%)
233
(23,9%)
23,703 0,000 244
(21,4%)
16
(17,2%)
0,904 0,342
P20 Si 7
(8%)
71
(6%)
0,536 0,464 4
(5,6%)
0,034 0,853 14
(8,9%)
2,384 0,123 14
(4,7%)
64
(6,6%)
1,343 0,246 75
(6,6%)
0
(0%)
6,509 0,011
P21 Si 10
(11,4%)
179
(15,2%)
0,930 0,335 15
(21,1%)
2,305 0,129 35
(22,3%)
7,739 0,005 31
(10,5%)
158
(16,2%)
5,952 0,015 177
(15,5%)
9
(9,7%)
2,287 0,130
P22 Si 14
(15,9%)
376
(31,8%)
9,761 0,002 24
(33,8%)
0,333 0,564 70
(44,6%)
16,152 0,000 85
(28,7%)
305
(31,3%)
0,738 0,390 346
(30,3%)
34
(36,6%)
1,569 0,210
P23 Si 6
(6,8%)
90
(7,6%)
0,075 0,784 7
(9,9%)
0,566 0,452 18
(11,5%)
3,897 0,048 29
(9,8%)
67
(6,9%)
2,751 0,097 85
(7,4%)
6
(6,5%)
0,125 0,723
P24 Si 16
(18,2%)
260
(22%)
0,707 0,400 19
(26,8%)
1,110 0,292 42
(26,8%)
2,634 0,105 64
(21,6%)
212
(21,8%)
0,004 0,951 252
(22,1%)
19
(20,4%)
0,138 0,711
P25 Si 13
(14,8%)
156
(13,2%)
0,173 0,677 11
(15,5%)
0,308 0,579 29
(18,5%)
4,122 0,042 32
(10,8%)
137
(14,1%)
2,101 0,147 158
(13,8%)
7
(7,5%)
2,966 0,085
P26 Si 12
(13,6%)
133
(11,3%)
0,456 0,499 12
(16,9%)
2,228 0,136 29
(18,5%)
8,786 0,003 35
(11,8%)
110
(11,3%)
0,060 0,806 139
(12,2%)
3
(3,2%)
6,774 0,009
P27 Si 8
(9,1%)
227
(19,2%)
5,570 0,018 16
(22,5%)
0,804 0,370 39
(24,8%)
4,746 0,029 28
(9,5%)
207
(21,3%)
20,996 0,000 221
(19,4%)
12
(12,9%)
2,347 0,126
*

P(n) de “violencia sufrida” hace referencia al número de ítem del cuestionario que puede verse en el Anexo A. P15, 16 y 22 se relacionan con el Flaming. P17 se relaciona con aislamiento P18, 20, 24 y 26 se relacionan con el control sobre la pareja. P19 se relaciona con el miedo. P23 se relaciona con el cyberstalking. P21 y 27 se relacionan con la coacción sexual. P25 se relaciona con la justificación de la violencia en la pareja.

Tabla 5.

Violencia ejercida agrupada por Generación, Sustancias, Sexo, y Orientación Sexual

Generación
Alcohol
Drogas
Sexo
Orientación sexual
X
N (%)
Y
N (%)
Chi2 Sig N (%) Chi2 Sig N (%) Chi2 Sig Hombre Mujer Chi2 Sig Heterosexual
N (%)
Homosexual
N (%)
Chi2 Sig
P28* Si 12
(13,6%)
248
(21%)
2,725 0,099 18
(25,4%)
1,092 0,296 48
(30,6%)
11,185 0,001 48
(16,2%)
212
(21,8%)
4,325 0,038 243
(21,3%)
14
(15,1%)
2,033 0,154
P29 Si 7
(8%)
67
(5,7%)
0,776 0,378 6
(8,5%)
0,940 0,332 23
(14,6%)
25,372 0,000 14
(4,7%)
60
(6,2%)
0,853 0,356 66
(5,8%)
5
(5,4%)
0,026 0,871
P30 Si 3
(3,4%)
77
(6,5%)
1,342 0,247 9
(12,7%)
5,170 0,023 15
(9,6%)
3,204 0,073 14
(4,7%)
66
(6,8%)
1,620 0,203 73
(6,4%)
6
(6,5%)
0,000 0,984
P31 Si 3
(3,4%)
67
(5,7%)
0,805 0,369 9
(12,7%)
7,397 0,007 13
(8,3%)
2,626 0,105 19
(6,4%)
51
(5,2%)
0,604 0,437 66
(5,8%)
3
(3,2%)
1,066 0,302
P32 Si 2
(2,3%)
39
(3,3%)
0,278 0,598 4
(5,6%)
1,389 0,239 11
(7%)
8,168 0,004 19
(6,4%)
22
(2,3%)
12,549 0,000 38
(3,3%)
2
(2,2%)
0,382 0,537
P33 Si 1
(1,1%)
5
(0,4%)
0,885 0,347 2
(2,8%)
8,782 0,003 1
(0,6%)
0,103 0,749 3
(1%)
3
(0,3%)
2,398 0,121 5
(0,4%)
0
(0%)
0,409 0,522
P34 Si 2
(2,3%)
38
(3,2%)
0,240 0,625 3
(4,2%)
0,284 0,594 11
(7%)
8,719 0,003 1
(0,3%)
39
(4%)
10,016 0,002 39
(3,4%)
1
(1,1%)
1,505 0,220
P35 Si 4
(4,5%)
99
(8,4%)
1,617 0,204 9
(12,7%)
2,096 0,148 22
(14%)
8,352 0,004 17
(5,7%)
86
(8,8%)
2,916 0,088 95
(8,3%)
5
(5,4%)
1,005 0,316
P36 Si 2
(2,3%)
9
(0,8%)
2,175 0,140 2
(2,8%)
3,328 0,068 3
(1,9%)
2,273 0,132 4
(1,4%)
7
(0,7%)
1,055 0,304 10
(0,9%)
0
(0%)
0,822 0,365
P37 Si 2
(2,3%)
38
(3,2%)
0,240 0,625 4
(5,6%)
1,157 0,218 10
(6,4%)
6,075 0,014 9
(3%)
31
(3,2%)
0,016 0,900 36
(3,2%)
3
(3,2%)
0,001 0,970
P38 Si 9
(10,2%)
182
(15,4%)
1,721 0,190 14
(19,7%)
1,281 0,258 33
(21%)
4,991 0,025 33
(11,1%)
158
(16,2%)
4,598 0,032 176
(15,4%)
13
(14%)
0,139 0,710
P39 Si 10
(11,4%)
105
(8,9%)
0,608 0,436 10
(14,1%)
2,302 0,129 29
(18,5%)
19,247 0,000 16
(5,4%)
99
(10,2%)
6,264 0,012 108
(9,5%)
6
(6,5%)
0,931 0,334
P40 Si 2
(2,3%)
41
(3,5%)
0,360 0,549 6
(8,5%)
5,887 0,015 11
(7%)
7,164 0,007 29
(9,8%)
14
(1,4%)
48,435 0,000 42
(3,7%)
1
(1,1%)
1,736 0,188
P41 Si 1
(1,1%)
16
(1,4%)
0,030 0,863 3
(4,2%)
4,738 0,029 8
(5,1%)
19,123 0,000 7
(2,4%)
10
(1%)
3,070 0,080 17
(1,5%)
0
(0%)
1,405 0,236
*

P(n) de “violencia ejercida” hace referencia al número de ítem del cuestionario que puede verse en el Anexo A. P28, 29 y 35 se relacionan con el Flaming. P30 se relaciona con el aislamiento. P31, 33, 38 y 39 se relacionan con el control. P32 se relaciona con el miedo. P34 se relaciona con agresiones físicas. P36 y 40 se relacionan con sextorsión y coacción sexual. P37 y 41 se relaciona con justificación de la violencia en la pareja.

Así, el grupo Millennial muestra una mayor asociación con una p< 0,05 con respecto a la Generación X en conductas de riesgo en redes, relacionadas con un mayor riesgo a sufrir suplantación de identidad o Phishing, chantaje con videos y fotos intimas o Sextorsión, insultos en redes o Flaming, acoso cibernético o Cyberstalking, ciberjustificación de conductas violentas, y secuestros webcam. Este grupo también muestra asociación estadísticamente significativa mayor que la Generación X (p< 0,05) con los factores protectores de las conductas de riesgo en el uso de redes sociales, tales como hablar con la familia y amigos de sus actividades en internet. Sin embargo, mientras que los Millennials tienen un mayor nivel de violencia sufrida por coacción sexual, la Generación X solo se relaciona con riesgo de Phishing (p: 0,047).

Respecto al consumo de sustancias, existe asociación (p< 0,05) entre tomar alcohol habitualmente y las conductas de riesgo en redes relacionadas con Flaming y Phishing. Así como el consumo habitual de alcohol y ejercer violencia basada en el control coercitivo, aislamiento, amenazas, coacción sexual y justificación de la violencia en la pareja. El consumo de alcohol también se asocia a sufrir violencia caracterizada por la minusvaloración (p:0,033).

Mientras que el consumo de drogas tiene asociación (p< 0,05) con conductas de riesgo en redes basadas en Phishing, Sextorsión, Flaming, falsos ofrecimientos, preconcepción de las relaciones sexuales en la pareja y Cyberstalking.

Igualmente, el consumo de drogas se relaciona con la violencia sufrida a través de Flaming, minusvaloración, control coercitivo, coacción sexual, y justificación de la violencia en la pareja. Dicho consumo de drogas entre la población de estudio también se asocia a ejercer violencia contra la pareja mediante Flaming, minusvaloración, agresiones, miedo, justificación de la violencia en la pareja, control a través de las redes y coacción sexual (p< 0,05).

Según los sexos se evidencia que en hombres, las conductas de riesgo en redes se identifican con la Phishing, Flaming, falsos ofrecimientos, preconcepción de las relaciones sexuales en la pareja, y Cyberstalking. Mientras que la violencia sufrida en varones se relaciona con Flaming, la violencia ejercida, se relaciona con actos de coacción sexual y miedo (p< 0,05).

En mujeres, las conductas de riesgo con una p< 0,05 se relacionan con una mayor posibilidad de Sextorsión, secuestros webcam y un ítem que indica un mayor factor protector o una mayor precaución en las redes respecto a los hombres. Por otra parte, la violencia sufrida por mujeres hace referencia al miedo y coacción sexual. Mientras que la violencia ejercida por mujeres fue principalmente a través del control de las redes, Flaming y agresiones.

No se encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre las conductas de riesgo, violencia sufrida y ejercida dependiendo del país de origen o residencia, ni con el nivel de estudios.

Respecto a la orientación sexual, se observó asociación (p< 0,05) entre las relaciones homosexuales y las conductas de riesgo en redes relacionadas con la preconcepción de las relaciones sexuales en la pareja, y Phishing. Mientras que las relaciones heterosexuales mostraron una mayor relación con la violencia sufrida a través de Flaming, coacción y control en redes.

Discusión

La presente investigación permite una comparación entre las características de las actitudes sexistas encontradas en el grupo Millennial y su contraposición con lo observado en la Generación X. Así, se observan asociaciones relacionadas con el cyberstalking, flaming, chantaje con videos y fotos íntimas, manipulación de fotografías, sexting, presión para actividades sexuales, troyanos y secuestros webcam, mensajes impersonales o anónimos y Phishing en el grupo Millenníal. Mientras que la Generación X solo muestra el Phishing como ítem de riesgo.

La generación X se ve influenciada por un macrosistema en el que abunda la tradición y conservación de valores machistas, mientras que los Millennials rompen con esa tendencia tradicionalista y se protegen más contra actitudes violentas.14 Sin embargo, a pesar de la ruptura con dichas tradiciones, los Millennials de nuestro estudio suelen presentar una mayor tasa de actitudes de riesgo en la red y de actitudes violentas tanto sufridas como ejercidas. Esto, coincide con el estudio de Martín Montilla15, donde las parejas jóvenes estudiadas mostraron conductas de intimidación, control, usurpación de identidad, y violación de la intimidad. Si bien, esta generación habla a sus amigos y familia de lo que hace en internet, lo que ha sido considerado un factor protector de la violencia de género, junto con la formación y sensibilización21.

El consumo de alcohol y drogas aumenta ciertas conductas de riesgo en redes y especialmente conductas de violencia ejercida y sufrida, generando así ciertos patrones de riesgo en internet que llegan a multiplicarse hasta por 416. Otros estudios17, 18, 19, también muestran una asociación entre consumo de drogas o alcohol y conductas de riesgo, como el sexting.

Respecto a las actitudes de riesgo en el uso de nuevas tecnologías, las mujeres del estudio tienen un mayor riesgo de exposición de su imagen privada, mientras que las actitudes de riesgo en hombres se caracterizan por el uso de la pornografía, que determina el aprendizaje de los roles sexuales, que en la mayoría de casos suponen la sumisión de la mujer o definen su papel como un mero objeto pasivo. Por otra parte, se observa que los hombres de la muestra sufren violencia mediante insultos, mientras que ejercen predominantemente el miedo y la presión para actos sexuales. Lo que coincide con la violencia que sufren las mujeres, donde predomina el miedo, y las presiones de carácter sexual. En la violencia ejercida por las mujeres del estudio, predominan los insultos y agresiones físicas, así como el control por móvil y contraseñas. Esto último, parece estar de acuerdo a diversos estudios24, 25, 26, donde los hombres manifestaban que sufrían un mayor control a través de móvil y contraseñas, aunque estos mismos estudios también resaltan el papel del agresor victimizado o las diferentes formas de reaccionar según sexos ante conductas de ciberacoso.

Es de destacar respecto a la presión ejercida por hombres y recibida por mujeres para realizar actividades sexuales entre los Millennials de la muestra, que las relaciones sexuales consensuadas de los Millennials están marcadas por la dominación masculina y las interacciones tecnológicas 20.

Nuestro estudio coincide en que las mujeres han sufrido más actos violentos de carácter sexual23 y es el grupo de mujeres el que presenta sentimientos de miedo hacia sus parejas. Si bien, al realizar la diferenciación por sexos también se observa que son las mujeres quienes tratan más con sus progenitores sus actividades en las redes, lo que se considera un factor protector22,

Así, se identifica un perfil de mujeres que suelen ser más vulnerables a la violencia de género digital, las cuales rondan entre los 18 y 30 años, siendo el 40% de los casos, agresiones cometidas por personas conocidas en las que hay una relación íntima, y en las que las mujeres son supervivientes de violencia física o sexual.27 Esto coincide con los resultados de nuestro estudio en el que las mujeres Millennials son más vulnerables a presiones sexuales y miedos hacia sus parejas, y que se agrava en mayor medida en aquellas jóvenes con mayor riesgo social28, sobre todo, dada la precocidad de los jóvenes en los comportamientos sexuales y el escaso nivel de educación sexual29 al que pueden acceder para mantener relaciones sanas.

En referencia a las relaciones según la orientación sexual, el control, los insultos y las agresiones se muestran más en relaciones heterosexuales. Sin embargo, las conductas de riesgo en las redes tienen una asociación mayor en el colectivo homosexual, lo que puede originar casos de outing o salida forzosa del armario como muestran algunos estudios30, 31.

Entre las fortalezas del estudio se encuentra el ser, hasta donde conocemos, la primera investigación que compara las relaciones violentas de pareja en entornos digitales entre la Generación X y Millennials. Mientras que entre las limitaciones de este estudio se encuentra la posibilidad de sesgo en las respuestas por deseabilidad social, la diferenciación muestral intergeneracional, dado que la tasa de respuestas ha sido mayor en aquellos sujetos de la generación Millennial, y que los datos solo serían extrapolables a una población con alto nivel de educación formal. Igualmente se ha debido tener en consideración el extendido consumo de alcohol entre la población en el análisis de esta variable, así como el hecho de que el instrumento no indica una puntuación para diagnosticar la violencia en la pareja sino las características sexistas que se disponen con mayor frecuencia en los distintos grupos de análisis.

Entre las líneas futuras de investigación que ofrece este estudio, se encuentran las nuevas formas de expresión de las conductas sexistas a través de las redes, incidiendo en que grupos se suelen generar con mayor frecuencia dichas conductas lo que permitiría una prevención precoz de dichos comportamientos. Igualmente muestra un contraste a explorar entre las nuevas formas de violencia sexista en redes donde la exposición de la víctima es una forma de violencia en sí misma, en contraposición a la violencia de género tradicional que se ha mantenido oculta en el interior de los hogares. Este fenómeno que hemos denominado como “Paradoja de la violencia digital”, merece una exploración en profundidad en futuros estudios.

Conclusiones

El estudio permite identificar un perfil de sujetos vulnerables a relaciones violentas de pareja en entornos virtuales caracterizado por pertenecer a la Generación Millennial, con abuso de sustancias, donde las mujeres sufren presiones sexuales y son sometidas mediante miedo y los hombres control de móvil o contraseñas y agresiones. Con respecto a la orientación sexual las personas en relaciones homosexuales evidencian mayores actitudes de riesgo en redes, aunque son las parejas que mantienen relaciones heterosexuales las que tienen una mayor violencia sufrida.

Por otra parte, el perfil del sujeto que ejerce la violencia está íntimamente asociado al consumo de alcohol y drogas, con diferencias en los tipos de violencia ejercida según el sexo, los hombres ejercen violencia a través del miedo y la coacción sexual, lo cual, coincide con la violencia que expresan sufrir las mujeres del estudio. Mientras que en mujeres la violencia ejercida se relaciona con insultos u agresiones y control de las contraseñas en redes.

Así pues, teniendo en cuenta que las mujeres son los principales sujetos susceptibles de violencia en las redes, y el carácter sexual de la violencia sufrida, hemos acuñado al fenómeno observado de violencia en entornos virtuales, como “Paradoja de la violencia digital”. Dicho fenómeno hace referencia, en contraposición de la violencia de género tradicional, que suele desarrollarse en la intimidad del hogar y ocultarse, mientras que la violencia digital supone la exposición pública de la víctima con la intención de generar daño o perjuicio como es el caso del sexting o la sextorsión. El conocimiento de esta nueva realidad social y del perfil de los sujetos que ejercen y sufren violencia puede ser utilizada para la prevención de la violencia en la pareja desde atención primaria.

¿Qué se conoce?

La violencia en la pareja a lo largo del tiempo ha evolucionado tanto en patrones de aprendizaje como de ejecución, siendo ejemplo de ello los conocidos como neosexismos. Actualmente la violencia en la pareja se ha trasladado también a los entornos virtuales, tanto en la difusión malintencionada de contenido privado, o como medio de control.

¿Qué aporta?

Un análisis de las nuevas relaciones violentas de pareja a través de los entornos virtuales, diferenciadas por generaciones tecnológicas en Millennials y Generación X y factores asociados a estos, en el que se observa un aumento de la violencia sufrida y ejercida en aquellas personas consumidoras de alcohol y drogas, y un aumento significativo de las actitudes de presión para realizar actividades sexuales e insultos en los Millennials.

Footnotes

Anexo

Se puede consultar material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en doi:10.1016/j.aprim.2021.101992

Anexo A. Material adicional

mmc1.doc (22.2KB, doc)

Bibliografía

  • 1.Castells M. Internet y la sociedad red. La Factoría. 2001;14:15. [Google Scholar]
  • 2.Cataldi Z., Dominighini C. La generación millennial y la educación superior. Los retos de un nuevo paradigma. Revista de Informática Educativa y Medios Audiovisuales. 2015;12:14–21. [Google Scholar]
  • 3.Bertomeu Martínez A. La puerta abierta de internet al fomento de la violencia de género o el virus más destructivo de internet: la violencia de género. Jornadas sobre violencia de género y comunicación. Bilbao. 2011:1–23. [Google Scholar]
  • 4.Colás Bravo P., González Ramírez T., de Pablos Pons J. Juventud y redes sociales: Motivaciones y usos preferentes. Comunicar. 2013;20:15–23. [Google Scholar]
  • 5.Cárdenas Carrión B.M., Lázcano Pérez V.E., López Hernández M., Quintero Martínez J., Sánchez Esparza J.R., Zempoaltécatl Cantero N.G. Relaciones afectivas en las redes sociales por internet. 2015:1–49. [Google Scholar]
  • 6.García Mina A., Carrasco M.J. Violencia y género: Univ Pontifica Comillas; 2003;4(38.) [Google Scholar]
  • 7.Rosser Limiñana A., Suriá Martínez R., Villegas Castrillo E. Creencias sexistas sobre las relaciones de pareja y su reflejo en el uso de las redes sociales en estudiantes universitarios. 2014:2543–2556. [Google Scholar]
  • 8.Estébanez IDel amor al control a golpe de click! La violencia de género en las redes sociales. Jornadas “¿Violencia en género de dudas?”. Portugalete; 2012.
  • 9.Tarriño Concejero L., García-Carpintero Muñoz M. Á Adolescentes y violencia de género en las redes sociales. V Congreso Universitario Internacional Investigación y Género. 2015:426–439. [Google Scholar]
  • 10.Katz J.E., Rice R.E. Social consequences of Internet use: Access. involvement, and interaction: MIT press Cambridge, MA; 2002 [Google Scholar]
  • 11.Freud S. Die Zukunft einer Illusion: BoD–Books on Demand; 2010 [Google Scholar]
  • 12.Donoso Vázquez T., Rebollo Catalán A. Violencias de género en entornos virtuales: Ediciones Octaedro; 2018 [Google Scholar]
  • 13.Suriá Martínez R., Rosser Limiñana A., Villegas Castrillo E. Validación de un cuestionario sobre las nuevas tecnologías para transmitir la violencia de género. XII Jornadas de redes de investigación en docencia universitaria. 2014:2632–2640. [Google Scholar]
  • 14.Juárez Rosas H., Jiménez Rodríguez D. Caracterización de perfil de hombres con tendencias violentas y agresión sexual: Prevención de la violencia de género. XIV Congreso Nacional sobre empoderamiento femenino. 2018:1–8. [Google Scholar]
  • 15.Martín Montilla A., Pazos Gómez M., Montilla Coronado M.d.V.C., Romero Oliva C. Una modalidad actual de violencia de género en parejas de jóvenes: las redes sociales. Educación XX1. 2016;19(2.) [Google Scholar]
  • 16.Golpe S., Gómez P., Braña T., Varela J., Rial A. Relación entre el consumo de alcohol y otras drogas y el uso problemático de Internet en adolescentes. Adicciones. 2017;29:268–277. doi: 10.20882/adicciones.959. [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  • 17.Dir A.L., Cyders M.A., Coskunpinar A. From the bar to the bed via mobile phone: A first test of the role of problematic alcohol use, sexting, and impulsivity-related traits in sexual hookups. Computers in Human Behavior. 2013;29:1664–1670. [Google Scholar]
  • 18.Dir A.L., Riley E.N., Cyders M.A., Smith G.T. Problematic alcohol use and sexting as risk factors for sexual assault among college women. Journal of American college health. 2018;66:553–560. doi: 10.1080/07448481.2018.1432622. [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  • 19.Benotsch E.G., Snipes D.J., Martin A.M., Bull S.S. Sexting, substance use, and sexual risk behavior in young adults, Journal of Adolescent Health. 2013;52:307–313. doi: 10.1016/j.jadohealth.2012.06.011. [DOI] [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  • 20.Vilchis Mora F.J., Velez Baez S.S., García Lirios C. Especificación de un modelo para el estudio de la sexualidad consensuada. Atlante Cuadernos de Educación y Desarrollo. Atlante Cuadernos de Educación y Desarrollo. 2018:1–33. [Google Scholar]
  • 21.Martínez Pérez S. El uso del internet y la violencia de género: las percepciones del estudiantado de educación secundaria obligatoria (ESO) Revista Caribeña de Investigación Educativa (RECIE). 2017;1:70–82. [Google Scholar]
  • 22.Suriá Martínez R., Rosser Limiñana A., Villegas Castrillo E. Redes sociales online. ¿nuevas formas de expresar el sexismo?. II Jornadas de redes de investigación en docencia universitaria. 2014:2641–2651. [Google Scholar]
  • 23.Rodríguez Castro Y., Alonso Ruido P., Lameiras Fernández M., Faílde Garrido J.M. Del sexting al cibercontrol en las relaciones de pareja de adolescentes españoles: análisis de sus argumentos. Revista Latinoamericana de Psicología. 2018;50:170–178. [Google Scholar]
  • 24.Burke S.C., Wallen M., Vail-Smith K., Knox D. Using technology to control intimate partners: An exploratory study of college undergraduates. Computers in Human Behavior. 2011;27:1162–1167. [Google Scholar]
  • 25.García Carpintero M.Á., Rodríguez Santero J., Porcel Gálvez A.M. Design and validation of the scale for the detection of violence in courtship in young people in the Sevilla University (Spain) Gaceta sanitaria. 2018;32:121–128. doi: 10.1016/j.gaceta.2017.09.006. [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  • 26.Durán Segura M., Martínez Pecino R. Ciberacoso mediante teléfono móvil e Internet en las relaciones de noviazgo entre jóvenes. Comunicar: Revista científica iberoamericana de comunicación y educación. 2015;44:159–167. [Google Scholar]
  • 27.Perelló LS. Las violencias de género en línea. Barcelona. 2018.[Recuperado de: http://lab.pikaramagazine.com/wp-content/uploads/2019/03/VIOLENCIAS.pdf].
  • 28.Pereda N., Abad J., Guilera G., Arch M. Victimización sexual autorreportada en adolescentes españoles comunitarios y en colectivos de riesgo. Gaceta Sanitaria. 2015;29:328–334. doi: 10.1016/j.gaceta.2015.05.003. [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  • 29.Rodríguez Carrión J., Traverso Blanco C.I. Conductas sexuales en adolescentes de 12 a 17 años de Andalucía. Gaceta Sanitaria. 2012;26:519–524. doi: 10.1016/j.gaceta.2012.02.005. [DOI] [PubMed] [Google Scholar]
  • 30.Rodríguez Otero L.M., Rodríguez Castro Y., Lameiras Fernández M., Carrera Fernández M.V. Violencia en parejas Gays, Lesbianas y Bisexuales: una revisión sistemática 2002-2012. Comunitania: Revista Internacional de Trabajo Social y Ciencias Sociales. 2017;13:49–71. [Google Scholar]
  • 31.Lagar Méndez J.M. Violencia intragénero: proyecto de investigación sobre la prevalencia y los factores asociados a la ejecución del maltrato. 2017:1–11. [Google Scholar]

Associated Data

This section collects any data citations, data availability statements, or supplementary materials included in this article.

Supplementary Materials

mmc1.doc (22.2KB, doc)

Articles from Atencion Primaria are provided here courtesy of Elsevier

RESOURCES